La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha informado que 1.478 menores migrantes han sido identificados en la ciudad autónoma de Ceuta luego de la entrada masiva de extranjeros ocurrida el pasado 30 de julio. En su intervención, hizo un llamado a «arrimar el hombro» ante lo que calificó como «un asunto de país».
«Actualmente, en los sistemas de protección de la ciudad autónoma, a día de hoy, tenemos ya la cifra a día de hoy, hay 1.478 niños y niñas que están en los centros que dependen directamente de los centros de protección de la ciudad autónoma», aseguró la funcionaria.
La ministra rechazó el «enfrentamiento partidista» y pidió «arrimar el hombro» y «cooperar» para «intentar desinflamar con la máxima rapidez la tensión que tiene Ceuta en este momento».
Asimismo, precisó que el «papel» de su departamento es señalar dónde están las soluciones y trabajar para que existan mecanismos de coordinación. Defendió varias medidas: traslados directos entre comunidades autónomas mediante acuerdos de cooperación; un mecanismo para ofertar de manera inmediata alrededor de 500 plazas en la Península gestionadas por entidades, manteniendo la tutela de la ciudad autónoma de Ceuta; el acogimiento familiar; y la aplicación del artículo 35 de la Ley de Extranjería.
Además, advirtió sobre un cambio en el perfil migratorio de los menores no acompañados que han ingresado a Ceuta. «Nos hemos encontrado con que en este momento tenemos ya identificadas a 700 niñas. Es decir, ha cambiado sustancialmente el número de niñas que han llegado y muchos menores menores de 13 años«, indicó.
La titular de Juventud e Infancia defendió el principio del interés superior del menor en los procesos de repatriación y reunificación familiar.
«Que un Estado no pueda acoger a un niño, meterlo en un autobús y expulsarlo sin escucharlo, sin saber quién es y sin saber dónde, a dónde lo devuelve, no es una debilidad burocrática. Es una conquista democrática. Es una conquista democrática», explicó.
Condena a la violencia en Ceuta
Por otro lado, la ministra denunció los episodios de violencia registrados en Ceuta contra la población migrante y los equipos de ayuda humanitaria. «Tenemos que ser muy claros ante las imágenes que hemos visto estos últimos días, que son absolutamente preocupantes y que debemos rechazar, porque impedir que los voluntarios de Cruz Roja puedan repartir comida no es defender Ceuta», señaló.
Asimismo, cargó contra «los grupos ultra que llegan a la ciudad para quemar y destruir las pocas pertenencias de las personas migrantes», acciones que —advirtió— «no es defender Ceuta».
«Y, por supuesto, organizar rondas para perseguir y cazar personas no es defender Ceuta, es más, quienes de manera irresponsable llevan semanas hablando de cacerías o de expulsiones colectivas deberían preguntarse qué ocurre cuando ese lenguaje deja de ser un tuit, una consigna y alguien decide convertirlo en una acción. Porque el odio no resuelve una emergencia, lo que resuelve la emergencia es un Estado que funciona», subrayó.
En esa misma línea, Rego recalcó que «las niñas y los niños no son invasores» y advirtió que señalar a un menor «no es proteger una frontera», sino «ocultar los intereses geopolíticos que los están utilizando para lanzar amenazas y sembrar el caos». «Nuestra primera obligación es no confundir a los responsables con las víctimas», apuntó.
Finalmente, se negó a normalizar posturas que atenten contra los derechos humanos.
«No voy a contribuir a convertir esta Comisión en una Cámara de resonancia del racismo», señaló, al mismo tiempo que agregó que «el racismo no es una posición política más y el fascismo tampoco lo es».
Fuente: Infobae