Psicología: caminar con manos a la espalda transforma tu atención

En el imaginario popular, caminar con las manos entrelazadas detrás de la espalda evoca imágenes de reflexión y serenidad. Pero, ¿hay una base científica detrás de esta asociación? Una investigación publicada en la revista Experimental Brain Research, liderada por Helge Gillmeister de la Universidad de Essex y Bettina Forster de la City University London, sugiere que la posición de los brazos influye directamente en cómo el cerebro procesa la atención.

Durante el experimento, los voluntarios, que llevaban los ojos vendados, mantuvieron las manos juntas o separadas detrás de la espalda mientras los científicos registraban su actividad cerebral mediante electroencefalografía. Los hallazgos indicaron que la atención táctil se activa más rápidamente cuando las manos están cerca una de la otra, un comportamiento opuesto al que ocurre cuando los brazos se encuentran al frente del cuerpo.

Los investigadores interpretaron este fenómeno como una prueba de que el cerebro ‘envuelve’ el espacio que rodea al cuerpo, ajustando el mapa de atención a medida que las manos se desplazan. En otras palabras, el sistema nervioso reorganiza constantemente su prioridad sensorial dependiendo de la posición de los miembros.

Es importante aclarar que esta investigación no concluye que dicha reorganización genere automáticamente calma o introspección. Los autores no evaluaron estados emocionales ni disposiciones mentales subjetivas, sino únicamente mecanismos de procesamiento sensorial. Por lo tanto, la asociación entre la postura y la sensación de reflexión sigue siendo una inferencia que va más allá de los datos obtenidos.

Este detalle no disminuye la importancia del estudio. El trabajo de Gillmeister y Forster se enmarca dentro de la cognición corporeizada (embodied cognition), una corriente psicológica que sostiene que los procesos mentales no se producen de manera aislada en el cerebro, sino que están en constante diálogo con la postura, el movimiento y la posición del cuerpo.

¿Se puede ‘descodificar’ el lenguaje corporal?

Otras investigaciones han explorado esta relación desde diferentes perspectivas. En 2014, Marily Oppezzo y Daniel Schwartz, de la Universidad de Stanford, realizaron cuatro experimentos con 176 participantes y descubrieron que caminar incrementa la producción de ideas creativas en aproximadamente un 60% en comparación con permanecer sentado, independientemente del entorno. El estudio fue publicado en Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition. Por su parte, Lotte Veenstra y sus colaboradores de la VU University Amsterdam demostraron, con dos experimentos que sumaron 351 participantes, que una postura encorvada dificulta la recuperación emocional después de un estado de ánimo negativo y favorece los pensamientos negativos, en contraste con posturas erguidas o neutras.

Imagen Ilustrativa Infobae

En conjunto, estas evidencias indican que la postura corporal tiene efectos cuantificables sobre la atención, la cognición y la regulación emocional. Colocar las manos detrás de la espalda, por lo tanto, no es un gesto trivial: modifica la manera en que el cerebro organiza su atención en el espacio. No obstante, los mecanismos precisos mediante los cuales este cambio se relaciona con estados de reflexión consciente aún están bajo investigación.

Sin embargo, los expertos advierten contra las generalizaciones. Un artículo de Patterson, Fridlund y Crivelli (2023), publicado en Perspectives on Psychological Science, señala que la creencia de que el lenguaje corporal puede ‘descodificarse’ como si fuera un diccionario es una de las falacias más extendidas de la psicología popular. Los gestos no poseen un significado universal: la cultura, el entorno y el contexto social son factores determinantes.

Fuente: Infobae

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