OpenAI ha registrado una nueva baja en su alta dirección con la salida de Chris Malone, quien hasta hace poco lideraba la estrategia de centros de datos de la empresa. Esta renuncia ocurre en un momento crucial, cuando la compañía acelera la expansión de su infraestructura para sostener el avance de sus modelos de inteligencia artificial y sus ambiciosos proyectos de computación.
De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal, Malone abandonó OpenAI la semana pasada. Su paso por la firma fue breve: se unió al equipo en marzo del año pasado, tras acumular casi cinco años de experiencia en Meta y más de una década en Google.
Este ejecutivo ocupaba un puesto estratégico, ya que los centros de datos se han vuelto fundamentales para el desarrollo de la inteligencia artificial. El entrenamiento y la operación de modelos avanzados demandan una capacidad informática gigantesca, por lo que construir, administrar y expandir esta infraestructura se ha convertido en una de las prioridades máximas para los grandes laboratorios tecnológicos.

La partida de Malone se suma a una larga lista de dimisiones de alto perfil que han sacudido a OpenAI durante 2026, lo que ha generado dudas sobre la estabilidad de su estructura directiva en un período de fuerte crecimiento y ante sus planes de una futura salida a bolsa.
Una reorganización en el área de infraestructura
Hasta el momento, OpenAI no ha detallado las razones específicas detrás de la salida de Malone. En un comunicado enviado a TechCrunch, la empresa explicó que recientemente reorganizó su infraestructura para ajustarse a la escala y velocidad de sus proyectos actuales.
La compañía aseguró que cuenta con un equipo de centros de datos con experiencia y una estructura de liderazgo preparada para ejecutar sus planes. Según The Wall Street Journal, Malone había dejado de reportar directamente al presidente de OpenAI, Greg Brockman, y pasó a depender del vicepresidente Sachin Katti, quien asumió el liderazgo del grupo tras la reorganización.

Otros ejecutivos han asumido responsabilidades clave en esta área. Entre ellos destacan Uday Ruddarraju, al frente del equipo de centros de datos; Brent Mayo, encargado del programa de construcción y entrega de estas instalaciones; y Spas Lazarov, un veterano de las industrias de energía y centros de datos que dirige la ingeniería del área.
La reorganización busca garantizar que OpenAI pueda continuar desarrollando la infraestructura necesaria para sus próximos proyectos, incluso tras la salida de uno de los responsables que supervisaba esta estrategia.
La infraestructura, una prioridad para la IA
La marcha de Malone adquiere especial relevancia por el momento en que ocurre. OpenAI participa en importantes iniciativas para ampliar la capacidad de procesamiento disponible para el desarrollo de inteligencia artificial, como el conocido Proyecto Stargate.
Esta iniciativa busca impulsar la construcción de una gran infraestructura de centros de datos en Estados Unidos y cuenta con la participación de empresas como OpenAI, Oracle, Nvidia, SoftBank y Microsoft.

El desarrollo de estas instalaciones es fundamental para las empresas de inteligencia artificial, que compiten por acceder a chips, energía eléctrica y capacidad de procesamiento. La construcción de centros de datos se ha convertido así en un elemento tan importante como el propio desarrollo de los modelos.
Por ello, cualquier cambio en el liderazgo de esta área es observado con atención. El sector atraviesa una carrera por aumentar la capacidad informática, mientras las compañías anuncian inversiones millonarias para entrenar sistemas cada vez más complejos.
Más de una decena de ejecutivos han abandonado la empresa
Malone no es el único directivo que ha salido de OpenAI en lo que va del año. Según un recuento de Business Insider, la empresa había registrado al menos 13 dimisiones de ejecutivos en 2026, varias de ellas concentradas en las últimas semanas.
Entre las salidas recientes figura la de Denise Dresser, directora de ingresos de la empresa, quien fue reemplazada después de apenas ocho meses en el cargo. También abandonó la compañía Brad Lightcap, uno de los ejecutivos con mayor antigüedad y antiguo director de operaciones.

Semanas antes, Fidji Simo, quien desempeñaba un papel clave como responsable de productos y negocios y reportaba directamente a Sam Altman, dejó su puesto por motivos de salud, aunque continúa vinculada a la empresa como asesora.
Los equipos relacionados con la seguridad y la ética de la inteligencia artificial también han sufrido cambios. En julio salió Chloé Bakalar, conocida como directora de ética de la compañía, mientras que recientemente se informó de la disolución del equipo de preparación, una unidad encargada de estudiar los posibles riesgos catastróficos de los modelos.
Las salidas ocurren antes de una futura salida a bolsa
Desde OpenAI han intentado restar importancia a la sucesión de dimisiones. Greg Brockman ha señalado que la enorme atención mediática sobre la compañía provoca que cada salida sea sometida a un escrutinio mayor que en otras empresas.

Sin embargo, la acumulación de cambios en puestos clave ha generado interrogantes en un momento decisivo para OpenAI. La empresa continúa creciendo y preparando grandes inversiones, mientras una posible salida a bolsa ha sido objeto de expectativas y análisis.
La cotización, prevista inicialmente para este año, habría sido aplazada hasta 2027. Ante ese escenario, la compañía se enfrenta a un mayor examen sobre su valoración, su rentabilidad y la capacidad de convertir las enormes inversiones en inteligencia artificial e infraestructura en un negocio sostenible.
Fuente: Infobae