El rey Harald V de Noruega falleció este viernes a los 89 años en el Hospital Nacional de Oslo, según informó la Casa Real noruega mediante un comunicado oficial. El monarca permanecía ingresado desde el pasado 17 de agosto debido a una retención de líquidos asociada a un tratamiento con cortisona. Sin embargo, su cuadro se agravó al detectarse una infección bacteriana en la sangre, sumada a la anemia hemolítica que padecía.

Durante los primeros días de hospitalización, la evolución del soberano generaba cierto optimismo. Harald respondió favorablemente a los antibióticos y, el pasado 24 de agosto, la Casa Real aseguró que se mantenía estable y sin cambios significativos. No obstante, el jueves se produjo un giro inesperado: las autoridades anunciaron que su estado se había tornado “muy grave”.
Jornada de intensa tensión en la familia real
La preocupación por la salud de Harald se reflejó en la agenda pública de la Corona. El príncipe heredero Haakon y la reina Sonia optaron por cancelar sus compromisos oficiales para concentrarse en el monarca y acompañarlo durante las horas de incertidumbre. El Hospital Nacional de Oslo se convirtió en el epicentro de la familia real, cuyos miembros se desplazaron hasta allí de forma recurrente desde el ingreso del rey.
Desde el comienzo de la hospitalización, las visitas de los familiares fueron constantes. Haakon y su esposa, Mette-Marit, acudieron en distintos momentos al centro médico, mientras que la reina Sonia permaneció particularmente cerca de su esposo durante este delicado episodio.
El monarca también recibió la visita de otros allegados, entre ellos la princesa Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus, la princesa Marta Luisa y la princesa Astrid, hermana mayor del soberano. Asimismo, sus nietas Maud Angelica, Leah Isadora y Emma Tallulah Behn se acercaron al hospital para acompañarlo. Gran parte de la familia decidió trasladarse a Skaugum, la residencia de los príncipes herederos, para permanecer cerca de la capital.
Fuente: Infobae