La noche del 22 de julio de 1991, dos agentes de la policía de Milwaukee notaron una escena inusual. Un hombre semidesnudo deambulaba por una calle del noreste de la ciudad con una esposa colgando de una de sus muñecas.
Eran aproximadamente las 11:30 p. m. y, poco después, los oficiales descubrieron que detrás de aquella imagen había una historia mucho más grave.
El hombre era Tracy Edwards, quien afirmó que había sido retenido y amenazado con un cuchillo dentro de un edificio de departamentos cercano.

Los agentes decidieron acompañarlo hasta el lugar que señaló. Allí estaba el departamento alquilado por Jeffrey Dahmer, y la inspección del inmueble permitió encontrar evidencias que terminarían vinculándolo con múltiples asesinatos.
La fuga de Tracy Edwards
Según reconstruyó A&E, Edwards había conocido a Dahmer esa misma noche en Grand Avenue. El joven aceptó acompañarlo hasta su departamento para tomar unas cervezas. Una vez dentro, Dahmer lo esposó y sacó un cuchillo de carnicero.
Edwards consiguió escapar y llegó hasta la calle, donde encontró a los policías. Una vez que relató lo ocurrido, condujo a los agentes hasta el edificio en el que se encontraba el departamento del asesino serial.

Un vecino recordó posteriormente aquella noche en declaraciones a WISN 12 News. Según su relato, escuchó que Edwards le explicó a los policías que había ido al domicilio después de encontrarse con Dahmer y que logró huir tras ser esposado y amenazado.
La intervención policial derivó en un registro del inmueble. Allí apareció una escena que permitió reconstruir parte de las actividades criminales que Dahmer había desarrollado durante años.
Qué encontraron los investigadores en el departamento
Agentes del FBI y personal de la oficina del médico forense del condado de Milwaukee participaron en el registro. El operativo permitió localizar restos humanos pertenecientes a distintas víctimas.
Entre los elementos encontrados había siete cráneos, tres de ellos pintados. También aparecieron cuatro cabezas humanas dentro de un congelador portátil, junto con un esqueleto parcialmente diseccionado. En otro congelador se hallaron un corazón y músculo humano.

Los investigadores encontraron además tres cuerpos parcialmente esqueletizados dentro de un recipiente de 208 litros. En distintos sectores del departamento había herramientas y sustancias químicas que pasaron a formar parte de la evidencia reunida contra Dahmer.
Entre esos objetos se encontraban cloroformo y éter, que según la policía, utilizaba para sedar a sus víctimas. También fueron localizados cinta adhesiva, un martillo, una sierra manual, un taladro eléctrico, ácido muriático, disolventes desengrasantes y fotografías de personas tanto vivas como fallecidas.
La cocina aportó otro elemento considerado relevante durante la investigación: los agentes no encontraron prácticamente alimentos. Solo había una lata de grasa.
El método utilizado por Dahmer
La investigación permitió establecer un patrón en la conducta criminal del asesino. De acuerdo con el material citado por A&E, solía atraer a jóvenes vulnerables a su departamento, después de conocerlos en bares. Allí los drogaba y dejaba inconscientes antes de asesinarlos.

Posteriormente, según la investigación, practicaba necrofilia y canibalismo. Los objetos y restos localizados dentro del inmueble ayudaron a los investigadores a reconstruir las distintas etapas de sus crímenes y las prácticas que realizaba con los cuerpos.
También se determinó que Dahmer experimentaba con algunas víctimas. Los investigadores señalaron que realizó perforaciones en el cráneo de una persona para introducir ácido en el cerebro.
La acusación y el juicio
Tras el hallazgo de las evidencias, fue arrestado y acusado inicialmente de 15 asesinatos. En septiembre de 1991 se declaró inocente. Posteriormente, los investigadores encontraron el cuerpo de Steven Hicks, enterrado en un bosque detrás de la antigua casa de Dahmer en Ohio, lo que derivó en un cargo adicional.
En 1992, cambió su postura ante el tribunal y se declaró culpable, aunque sostuvo que padecía un trastorno mental. La defensa argumentó que sus conductas estaban relacionadas con problemas psiquiátricos. Su abogado, Gerald Boyle, sostuvo que Dahmer “no era un hombre malvado, sino un enfermo”.

La fiscalía presentó una postura diferente. El psiquiatra Park Elliott Dietz afirmó que los asesinatos habían sido premeditados y planificados.
También señaló que Dahmer utilizaba preservativos por temor a contraer VIH, un comportamiento que los fiscales presentaron como evidencia de que conservaba capacidad de planificación y control.
Tras cinco horas de deliberación, el jurado lo declaró culpable de los 15 cargos de asesinato y determinó que era legalmente cuerdo. Recibió 15 cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional, a las que posteriormente se sumó otra condena por el asesinato de Hicks.
Dahmer permaneció encarcelado hasta el 28 de noviembre de 1994, cuando fue asesinado por otro interno, Christopher Scarver, durante su condena en prisión.
Fuente: Infobae