La trágica historia real detrás de ‘El Federal de Caminos’ en Netflix

En los primeros minutos de La Captura, el filme de Netflix que recrea la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán en Los Mochis durante 2016, el agente Arturo Carmona —interpretado por Alfonso Herrera— viaja en su patrulla por una carretera al amanecer y empieza a entonar una canción.

El tema es “El Federal de Caminos”, un corrido de Ramón Ayala y los Bravos del Norte grabado en 1982. La secuencia es breve, pero la selección musical no fue casual en una cinta que busca resaltar la existencia de héroes del lado de la ley, en contraste con décadas de producciones que colocaron a los capos como protagonistas.

El director Chava Cartas desarrolló el largometraje basándose en las crónicas del periodista Héctor de Mauleón y con la idea de mostrar a policías, no a narcotraficantes. El Federal de Caminos es precisamente un corrido sobre un oficial de carretera muerto en cumplimiento de su deber. La canción vincula a los agentes ficticios con una tradición real de uniformados que fallecieron sin mayor reconocimiento.

El martes 13 de enero de 1981: la emboscada en la gasolinera El Pilar

Teniente Francisco Javier Peña Téllez. (Gobierno de México)

La historia real detrás de esta canción tiene más de cuatro décadas y comenzó con una emboscada a las 4:00 de la madrugada en una gasolinera de Zacatecas.

El capitán de la Policía Federal de Caminos, Rafael Díaz Durán, y el teniente Francisco Javier Peña Téllez estaban asignados esa madrugada al puesto de inspección de la carretera federal 45, frente a la gasolinera El Pilar, en el cruce de La Escondida, a las afueras de la capital zacatecana.

No era una jornada común: habían recibido información de que narcotraficantes y ladrones de autos provenientes de Guadalajara utilizaban esa ruta para dirigirse a la frontera norte. En esa época, según la Policía Federal de Caminos, esos grupos empleaban las carreteras de Zacatecas como corredor de paso desde Jalisco y otros estados hacia la frontera.

Pasadas las 4:00 de la mañana, tres automóviles Le Barón negros —considerados de lujo entonces— llegaron a cargar combustible. Los dos oficiales se aproximaron a solicitar documentos. Los ocupantes no portaban ningún papel. Cuando el teniente Peña Téllez insistió, uno de los hombres dijo que los papeles estaban en otro vehículo. En ese instante aparecieron las metralletas.

Según la narración oficial de la PFC: “Los cañones de las metralletas se asomaron y bajo una lluvia de balas, cayeron abatidos los sagaces policías.” El teniente Peña Téllez murió de inmediato: recibió cinco balazos en las extremidades inferiores y uno en el parietal derecho. El capitán Díaz Durán, moribundo, alcanzó a desenfundar su arma y disparó una vez antes de caer. Tenía dos balazos en la espalda y uno en el brazo izquierdo.

La noticia de los hechos. (Gobierno de México)

Los atacantes usaban rifles R-15 y pistolas calibre 45. Huyeron en los tres Le Barón. Dos de los vehículos fueron hallados abandonados horas después: uno en la entrada de Fresnillo y otro en la carretera de Ojuelos, con manchas de sangre en el interior. Los criminales nunca fueron capturados.

El único testigo fue Luciano Pinedo Méndez, encargado de la gasolinera. Declaró al día siguiente al diario El Sol de Zacatecas que escuchó cómo el teniente le pedía los documentos al conductor, y cómo este respondió que los buscaría en otro auto. Segundos después, la balacera.

La nota periodística del 14 de enero de 1981 en El Sol de Zacatecas es el registro original del caso: “El capitán segundo de la Policía Federal de Caminos Rafael Díaz Durán y el teniente Javier Peña Téllez ayer a las 4:30 de la mañana fueron acribillados en la gasolinera ‘El Pilar’, al parecer por una banda de robacoches.”

Díaz Durán residía en Fresnillo. Peña Téllez era originario de Reynosa, Tamaulipas.

