Un alpinista de 86 años logró recuperar su mochila, la cual había extraviado hace más de seis décadas en el glaciar Sulztalferner, ubicado en la región del Tirol, Austria. El equipo, que contenía un piolet, una cámara fotográfica y una pipa de la década de 1960, emergió del hielo durante el mes de julio y fue entregado a su dueño por intermedio de su hijo.
El hallazgo ocurrió cuando un excursionista encontró el bolso en las laderas del glaciar, a 2.955 metros de altitud. En el interior había documentos muy deteriorados que permitieron identificar al propietario. A partir de esos papeles, la policía austriaca inició una investigación y logró dar con el paradero del hombre.
El accidente de 1963
En agosto de 1963, el montañista cruzaba el glaciar junto a un grupo de amigos cuando cayó en una grieta. El grupo avanzaba unido por una cuerda, lo que permitió que sus compañeros lo rescataran. Para reducir el peso y facilitar la maniobra, el hombre se despojó de la mochila y la arrojó al interior de la fisura.
La mochila permaneció atrapada bajo el hielo durante más de seis décadas. El dueño, cuyo nombre las autoridades decidieron no difundir públicamente, se encontraba demasiado enfermo para retirar sus pertenencias en persona. Los objetos le fueron entregados por intermedio de su hijo, según se informó.
Este episodio pone en evidencia un fenómeno que los investigadores de distintas disciplinas observan con particular atención en toda la cadena alpina. El retroceso progresivo de los hielos está liberando objetos, restos humanos y diversos testimonios materiales que habían permanecido sellados y conservados bajo el hielo durante décadas o incluso siglos.
El retroceso glaciar y sus hallazgos

El deshielo acelerado de los glaciares europeos viene dejando al descubierto una variedad de materiales que el hielo mantuvo preservados. Científicos señalan que ese proceso responde principalmente al calentamiento global causado por la actividad humana.
En distintas zonas de los Alpes, los últimos años trajeron descubrimientos de ecosistemas antiguos, artefactos de distintas épocas y restos humanos. Algunos de esos hallazgos pertenecen al ámbito arqueológico; otros, como el caso del Tirol, tienen un componente biográfico e histórico más reciente.
Uno de los antecedentes más documentados data de 2015. Ese año apareció en el monte Scorluzzo, cerca del paso de Stelvio, un cuartel donde soldados italianos se habían refugiado durante la llamada Guerra Blanca, el frente de montaña de la Primera Guerra Mundial librado entre Italia y el Imperio Austrohúngaro. En los últimos 20 años, los glaciares alpinos también devolvieron los cuerpos de decenas de combatientes, varios de ellos aún con sus uniformes.
Ötzi, el referente de los hallazgos en el hielo

El descubrimiento más citado en este contexto ocurrió en 1991, cuando dos excursionistas alemanes encontraron en los Alpes de Ötztal, cerca de la frontera entre Italia y Austria, el cuerpo momificado de un cazador de hace 5.300 años. El hombre fue bautizado como Ötzi el Hombre de Hielo y se convirtió en una referencia obligada para la arqueología glaciar.
El cuerpo de Ötzi, que conserva tatuajes, se exhibe en el Museo de Arqueología del Alto Adigio, en Bolzano. De acuerdo con lo informado, el hallazgo sigue entre los más estudiados a nivel mundial cuando se analiza la conservación de restos humanos en entornos de hielo.
La mochila recuperada en el Sulztalferner se inscribe en esa serie de descubrimientos, aunque con una diferencia: su dueño sigue vivo para recibirla. El glaciar austríaco devolvió un objeto que guardó durante 62 años, cerrando así una historia que comenzó con un accidente en cordada y terminó con una entrega familiar en el Tirol.
Fuente: Infobae