Trump presiona a Xi para aislar económicamente a Irán

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha puesto en marcha una agresiva campaña de presión comercial y financiera contra Irán. El objetivo estratégico es dejar al régimen chiíta completamente aislado y provocar el colapso de su economía interna.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue el encargado de anunciar las nuevas sanciones que Estados Unidos aplicará a todos los países que mantengan intercambios comerciales con Teherán. Bessent adelantó que la estrategia se ejecutará por fases y que no hará diferencias entre aliados cercanos o adversarios declarados.

“En todo el mundo, nuestro objetivo es cortar cada salvavidas económico que sostiene a este régimen tiránico hasta que Teherán quede completamente aislado”, advirtió Bessent.

“Cualquier tipo de relación económica con este régimen asesino expondrá a los responsables a todo el poderío estadounidense”, concluyó.

Entre los países que mantienen vínculos comerciales con Irán figuran Qatar, Turquía, India y Pakistán, todos ellos aliados de Estados Unidos. Washington espera que estas naciones reduzcan o limiten sus intercambios con el gobierno persa.

La tarea no será sencilla. Qatar, Turquía, India y Pakistán obtienen beneficios significativos del comercio con Teherán, y Estados Unidos no ha ofrecido compensaciones por la caída de ingresos que supondría prohibir sus exportaciones a Irán.

Además, el régimen chiíta ha amenazado con atacar a aquellos países que se plieguen a las sanciones del Tesoro. Frente a esta situación, Bessent aseguró que habrá negociaciones reservadas con cada nación involucrada para encontrar soluciones particulares.

Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos

Sin embargo, la principal dificultad para Trump no reside en las negociaciones con Qatar, Turquía, India y Pakistán. Al ser socios de Estados Unidos, siempre existirá un canal de diálogo que permita llegar a acuerdos diplomáticos.

El papel de China en la resistencia iraní

La situación es radicalmente distinta con China, que desempeña un rol protagónico en sostener la economía de Irán y toda su maquinaria militar y logística. La decisión política del presidente Xi Jinping ha sido respaldar siempre al régimen chiíta, pese a las constantes sanciones de Estados Unidos y Europa. Es poco probable que modifique su postura durante el encuentro con Trump en la Casa Blanca, programado para el 24 de septiembre.

Beijing mantiene un acuerdo secreto con Teherán que permite eludir las sanciones estadounidenses. Este pacto incluye la compra de petróleo iraní con descuento a cambio de inversiones chinas en infraestructura y el uso de mecanismos alternativos de liquidación financiera.

China, como comprador privilegiado del crudo iraní, garantiza ingresos de divisas que permiten al régimen de Khamenei mantener cierta estabilidad macroeconómica. Además del comercio energético, China ha invertido en proyectos de infraestructura (ferrocarriles, carreteras y puertos) y en producción industrial, lo que ayuda a Irán a mitigar los daños económicos causados por las sanciones.

Mojtaba Khamenei, líder religioso de Irán

La capacidad de presión de Estados Unidos sobre China será limitada. No solo para exigir que suspenda las compras ilegales de petróleo a Irán, sino también para evitar que utilice el sistema financiero global para lavar dólares en transacciones encubiertas de combustible iraní.

Beijing y Teherán realizan operaciones en monedas alternativas o mediante acuerdos de trueque. Estos dos mecanismos les permiten esquivar los controles financieros del Tesoro estadounidense.

“Nadie está fuera del alcance de las sanciones de Estados Unidos”, respondió Bessent cuando le preguntaron sobre las relaciones comerciales entre China e Irán.

Hasta ahora, la Secretaría del Tesoro ha sancionado a refinerías chinas de escaso peso estructural, pero se ha abstenido de tocar instituciones financieras que responden directamente a Xi Jinping y su círculo más cercano de burócratas.

Ese será el verdadero desafío de Trump cuando reciba a Xi en la Casa Blanca: lograr que China acompañe a Estados Unidos en las sanciones financieras y económicas contra Irán. Una posibilidad que, ayer en Washington, se consideraba incierta.

Donald Trump y Scott Bessent en el Salón Oval, (Casa Blanca, Estados Unidos)

Fuente: Infobae

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