Florian Zeller reúne a Penélope Cruz y Javier Bardem en el drama ‘Búnker’

El cineasta y dramaturgo Florian Zeller vuelve a unir a Penélope Cruz y Javier Bardem en Búnker, una historia que explora la crisis de un matrimonio de 17 años y desdibuja la línea entre ficción y realidad. La película, cargada de contenido político, ansiedad por la tecnología y una posible reconciliación familiar, representa un nuevo paso en la carrera del director francés.

Según la publicación Variety, el argumento se centra en una pareja que enfrenta una fractura moral. Javier Bardem interpreta a Miguel, un arquitecto de renombre seducido por la oportunidad de construir un refugio subterráneo secreto para un magnate tecnológico. Por su parte, Penélope Cruz da vida a Sofía, una mujer cuya desilusión se convierte en el motor emocional del filme.

Zeller, quien ganó dos premios Óscar por El padre, confesó al medio que al planificar su tercer largometraje pensó en Eyes Wide Shut. Al igual que Stanley Kubrick hizo con Tom Cruise y Nicole Kidman, buscó explotar la “permeabilidad” entre la vida real y la actuación al trabajar con una pareja consolidada fuera del set.

Un matrimonio que fuera real

La idea nació incluso antes de escribir el guion. El director relató que fantaseaba con ver juntos en la pantalla a Cruz y Bardem, pues le intrigaba que, a pesar de haber compartido proyectos anteriores, nunca habían interpretado a un matrimonio.

El filme marca un reinicio en la trayectoria de Zeller. Es su regreso a la dirección cuatro años después de El hijo, su retorno al Festival de Venecia tras la fría recepción de aquella cinta y su primer guion escrito en solitario, concebido exclusivamente para los dos actores españoles.

Además, es la primera producción que realiza junto a Federica Sainte-Rose bajo el sello Blue Morning Pictures, vinculado a Mediawan. Su anterior obra, El padre, basada en una de sus piezas teatrales al igual que El hijo, se estrenó en Sundance y terminó obteniendo dos Óscar: uno para Anthony Hopkins y otro al guion adaptado, firmado por Zeller y Christopher Hampton.

Según el calendario de estrenos, Búnker figura entre las cintas más esperadas del circuito de festivales de otoño. Variety destaca que Sony Pictures Classics, que ya trabajó con Zeller en sus dos títulos previos, ha adquirido los derechos para Norteamérica y confía en que las actuaciones de Cruz y Bardem impulsen su recorrido en premios luego de su paso por Venecia y Toronto.

El papel de Cruz llega en un año de intensa actividad para la actriz: ha participado en La invitación, de Olivia Wilde, y tiene un cameo en La Bola Negra, la película de los Javis que fue premiada en Cannes y que Netflix compró en mayo.

Una crítica a los millonarios tecnológicos

En Búnker, Javier Bardem interpreta a un arquitecto de prestigio que se siente tentado por un encargo lucrativo pero moralmente cuestionable: construir para Andrew, un multimillonario tecnológico recluso interpretado por Paul Dano, un refugio subterráneo de supervivencia. Ese trabajo llevará a Sofía a poner en duda los valores de su esposo y los cimientos de su relación.

La inspiración política del proyecto creció a partir de una referencia concreta. Zeller explicó a Variety que una de las chispas del filme fue un artículo sobre cómo el fundador de Meta, Mark Zuckerberg, estaba construyendo en Hawái un gran búnker subterráneo para 30 personas. Esa imagen la leyó como metáfora de una época marcada por el individualismo, el miedo al futuro, la crisis medioambiental y el aumento de la desigualdad social.

Penélope Cruz en 'Búnker', película de Florian Zeller que se presentará en el Festival de Venecia-

Para el director, esa anécdota resumía “la locura de la riqueza extrema”, entendida como la creencia de que el dinero puede comprar tiempo, salud y seguridad. Esa dimensión ideológica conectó de manera directa con Cruz y Bardem, a quienes describe como activistas, y especialmente con la actriz, que encontró en Sofía una ira reconocible frente a “los nuevos amos”, los multimillonarios tecnológicos.

