Natalie Weber es una figura reconocida en el mundo del espectáculo argentino. Su carrera comenzó en el modelaje y hoy brilla como panelista en Pasó en América e Intrusos. Su vida personal, especialmente su relación con el exfutbolista Mauro Zárate, ha sido tema recurrente en los medios. La pareja está junta desde hace más de una década y tienen dos hijos, Mía y Rocco.
Weber siempre se mostró abierta a hablar de su intimidad, incluyendo los difíciles momentos que atravesó. Uno de los más duros fue su diagnóstico de cáncer de mama, que la llevó a someterse a una mastectomía doble y posterior reconstrucción. En una reciente entrevista en Lo de Pampita, la modelo decidió abrir su corazón y contar detalles desconocidos de su vida.

Una infancia marcada por la ausencia
Natalie recordó con dolor la partida de su padre cuando ella tenía solo siete años. “Fue un padre ausente, casi abandónico, porque he estado años sin saber de él”, confesó. La modelo explicó que su madre fue un pilar fundamental y debió cumplir ambos roles. Sobre el reencuentro con su papá, ya adulta, Weber contó que fue una experiencia confusa: “Cuando lo vi me desarmé. Lo abracé, me puse a llorar y cuando lo terminé de abrazar sentí que era un extraño”.
Hoy, su padre vive nuevamente en Argentina y es ella quien debe cuidarlo. “Me toca cuidarlo y mantenerlo. Me toca ser como su mamá en un punto. Soy consciente de que él no me elige”, expresó con honestidad.
El sacrificio de ser esposa de un futbolista
La panelista también se refirió a los años que acompañó a Mauro Zárate en su carrera. “Los primeros años, cuando estás con un jugador de fútbol y sos mamá, hacés todo vos”, aseguró. Weber explicó que existe una realidad desconocida detrás del glamour: “La gente se guía mucho en la parte económica, pero hay un montón de grises”. Contó que durante las concentraciones, los futbolistas se pierden momentos importantes de la vida familiar.
A pesar de los sacrificios, Natalie no se arrepiente: “Fui bastante vaguita cuando estaba con él. Me dediqué a la familia y lo disfruté”. Hoy, con su carrera en ascenso, asegura que su esposo está orgulloso de ella.
Celos y trucos de confianza
En la charla, Weber confesó que en sus inicios era muy celosa y que utilizaba ciertos trucos para verificar si había infidelidad. “Olí cuellitos de camisa y de remera para ver si había perfume de mujer”, reveló entre risas. También contó que pedía ubicación en tiempo real y que sospechaba cuando su pareja tardaba en responder.
La modelo admitió haber encontrado mensajes de otras mujeres en el pasado: “Una le pone ‘Sos más lindo en persona…’ Lo había visto conmigo en un restaurante. Le manda a mi novio conmigo”. A pesar de estos episodios, asegura que hoy su relación está más tranquila.
La terapia de pareja y el reencuentro
Natalie y Mauro llevan 17 años de relación y han pasado por diferentes etapas. Para superar los momentos difíciles, acudieron a terapia de pareja. “La terapia de pareja no hace magia, hay que pensar ‘Te sigo eligiendo’”, afirmó. Contó que el retiro del fútbol y el inicio de su carrera profesional fueron desafíos que los desencontraron.
“A veces cuando estás tanto tiempo en pareja dejas de escuchar al otro. Lo conocés tanto que ya sabés lo que va a decir y no lo escuchás. Esa falta de escucha puede generar crisis”, explicó. Afortunadamente, la terapia les sirvió para fortalecer su vínculo.
La dura batalla contra el cáncer
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista fue cuando Natalie recordó el diagnóstico de cáncer de mama en 2016, solo un mes después de sufrir una pérdida gestacional. “Pensé que me iba a morir. Tenía un bebé de cinco meses. Era muy loco: hacía cinco meses estaba dando vida y ahí estaba luchando contra la muerte”, relató.
Tras una recaída, decidió realizarse una mastectomía bilateral. Su prioridad era vivir: “Lo único que quería era ver crecer a mis hijos. Lo estético después veo”. El proceso fue difícil, especialmente verse al espejo: “La primera vez que me miré casi me muero porque no me reconocí”. Hoy, sin embargo, se siente orgullosa de sus cicatrices.
El agradecimiento a Mauro y su presente
Weber confesó que se sentía culpable por su enfermedad y que le agradeció a su esposo por quedarse a su lado. “Yo en un punto me sentía culpable por lo que estaba teniendo. Decía: él no merece tener una mujer así de enferma”, dijo. Mauro y su madre fueron sus principales pilares. Recién después se enteró de que ellos lloraban a escondidas.
Hoy, Natalie se muestra fuerte y usa su experiencia para ayudar a otras mujeres: “Me hubiera gustado que alguien hablara de esto en la tele. Por eso son más que nada mis mensajes”. Su historia es un testimonio de resiliencia y amor propio.
Fuente: Infobae