La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha solicitado una tregua humanitaria de seis meses con el objetivo de fortalecer las acciones de respuesta frente al ébola y frenar la cadena de contagio. Este brote, que desde mediados de mayo ha provocado más de 2.700 fallecimientos, se ha convertido en el más mortífero registrado en la historia de la República Democrática del Congo (RDC).
Desde Adís Abeba, el director regional de la OMS para África oriental, Mohamed Yakub Janabi, señaló que “el reto en estos momentos no reside en el conocimiento ni en las herramientas”. Explicó que existen recursos disponibles, pero una parte significativa de la población permanece fuera del alcance de los equipos de salud.
Janabi enfatizó que el principal obstáculo es el acceso a las comunidades afectadas. Por esta razón, hizo un llamado a las partes enfrentadas —entre ellas el Ejército, el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) y otras facciones armadas— para que acuerden una tregua que permita la llegada segura de los equipos sanitarios.
“Cuando logramos llegar a la población, detenemos la transmisión. Cuando no podemos, el virus continúa propagándose”, afirmó Janabi.
La situación se complica debido a que la cepa responsable del brote, Bundibugyo, no cuenta con vacuna ni tratamiento aprobado.
En un comunicado conjunto, Janabi, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y el director de los Centros de Control de Enfermedades de África (CDC Africa), Jean Kaseya, destacaron que el personal sanitario trabaja “bajo una presión extraordinaria, a menudo en zonas inseguras o de difícil acceso”.
Los líderes subrayaron que su labor requiere “seguridad, equipo de protección, capacitación, suministros médicos suficientes, pago puntual, apoyo psicosocial y acceso a diagnósticos rápidos y atención de apoyo de alta calidad en caso de enfermar”. Insistieron en que garantizar la seguridad de los trabajadores de primera línea es esencial para detener la transmisión.
Aunque la respuesta sanitaria ha logrado avances, remarcaron la urgencia de contar con más fondos. “La financiación tardía cuesta vidas. La financiación fragmentada deja lagunas. El ébola se aprovecha de ambas”, advirtieron.
Asimismo, indicaron que la OMS y los CDC África han consolidado una integración estrecha con las organizaciones de salud y ayuda humanitaria que colaboran con el Gobierno, e instaron a los donantes a reforzar esa cooperación en lugar de respaldar iniciativas aisladas.

Balance oficial de las autoridades congoleñas
Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) reportaron en su último balance 5.656 casos confirmados de ébola desde el inicio del brote, con 2.715 fallecidos —lo que representa una tasa de letalidad del 48%—, 792 hospitalizados y 1.245 pacientes recuperados.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) detalló en su boletín diario 72 nuevos casos y 18 muertes en las últimas 24 horas, junto con 30 pacientes dados de alta. La provincia de Ituri sigue siendo el epicentro, concentrando el 83,4% de los casos.
La semana pasada, este brote superó al registrado entre 2018 y 2020 y podría alcanzar cifras similares a las de África occidental entre 2014 y 2016, que dejó 28.616 casos y 11.325 muertes en Guinea, Liberia y Sierra Leona, según la OMS.
El actual brote destaca por su rápida propagación: mientras que en 2014-2016 se necesitaron cinco meses para acumular mil muertes, en esta ocasión se superaron las 2.000 muertes en menos de tres meses.

La RDC, que en diciembre de 2025 declaró el fin de otro brote en Kasai, es considerada el país con mayor experiencia en el manejo del virus, tras más de una docena de brotes desde su identificación en 1976 en Yambuku, a orillas del río Ébola.
Fuente: Infobae