Agotamiento que no cesa: qué dice la ciencia sobre dormir y seguir cansado

Sentirse agotado a pesar de haber pasado horas en la cama no es un simple cansancio. La ciencia lo define como un síntoma que merece atención médica.

De acuerdo con Mayo Clinic, el centro médico sin fines de lucro con sede en Estados Unidos, existen más de 30 causas posibles para este tipo de fatiga persistente. Estas van desde malos hábitos de sueño hasta afecciones graves como enfermedades cardíacas, trastornos hormonales o fallos en el sistema inmunológico.

El ISSSTE y la UNAM corroboran esta información desde México: detrás de ese agotamiento puede haber una o varias condiciones simultáneas, y detectarlas es el primer paso para encontrar un tratamiento adecuado.

El agotamiento que no cede con el descanso puede tener origen en una o varias condiciones al mismo tiempo, según instituciones de salud de referencia mundial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Malos hábitos o señales de otros padecimientos: por qué puede haber más de una causa

Mayo Clinic documenta que el agotamiento persistente rara vez tiene una única explicación. Puede originarse en malos hábitos de sueño, falta de actividad física o una alimentación deficiente, pero también puede ser síntoma de enfermedades que requieren tratamiento médico.

Entre estas enfermedades se encuentran:

  • Anemia
  • Diabetes
  • Hipotiroidismo
  • Lupus
  • Esclerosis múltiple
  • Insuficiencia cardíaca
  • Hepatitis
  • Apnea del sueño
  • Depresión, entre otras

No todos los casos de fatiga extrema responden a los mismos factores: el origen puede ser hormonal, inmunológico, neurológico o relacionado con los hábitos de sueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ISSSTE advierte, en el marco de su programa de atención integral, que antes de diagnosticar un síndrome de fatiga crónica, el médico debe descartar todas esas condiciones mediante estudios de laboratorio y una valoración clínica completa. Ante cualquier cansancio que no cede con el descanso, la recomendación es consultar a un especialista.

También señala que el origen puede ser multifactorial: una persona puede tener al mismo tiempo malos hábitos de sueño, estrés crónico y una alteración hormonal no detectada, y cada uno de esos factores alimenta al otro.

Por qué dormir muchas horas no es suficiente

Rafael Santana Miranda, coordinador de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó a Ciencia UNAM que durante el sueño profundo el cerebro activa un sistema de limpieza —el sistema glinfático— que elimina los desechos acumulados durante el día.

El sueño no solo sirve para descansar: también regula el sistema inmunológico, el estado de ánimo, el crecimiento y la salud mental, según la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si ese sueño profundo se interrumpe, ese proceso no ocurre y la persona amanece agotada sin importar cuántas horas durmió. La causa más frecuente y subdiagnosticada de esa interrupción es la apnea del sueño: pausas respiratorias nocturnas que impiden alcanzar el descanso real.

Dormir muchas horas no garantiza un descanso real si el sueño no alcanza sus etapas más profundas, según la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Santana Miranda advierte que roncar con pausas no es señal de sueño profundo, sino todo lo contrario. Agrega que los malos hábitos —uso de pantallas antes de dormir, horarios irregulares, alimentos pesados por la noche— también fragmentan el sueño profundo y pueden producir el mismo resultado: horas en cama que no producen descanso.

Cuándo hablar de síndrome de fatiga crónica, según el NIH

Si se descartan todas las condiciones anteriores y el cansancio persiste más de seis meses, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos señalan que puede tratarse del síndrome de fatiga crónica.

La idea de que el sueño perdido entre semana se recupera el fin de semana es una de las falacias más comunes sobre el descanso, según especialistas de la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En un estudio con 75 investigadores de 15 institutos, el NIH encontró que estos pacientes tienen el sistema nervioso autónomo alterado: el corazón nunca baja su ritmo lo suficiente durante la noche. Esto impide que el cuerpo entre en modo de recuperación real, aunque la persona esté acostada y con los ojos cerrados.

Por qué el cuerpo gasta energía combatiendo una amenaza que no está ahí

En septiembre de 2025, investigadores de la Universidad de Columbia, con respaldo del NIH, identificaron otro mecanismo en pacientes con síndrome de fatiga crónica: el sistema inmune actúa como si combatiera una infección permanente, aunque no haya ninguna.

Los trastornos del sueño pueden tener origen social, psicológico, psiquiátrico o neurológico, por lo que su atención requiere un enfoque multidisciplinario. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa respuesta se refleja en niveles elevados de moléculas inflamatorias en sangre. Esa activación constante consume energía y genera agotamiento sin causa aparente. Ese estado de alerta continuo agota la energía del cuerpo y genera un cansancio inexplicable.

Ante el cansancio que no mejora con el descanso, la recomendación de instituciones como la UNAM, el ISSSTE y el NIH apunta en la misma dirección: no normalizarlo y buscar evaluación médica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Análisis médicos recientes indican que este padecimiento afecta a entre 30 y 70 millones de personas a nivel mundial. Ante síntomas que persisten, los especialistas recomiendan no normalizar el cansancio y acudir con un médico para una evaluación completa.

Fuente: Infobae

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