El cultivo de romero en el hogar no requiere de un vasto jardín ni de implementos especializados. Basta con una bandeja de siembra, tierra, arena y ciertos cuidados básicos para iniciar el proceso a partir de semillas y luego trasladar las plántulas a macetas individuales.
Martín, biólogo especializado en fisiología, morfología y anatomía vegetal, y creador del canal de YouTube Miradas Biológicas, detalla en uno de sus videos cada etapa del cultivo: desde la preparación del sustrato hasta la recolección de semillas de una planta adulta.
Preparación del recipiente y sustrato
El primer paso consiste en acondicionar el contenedor donde ocurrirá la germinación.
“Para sembrar el romero en casa, la siembra la vamos a hacer en alguna bandeja que vamos a perforar bien todo por abajo”, explica Martín.
Además, recomienda que este recipiente de plástico también tenga perforaciones “por los costados y por arriba para que cualquier exceso de humedad se pueda ir”.

La elección del sustrato es igualmente relevante. La propuesta del biólogo es emplear tierra negra común y combinarla con arena para lograr una textura más suelta.
“Por cada dos partes de esta tierra le vamos a agregar una parte de arena”, señala.
Según el especialista, esta mezcla favorece una mejor germinación de las diminutas semillas.
Una vez listo el recipiente, se coloca el sustrato hasta un poco más de la mitad de su capacidad. Debido a que las semillas de romero son muy pequeñas, deben sembrarse en la superficie, procurando que queden espaciadas. Luego, se cubren con una capa delgada de la misma mezcla, se presiona suavemente y se riega para hidratar las semillas.
El almácigo debe mantenerse tapado y ubicado en un lugar con luz, aunque evitando inicialmente el sol más intenso.
“Es mejor que le dé el sol de la mañana o el de la tarde. Todavía no es bueno que le esté dando el sol fuerte del mediodía”, advierte Martín.
También aconseja tener paciencia con las plantas que surjan espontáneamente, ya que al usar tierra común pueden aparecer malezas junto a los brotes de romero.
Trasplante de las plántulas
Cuando las plántulas hayan crecido lo suficiente, llega el momento del trasplante. Para moverlas, sugiere usar una maceta con buen drenaje y aprovechar la textura de la mezcla para extraer las raíces con cuidado.
Una vez colocada la planta, hay que presionar ligeramente el sustrato y regar.
“Siempre tenemos que ver que el agua se vaya rápido”, indica Martín.
Durante esta etapa inicial en la maceta, las plantas deben continuar recibiendo el sol de la mañana o de la tarde para una adaptación progresiva. El siguiente riego se realizará cuando la tierra esté seca al tacto.
Cosecha de semillas propias
Finalmente, quienes ya tengan un romero florecido pueden obtener sus propias semillas. Martín explica que primero hay que esperar a que caigan los pétalos. Después, las pequeñas estructuras que quedan detrás de las flores se secarán y cambiarán de color.
“Para asegurarnos cosechar las semillas cuando están maduras, tenemos que esperar a que estas dos pequeñas hojas se sequen, se pongan de color marrón y, si las vemos por adelante, las semillas van a estar más oscuras”.
De esta manera, concluye, se podrán obtener semillas con “mucho mejor poder germinativo”.
Fuente: Infobae