El presidente ucraniano Volodimir Zelensky pronunció un discurso enérgico en la Catedral de Santa Sofía durante la conmemoración del trigésimo quinto aniversario de la Independencia. La jornada, marcada por un clima despejado, contrastó con la brutalidad bélica vivida apenas 24 horas antes, cuando dos ataques con misiles balísticos a la 01:30 y 03:30 destruyeron dos enormes depósitos de alimentos. Las sirenas antiaéreas sonaron y, en segundos, dos explosiones violentas sacudieron la capital, un macabro ritual cotidiano que lleva ya cuatro años.

La llegada de Zelensky al recinto religioso estuvo rodeada de medidas de seguridad excepcionales, acordes al perfil de este gran líder europeo. Lo acompañaban los mandatarios de Dinamarca, Estonia, Islandia, Letonia, Lituania, Noruega y Suecia, quienes aprovecharon la ocasión para trazar una estrategia conjunta de defensa aérea frente a los misiles y drones rusos.
Presencia histórica del primer ministro británico
El momento más impactante de la ceremonia fue la inesperada aparición del Primer Ministro del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Andy Burnham, quien recibió una ovación estruendosa de todos los presentes. Solo unos pocos miembros del gobierno conocían con antelación su arribo, debido a estrictas razones de seguridad. Su presencia envió un mensaje claro de solidaridad incondicional a Ucrania y a toda la comunidad internacional.
El vacío dejado por Angela Merkel al retirarse ha sido difícil de llenar en Europa. Hoy, las figuras más emblemáticas del viejo continente son el presidente Macron, el premier Andy Burnham, el canciller Friedrich Merz y, significativamente, Volodimir Zelensky, doctor en derecho, ex actor y director de cine, que ha emergido como un líder excepcional en estas horas oscuras para su castigado país.
Su ejemplo es un hito fundamental. Ante la compleja situación internacional que enfrenta el gobierno de Estados Unidos, resulta imperativo que Occidente siga apoyando sin concesiones a Kiev para recuperar sus territorios ocupados.
La invasión a Ucrania no es solo un ataque a esa república, sino a todas las democracias del planeta.
Nos encontramos ante un desafío con pocos antecedentes. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el sistema institucional de la libertad nunca se había sentido tan amenazado, exceptuando la guerra fría. Rusia, con su accionar militar sangriento, ha quebrado la regla de oro instaurada desde la creación de la ONU hace ochenta años: el concepto de Seguridad Colectiva, que condena e impide el uso de la fuerza para resolver conflictos entre Estados. Putin ha violado el Derecho Internacional; si el mundo lo acepta, los futuros desafíos serán de consecuencias incalculables.
Por ello, se requiere una actitud de firmeza incondicional. El líder moscovita solo entiende el lenguaje de la fuerza, y esa cohesión ejemplar la están demostrando la Unión Europea, el Reino Unido y Canadá, entre otros países.
Asombro tecnológico ucraniano
La tecnología alcanzada por Ucrania causa asombro mundial. Es casi imposible explicar los avances que la han colocado entre los primeros lugares en construcción de drones. Fuentes bien informadas calculan una producción diaria de más de 20.000 de estos medios aéreos, lo que daría 8.500.000 este año y una estimación de 15.000.000 el próximo.
Esta criminal invasión rusa ha cambiado el paradigma militar, especialmente en medios aéreos. La planificación, tácticas y estrategias globales deben actualizarse de inmediato, pues muchas se han vuelto obsoletas. Ucrania sufre una debilidad manifiesta en su defensa aérea, que debe subsanarse con urgencia. El arma ideal son los misiles Patriot de origen estadounidense, capaces de interceptar misiles balísticos de última generación con una eficacia superior al 85%.
Actualmente, en la llamada tierra de nadie —el punto de contacto entre las fuerzas armadas de ambos países— operan drones madres que transportan hasta ocho mini-drones. Estos se comunican entre sí mediante IA de forma autónoma y tienen como objetivo a los soldados. El instrumental a bordo es tan sensible que puede detectar el movimiento de una mano, activando un mecanismo letal: es imposible evadirse una vez detectado el blanco.

Por otro lado, la evolución misilística rusa es notable, especialmente el misil balístico Zircon, con una carga útil de 850 kg y una velocidad de 10 Mach (más de 10.000 km/h). El grave problema para el Alto Mando Militar Ucraniano es que, con este armamento, las autoridades solo pueden alertar a la población mediante WhatsApp con pocos minutos de antelación antes del impacto.
Defensa del multilateralismo
Desde el punto de vista doctrinario, es menester reforzar sin titubeos el Multilateralismo, la Interdependencia y la Globalización, que son la exteriorización de los principios del liberalismo edificados en los últimos 300 años. Este andamiaje ideológico se fundamenta en el apoyo irrestricto a la Constitución por convicción, no por imposición; en la defensa del sistema democrático, la división de poderes, el Estado de Derecho y la economía de mercado.
Estas ideas revolucionarias comenzaron con la Revolución Gloriosa, el constitucionalismo inglés y la Revolución Americana, entre otras fuentes, como respuesta a las brutales guerras religiosas en Europa durante los siglos XVI y XVII y a la falta de reconocimiento de la dignidad y derechos de las personas, en contraposición a la monarquía absoluta y su monopolio de la verdad. Los fundamentos intelectuales fueron establecidos por John Locke, quien impulsó la Ilustración, cuyas ideas constituyen el andamiaje rector del Sistema Institucional de la Libertad que cuestionó las viejas tradiciones medievales y los gobiernos despóticos.
Finalmente, tras las reuniones protocolares con el vicejefe de la Oficina del Presidente, Dr. Ihor Zhovka, y el viceministro de Defensa, Sr. Serhii Boyev, concluye este tercer viaje realizado en los últimos tres años. La emoción superó todos los límites cuando, durante el tradicional Desayuno de la Oración, el autor tuvo el honor de estrechar la mano del presidente Zelensky y transmitirle el masivo apoyo y solidaridad absoluta de los ciudadanos argentinos al noble pueblo ucraniano.
Mención especial merece la destacada e irremplazable labor de la embajadora Elena Mikusinski en Ucrania, ejemplo del Servicio Exterior de Argentina ante el mundo.
Repitiendo conceptos expresados anteriormente, que se fortalecen con el paso de los meses, la comunidad internacional debe trabajar únicamente para el Plan A en Ucrania, pues no existe la más mínima posibilidad de un Plan B. El mundo libre reclama y exige de forma perentoria la inmediata devolución de los territorios ocupados por Rusia, con determinación racional, equilibrada y profunda. Solo así será posible alcanzar una paz digna y en libertad.
Fuente: Infobae