El presidente de la República Islámica de Irán, Masud Pezeshkian, dejó claro este lunes que su país “no busca una guerra”, aunque advirtió que responderá con contundencia ante cualquier agresión. Sus declaraciones surgen horas después de que Estados Unidos ejecutara bombardeos contra la isla de Larak, un enclave estratégico en el golfo Pérsico, donde al menos dos personas fallecieron.
“No estamos buscando una guerra. Este es un mensaje que hemos trasladado hasta ahora al mundo, pero no nos quedaremos de brazos cruzados ante la agresión y daremos una respuesta decisiva”, afirmó el mandatario iraní momentos antes de viajar a Kirguistán para participar en una cumbre de la Organización para la Cooperación de Shanghái (OCS).
Pezeshkian también subrayó las consecuencias regionales de una escalada: “Si surgen problemas en esta región, toda la región se verá afectada y hará frente a problemas”. En ese sentido, hizo un llamado a los países vecinos: “Los problemas no benefician a ningún país de la región, por lo que debemos unir fuerzas y trabajar juntos para garantizar la seguridad, la economía y el desarrollo de la región”, según reportó la cadena pública IRIB.
Por su parte, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) reivindicó una “acción limitada y precisa” dirigida contra “unidades de minado de la Guardia Revolucionaria Islámica que representaban una amenaza inminente”. La entidad militar calificó de “absolutamente falso” que el ataque constituya un “acto de agresión”, defendiendo su carácter defensivo.
Como respuesta, las fuerzas iraníes aseguraron haber lanzado ataques contra cazas de Estados Unidos en las bases aéreas Rey Huseín y Al Azraq, ambas en territorio jordano. Asimismo, reportaron haber atacado helicópteros y tropas estadounidenses en la base de Al Minhad, ubicada en Emiratos Árabes Unidos (EAU). La tensión en Oriente Próximo continúa en aumento, mientras la comunidad internacional observa con atención los próximos movimientos de ambas potencias.
Fuente: Infobae