Hay producciones que desafían el paso del tiempo. The Leftovers es un claro ejemplo: casi diez años después de que su capítulo final se emitiera, en junio de 2017, la serie ha reaparecido en la lista de los contenidos más vistos de la plataforma. El regreso se debe en parte al estreno de Linternas, nuevo proyecto de su cocreador Damon Lindelof, que ha arrastrado a los suscriptores hacia esta obra previa. Ahora compite directamente con títulos como La casa del dragón o La amiga estupenda.
Con apenas 28 episodios en total, The Leftovers narra lo sucedido el 14 de octubre de 2011, cuando 140 millones de personas —el 2% de la población mundial— desaparecieron en segundos, sin previo aviso, explicación ni rastro. Ese fenómeno, conocido como la Partida Súbita, no dejó teorías reconfortantes: ni explosiones, ni invasiones, ni ciencia. Solo vacío. La historia arranca tres años después de aquel evento y se enfoca en quienes quedaron, no en las causas de lo ocurrido.
La acción transcurre en Mapleton, una pequeña localidad de Nueva York, y sigue a Kevin Garvey (interpretado por Justin Theroux), jefe de policía que intenta mantener una fachada de normalidad mientras su familia se desintegra: su esposa Laurie (Amy Brenneman) abandona su vida anterior para unirse al Remanente Culpable, una secta que ha convertido el duelo en una existencia basada en la intimidación y el silencio. Por su parte, su hijo Tommy (Chris Zylka) sigue a un predicador, y su hija Jill (Margaret Qualley) es la única que permanece a su lado, aunque con una relación cada vez más tensa.

¿Por qué The Leftovers sigue siendo relevante?
Damon Lindelof, cocreador de series de culto como Perdidos o Watchmen, desarrolló esta producción junto a Tom Perrotta, autor de la novela homónima que sirvió de base. Fue una reseña de Stephen King en The New York Times, publicada en 2011, la que llevó a Lindelof a leer el libro. El entusiasmo fue inmediato y el acuerdo con Perrotta —quien se incorporó como guionista y productor ejecutivo— dio lugar a una adaptación que pronto trascendió el material literario para construir su propia identidad.
Es cierto que, cuando se estrenó en 2014, The Leftovers no tuvo un impacto masivo. Sin embargo, con el paso de los años ha ido ganando cada vez más peso entre los suscriptores de HBO Max, hasta convertirse en la serie de culto que es hoy. Los motivos de este ascenso son varios, empezando por la decisión de renunciar a investigar la causa de la desaparición. Lindelof, que ya había vivido en Perdidos las consecuencias de construir una narrativa alrededor de enigmas irresolubles, cambió las reglas: aquí el misterio existe, pero la serie nunca hace ningún esfuerzo por responderlo de manera convencional. Lo que le interesa es la herida, no la causa.
Esa apuesta generó fricciones con parte de la audiencia durante la primera temporada, más contenida y pegada al drama íntimo. El tono sombrío y la negativa a ofrecer catarsis convencional alejaron a quienes buscaban respuestas. Pero la percepción cambió radicalmente en las dos temporadas siguientes. La serie podía pasar del drama más devastador a situaciones completamente absurdas sin perder su identidad. Guiños a los espectadores, experimentos narrativos pocas veces vistos en este tipo de producciones y un reparto completado con Carrie Coon, Liv Tyler, Christopher Eccleston, Ann Dowd y Scott Glenn ponen el resto.
“Necesitas verla, sentirla y creer”
Fuente: Infobae