La conmoción por las muertes sacudió a la sociedad zacatecana y tuvo eco a nivel nacional, suficiente para que dos compositores les dedicaran corridos.

El zacatecano Julio Sierra escribió El Capitán y el Teniente. Ramón Ayala, el acordeonero de Monterrey que ya era una figura consolidada de la música norteña, compuso El Federal de Caminos con los Bravos del Norte.

El corrido narra la historia desde Reynosa, tierra del teniente Peña Téllez, y lo describe como un hombre que honraba su uniforme y su arma. Uno de los detalles más llamativos de la letra es que el propio teniente, antes de morir, pedía que le cantaran el corrido de otro federal caído antes que él.

La canción se convierte así en un homenaje dentro de un homenaje: un policía muerto que recordaba a otro policía muerto.

Letra completa de “El federal de caminos”

“En Reynosa, Tamaulipas, los hombres son decididos

Por eso los recordamos cantándoles sus corridos

Han matado allá en Zacatecas a un federal de caminos

Era de verdad muy hombre, al peligro desafiaba

Honor le hacía al uniforme y a la escuadra que él cargaba

En las cachas tenía su nombre, Javier Peña se llamaba

Javier su deber cumplía, cómo poder olvidarlo

Cuando sonriendo decía, da tristeza recordarlo

“Que me canten los Bravos Del Norte el Corrido de Gerardo”

Recuerdo aquella mañana, por cierto, era martes 13

“Ponte el chaleco de malla”, Javier le decía al Jefe

Mas de pronto sonó una metralla y a los dos les dieron muerte

No le dieron tiempo a nada, ya sabían que era valiente

Le pusieron la emboscada, para poder darle muerte

A Javier el valor le sobraba porque era del mero norte

Javier su deber cumplía, cómo poder olvidarlo

Cuando sonriendo decía, da tristeza recordarlo

“Que me canten los Bravos Del Norte el Corrido de Gerardo”.

La película que quiso contar la historia desde el otro lado

Alfonso Herrera interpreta a un policía que rechazó millones de pesos del Cártel de Sinaloa y terminó entregando a Joaquín

La Captura se estrenó en Netflix el 21 de agosto de 2026 con el título internacional Facing El Chapo. Poncho Herrera interpreta a Arturo Carmona, uno de los dos agentes de la extinta Policía Federal que la madrugada del 8 de enero de 2016 interceptaron en la carretera Los Mochis-Navojoa el vehículo robado en el que huían Guzmán Loera y su escolta Jorge Iván “El Cholo” Gastélum, quienes minutos antes habían escapado por el sistema de drenaje de Los Mochis tras el operativo de la Semar. Noé Hernández interpreta al segundo agente, Héctor Rosales.

Los nombres de los policías reales nunca se hicieron públicos. El guionista Bernardo Esquinca explicó a EFE que el equipo de producción nunca logró contactarlos: “Lo que se sabe de la realidad es muy poco, porque estas personas están escondidas. Jamás tuvimos contacto con ellas, entonces tampoco es una historia feliz, es la historia de dos héroes que se las vieron negras.”

Herrera dijo en entrevista con Carmen Aristegui que esa perspectiva fue lo que lo convenció de aceptar el papel: “Cuando hablamos de historias que hablan de narcotráfico, siempre el ángulo es desde el lado del criminal. Me parece muy valioso que esta historia sea desde el ángulo de los policías.”

El propio Cartas declaró a EFE: “Tuve una cruzada con mi productor, Francisco González Compeán, con quien desde hace ya años tenemos la misma ideología de poner en pantalla a héroes, porque nuestro país necesita héroes, y es que de repente nos olvidamos de que hay gente buena también.”

Según declaró el periodista Héctor de Mauleón en una mesa de análisis de El Universal, los policías reales que participaron en la detención de Guzmán Loera fueron “abandonados por el estado” cuando se extinguió la Policía Federal al término del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Fuente: Infobae

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