Juicio por muerte de Maradona supera escándalo de análisis clínicos errados

Los magistrados Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, encargados del nuevo juicio por el fallecimiento de Diego Maradona, han demostrado desde el inicio una postura firme y ágil para evitar contratiempos. Gracias a esa determinación, el debate oral llegó al cuarto mes de audiencias sin interrupciones. Sin embargo, el mayor reto apareció hace dos semanas, cuando un hecho inesperado, típico del universo maradoneano, puso todo en vilo.

Cuando el proceso parecía encaminado y próximo a cerrarse, el abogado Nicolás D’Albora, defensor de la imputada Nancy Forlini, detectó que los peritos de la Junta Médica habían analizado documentos de laboratorio que no pertenecían al Diez, sino a su padre. El error generó una crisis ante la posibilidad de que esos resultados modificaran las conclusiones de los expertos sobre la salud de Maradona, aspecto central del caso.

Durante las primeras 72 horas, la mayoría de los defensores revisó diversos escenarios, incluida la posibilidad de anular la prueba, una de las más relevantes para la fiscalía. Al mismo tiempo, los querellantes manifestaron su enojo y debatieron quién era el responsable de que esos documentos estuvieran en el expediente. Ambas partes calificaron el episodio como un escándalo y un papelón. Los fiscales, en cambio, sostenían que el conflicto tenía solución sin llegar a extremos.

Los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, a cargo del nuevo juicio por la muerte de Maradona. (RS Fotos)

La audiencia siguiente estuvo marcada por un ambiente de tensión generalizada. La fiscalía acusó a Nicolás D’Albora de haber conocido el error desde el principio y no haberlo denunciado a propósito. El letrado argumentó que lo expuso en cuanto lo notó, para evitar que se descubriera al final del proceso. También se mencionó una posible operación mediática.

El tribunal, no obstante, actuó con mesura y se limitó a resolver. Ordenó un registro en la sede central de Swiss Medical y en el sanatorio Los Arcos de Palermo, donde Don Diego se había realizado los estudios que se confundieron. Allí se recuperaron los archivos correctos. La prepaga presentó un escrito explicando que la confusión fue un “error involuntario”. El incidente se investiga ahora en una causa paralela tramitada en la UFI N°1 de San Isidro, cuya apertura también fue ordenada por los jueces.

Nicolás D'Albora, defensor de Nancy Forlini

Con la nueva evidencia en mano, los jueces aceptaron una propuesta reparadora de la fiscalía: convocar nuevamente a los peritos que ya habían declarado para que ratificaran sus informes o explicaran posibles cambios con los nuevos resultados. Algunos defensores se opusieron, pero el tribunal no lo aceptó.

El tiempo le dio la razón a los fiscales, quienes desde el inicio aseguraron que el problema era fácil de revertir. De todos los estudios de Don Diego incorporados al expediente, se confirmó que solo ocho fueron considerados en la Junta Médica.

Los fiscales del juicio, Cosme Iribarren y Patricio Ferrari. (RS Fotos)

Además, el nefrólogo y el cardiólogo que ya habían testificado volvieron a los tribunales de San Isidro y afirmaron que los nuevos datos no alteraban sus conclusiones: ratificaron, entre otros puntos, que Diego Maradona presentaba síndrome cardiohepatorrenal y una enfermedad renal crónica.

Esta semana continuarán declarando los otros peritos que intervinieron en la pericia. En total faltan cinco expertos. Cuando terminen sus testimonios, el juicio seguirá con las declaraciones de los testigos de las querellas y las defensas.

Fuente: Infobae

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