El evento que se avecina en Cupertino será recordado como un momento histórico. Por primera vez en quince años, Tim Cook no estará al frente de la presentación. En su lugar, John Ternus tomará el micrófono, quien asumirá el cargo de director ejecutivo a partir del 1 de septiembre.
La ausencia de Cook representa el cierre de un ciclo y el comienzo de uno nuevo. Mientras la nueva directiva se alista para mostrar lo que viene, los seguidores de la manzana repasan el legado de quien tuvo la misión de seguir los pasos de Steve Jobs.
El auge de los wearables
Al tomar el mando oficial de la compañía en 2011, muchos escépticos se preguntaban si podría innovar. Lo veían como un experto en cadenas de suministro, no como un visionario. Sin embargo, su respuesta fue lanzar una categoría completamente nueva: los ‘wearables’.

Bajo su liderazgo, Apple presentó el Apple Watch, un reloj que la convirtió en la marca más vendida del mundo, además de orientar el ecosistema hacia la salud y el bienestar personal.
Y casi al mismo tiempo, Cook introdujo los AirPods, audífonos sin cables que, pese a las dudas iniciales por eliminar el puerto tradicional, transformaron la industria del audio portátil y se volvieron uno de los productos más rentables de la empresa.
Estos dispositivos no dejaron de recibir mejoras. Más de una década después de sus lanzamientos, la compañía sigue elevando su sofisticación.

La revolución del Apple Silicon
Pero más allá de los accesorios, uno de los riesgos más grandes de la era Cook fue cambiar el cerebro de las computadoras. Tomó la decisión de romper su alianza con Intel para dar paso a los procesadores de la familia M.
Este movimiento no solo reactivó la línea Mac, con un rendimiento y eficiencia que superaban a la competencia, sino que cumplió el objetivo central de Apple: tener el control total del hardware y software en todos sus dispositivos. Gracias a esta decisión, iPhone, iPad y Mac comparten la misma arquitectura, unificando el ecosistema como nunca antes.
La computación espacial
El producto final presentado en el mandato de Cook fue su apuesta más atrevida: el Apple Vision Pro. Con este visor de realidad mixta, sentó las bases de lo que llaman computación espacial, un esfuerzo por asegurar el futuro de la interacción digital sin pantallas táctiles.

Todo eso, sumado a que durante sus quince años, Apple se convirtió en la primera empresa pública en alcanzar una valoración de tres billones de dólares.
Ahora, mientras el auditorio se ilumina para una nueva dirección, el legado de Tim Cook muestra que no solo mantuvo la visión de Steve Jobs, sino que edificó un imperio más grande y fuerte de lo que muchos pronosticaban.
Fuente: Infobae