El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, informó este lunes ante el Legislativo que su Ejecutivo pondrá en marcha próximamente el trámite oficial para solicitar la membresía en la Unión Europea, mientras desde Moscú se elevan advertencias sobre los riesgos de estrechar lazos con Occidente.
“Armenia debe primero presentar una solicitud oficial de membresía en la UE. Este es un proceso extenso y lo comenzaremos en el futuro cercano, al menos en respuesta al llamado de nuestros colegas de la Unión Económica Euroasiática”, señaló Pashinyan ante los integrantes de la Asamblea Nacional, según reportó Anadolu Agency. El jefe de Gobierno agregó que, una vez presentada la candidatura, se organizará un referéndum popular para que los ciudadanos decidan sobre la integración.
Estas declaraciones forman parte de la exposición del programa gubernamental para el período 2026-2031 y constituyen un nuevo avance en el alejamiento de Ereván de la esfera rusa. En marzo de 2025, el Parlamento armenio dio luz verde a la ley “Sobre el lanzamiento del proceso de adhesión de la República de Armenia a la UE”, posteriormente refrendada por el presidente Vahagn Khachaturyan. No obstante, esa norma no implicaba una petición formal de ingreso, sino la oficialización de la dirección política del país hacia el bloque europeo. El primer Armenia-UE, celebrado en mayo de 2026, consolidó ese acercamiento, tras el cual la Unión Europea manifestó su respaldo a las aspiraciones europeístas de la nación caucásica.
Desde el Kremlin llegó una respuesta inmediata. El vocero presidencial Dmitry Peskov alertó que las regulaciones comerciales, sanitarias y aduaneras de ambos organismos son incompatibles, y puso como ejemplo el caso de Turquía —país rival histórico de Armenia— para demostrar la demora del trámite. “Siempre recomiendo tener en cuenta la experiencia de Turquía y otros países, cuyas solicitudes fueron presentadas hace décadas y aún se encuentran en la misma situación”, manifestó Peskov. La candidatura turca permanece estancada desde hace casi cuatro décadas.

Rusia conserva una base militar en territorio armenio y mantiene una fuerte influencia sobre este pequeño país del Cáucaso, que además forma parte de la Unión Económica Euroasiática (UEEA). Como reacción al acercamiento entre Ereván y Bruselas, Moscú aplicó restricciones a las importaciones desde Armenia. El presidente Vladimir Putin fue aún más directo: en junio pasado advirtió que el “escenario ucraniano” se originó con las aspiraciones de Kyiv de integrarse a la UE, una comparación que tiene claras implicaciones para Armenia.
En mayo de 2026, los mandatarios de Rusia, Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán emitieron una declaración conjunta durante la cumbre de la UEEA efectuada en Astana, exigiendo a Armenia que convoque “a la mayor brevedad” un referéndum para definir si prefiere sumarse a la UE o continuar en el bloque euroasiático. El plazo tentativo es diciembre de 2026, cuando los líderes de la UEEA volverán a analizar la posición de Ereván, según informó Tasnim News Agency citando declaraciones del viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Mikhail Galuzin.

El propio Pashinyan reconoció semanas atrás que la membresía simultánea en ambas organizaciones es inviable. Durante su intervención ante el Consejo Intergubernamental Euroasiático en Cholpon-Ata, Kirguistán, el primer ministro explicó que realizar un referéndum antes de obtener la candidatura de la UE sería “sin sentido”, pues los ciudadanos estarían pronunciándose sobre “una opción que aún no existe”.
Pashinyan llegó al poder en 2018 tras una oleada de protestas ciudadanas y fue reelecto en junio pasado luego de encabezar una cumbre que congregó en Ereván a líderes europeos y al presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky.
Fuente: Infobae