Primer reloj epigenético para tiburones estima edad sin dañarlos

Investigadores de la Universidad de Georgia (UGA) han creado una innovadora herramienta que, mediante el análisis del ADN, permite calcular la edad de los tiburones sin recurrir a métodos letales. El estudio, divulgado en la revista Molecular Ecology en 2026, se basa en el examen de patrones de metilación en muestras sanguíneas del tiburón cebra (Stegostoma tigrinum).

Este dispositivo, denominado reloj epigenético, es capaz de pronosticar la edad cronológica del escualo con un margen de error que oscila entre uno y dos años, empleando únicamente diez marcadores genéticos. Se trata de la primera vez que esta tecnología se aplica en tiburones.

La investigación estuvo a cargo de Samantha L. Bock, doctoranda de la Escuela de Ecología Odum de la UGA, y del profesor asociado Benjamin B. Parrott, del Laboratorio de Ecología del Río Savannah.

El equipo recolectó sangre de 70 tiburones cebra, cuyas edades iban desde menos de un año hasta 30 años. Estos ejemplares provenían de acuarios colaboradores en Estados Unidos y otras naciones, destacando el Acuario de Georgia. De ellos, 51 contaban con fecha de nacimiento registrada en los acuarios, mientras que los 19 restantes fueron capturados en libertad y no tenían esa información.

El estudio sobre el tiburón cebra analizó patrones de metilación del ADN en muestras de sangre y se publicó en Molecular Ecology en 2026 - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los relojes epigenéticos se fundamentan en la metilación del ADN, un proceso donde pequeñas marcas químicas se agregan o retiran de ciertas posiciones del genoma conforme el organismo envejece. Aunque estas modificaciones no alteran la secuencia genética, siguen pautas predecibles con la edad. El equipo examinó cerca de 14,8 millones de sitios CpG —lugares del genoma propensos a la metilación— mediante secuenciación enzimática de metilo de genoma completo, identificando aquellos que varían de manera consistente durante la vida del tiburón cebra.

Con estos datos, desarrollaron diversos modelos predictivos. Los más exactos calcularon la edad cronológica de los tiburones con un error medio absoluto de entre 1,03 y 1,99 años, lo que representa entre el 3,32% y el 6,42% de la esperanza de vida máxima de la especie. Considerando que el tiburón cebra puede alcanzar los 30 años, este margen sería equivalente a confundir a una persona de 27 años con una de 26.

El modelo más simplificado, que emplea solo 10 marcadores, registró un error cercano a 1,6 años durante las pruebas de validación cruzada.

“El epigenoma es como un viejo granero. Empieza bien construido, pero con el tiempo se va deteriorando poco a poco”,

explicó Parrott en declaraciones difundidas por la UGA.

“Nuestros cuerpos envejecen de la misma manera. Nuestra piel cambia, nuestro cabello se vuelve gris y los patrones de ADN también se modifican”.

Los modelos más precisos estimaron la edad cronológica del tiburón cebra con un error medio absoluto de entre 1,03 y 1,99 años - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al aplicar los modelos a los 19 tiburones salvajes, cuya edad exacta era desconocida, las estimaciones se ubicaron entre tres y cuatro años de las mediciones de referencia disponibles, usualmente el tiempo transcurrido desde su captura. Los científicos admiten que en estos casos el margen de error no puede distinguirse completamente entre el error del modelo, la variación real en la edad biológica y las diferencias en las condiciones de vida entre ejemplares de acuario y salvajes.

Uno de los descubrimientos más significativos es que las alteraciones en el metiloma del tiburón cebra son más notorias durante las etapas juveniles, antes de la madurez sexual, y se desaceleran en la adultez. Este patrón coincide con el observado en mamíferos y otras especies no mamíferas, indicando que los mecanismos epigenéticos del envejecimiento podrían haberse preservado durante cientos de millones de años de evolución vertebrada.

“Sabíamos que este proceso ocurría en muchos mamíferos y algunas especies no mamíferas, pero desconocíamos su alcance”,

afirmó Bock.

“Este hallazgo significa que potencialmente podemos desvelar aspectos clave sobre los fundamentos de la longevidad”.

El estudio también halló que los sitios del genoma que incrementan su metilación con la edad en el tiburón cebra se agrupan en regiones ricas en CpG vinculadas a genes regulados por los complejos represores Polycomb (PRC2), un patrón altamente conservado en mamíferos. Los investigadores apuntan que estas zonas podrían ser puntos de convergencia entre los procesos de desarrollo y envejecimiento en todos los vertebrados.

La Universidad de Georgia desarrolló el primer reloj epigenético basado en ADN para estimar la edad del tiburón cebra sin sacrificar al animal - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La relevancia práctica de esta herramienta es enorme, ya que los métodos tradicionales para estimar la edad de los tiburones exigen sacrificar al animal y contar los anillos de crecimiento en sus vértebras, un proceso destructivo y propenso a errores, sobre todo en ejemplares longevos. El tiburón cebra figura como en peligro en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lo que hace aún más valiosa una técnica no letal.

“La estructura de edad es uno de los aspectos más importantes que los biólogos conservacionistas pueden medir”,

señaló Parrott.

“Si pudiéramos determinar la edad de los tiburones salvajes, finalmente comprenderíamos la estructura de edad de sus poblaciones. Esto es fundamental para la conservación de las poblaciones marinas”,

agregó.

Los científicos advierten que estos relojes presentan limitaciones: su exactitud decrece en los ejemplares más viejos, con un error cercano a 3,3 años en tiburones de más de 20 años, y no está claro si los modelos ajustados con animales de acuario pueden aplicarse directamente a poblaciones silvestres que enfrentan condiciones de vida diferentes.

El equipo tiene previsto extender esta metodología a otras especies de elasmobranquios —el grupo que abarca tiburones, rayas y quimeras— con el fin de desarrollar herramientas de gestión para poblaciones amenazadas cuyos datos de envejecimiento son aún desconocidos.

Fuente: Infobae

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