Cómo fue el rodaje de ‘Búnker’ en Madrid

La puesta en escena también responde a esa lectura. En lugar de rodar en localizaciones londinenses, Zeller construyó la casa moderna del matrimonio en un estudio de Madrid, donde viven Cruz y Bardem con sus hijos. De esta manera, alteró progresivamente la percepción del espectador: al principio parece una vivienda abierta, llena de cristal, y poco a poco adquiere la forma mental de un búnker.

Ese encierro fue también físico durante el rodaje. El director relató que el equipo pasó varias semanas en un plató sin luz natural, experiencia que reforzó la sensación de aislamiento y paranoia que atraviesa la historia.

La arquitectura simbólica del filme se extiende a elementos apenas perceptibles a simple vista. El diario detalla que hay referencias constantes a La Odisea, desde una escultura de Odiseo en el despacho de Miguel hasta la lectura por parte de Sofía de La ignorancia, de Milan Kundera. Incluso la música de Volker Bertelmann incorpora voces que evocan a las sirenas cuando Miguel cae bajo la seducción del proyecto.

Javier Bardem protagoniza junto a Penélope Cruz en 'Búnker', que cuenta con producción española: MOD Producciones

Zeller aplicó ese control milimétrico también al reparto secundario. Como Andrew y Miguel nunca coinciden en persona dentro de la historia, se aseguró de que Dano y Bardem tampoco se cruzaran durante la producción, y llegó a debatir durante largo tiempo qué zapatos debía llevar el personaje del empresario para afinar su carácter de arquetipo del magnate tecnológico.

Otro papel secundario fue escrito expresamente para Stephen Graham. El actor británico interpreta al vecino de Miguel, una figura destinada a infundir temor en el personaje de Bardem, un giro que Zeller resumió con ironía al recordar que normalmente es Bardem quien intimida a los demás.

El corazón de la película, en todo caso, está en la pareja protagonista. Cruz fue la primera en leer el guion y antes de aceptar preguntó al director si seguiría ofreciéndole el papel en caso de que Bardem lo rechazara. Según Zeller, esa cuestión dejaba clara la voluntad de ambos de ser vistos como artistas independientes.

El cineasta admite que, si uno de los dos hubiera dicho no, probablemente no habría hecho la película. A su juicio, el ADN del proyecto residía precisamente en que fueran ellos y en que fueran una pareja real.

La ambigüedad sentimental es otro de los motores del relato. Aunque Zeller asegura que Búnker no está cargada de sexualidad, considera más interesante la incertidumbre en torno al vínculo entre Sofía y un escritor estadounidense interpretado por Patrick Schwarzenegger que una infidelidad convencional, porque introduce una desestabilización más profunda sobre la identidad de cada miembro de la pareja.

Penélope Cruz y Javier Bardem en la entrega del Premio Donostia que se le concedió al actor por toda su carrera en 2024. REUTERS/Vincent West

Esa indefinición llegó al propio rodaje. Según ha contado el director, Cruz le pidió una respuesta cerrada sobre lo ocurrido entre esos personajes, mientras Bardem, presente en la conversación, le decía que no quería oírla; la actriz acabó susurrándole al oído su propia interpretación.

El guion tiene además una resonancia autobiográfica. Zeller lo escribió después de pasar dos años en Los Ángeles con su esposa, la actriz francesa Marine Delterme, y su hijo de 14 años. Durante esa etapa, según explicó a la publicación, se preguntó cuáles debían ser sus prioridades y decidió volver a Francia para que ella pudiera desarrollar mejor su propia vida profesional.

Pese al trasfondo de miedo político y fractura social, el director sostiene que el destino del relato no es el hundimiento, sino la reconciliación. Esa certeza, ha dicho, permitió a los actores ir al límite en las discusiones y decirse cosas de enorme dureza con la seguridad de que el punto de llegada seguía siendo el reencuentro.

Fuente: Infobae

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