Desde Washington, se prepara el anuncio de una ofensiva económica y financiera global liderada por Donald Trump contra Irán. La estrategia apunta a aislar al régimen chiíta y obligar a la apertura del estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio petrolero internacional que sigue bajo el control de la Guardia Revolucionaria.
Las nuevas medidas serán presentadas por Scott Bessent, secretario del Tesoro, y han sido calificadas por la administración republicana como el Día D en la guerra que Estados Unidos libra contra Irán. La comparación histórica remite al punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó la ofensiva aliada contra el Tercer Reich, que culminó con la derrota de Adolfo Hitler y el fin del nazismo.
Según la visión de Donald Trump, la analogía es clara: Mojtaba Khamenei e Irán representan hoy para Estados Unidos lo que Hitler y Alemania significaron para Occidente en el desembarco de Normandía, en junio de 1944.
Bessent utilizó su cuenta oficial en X para detallar el sentido de las medidas que anunciará en una conferencia de prensa en la Secretaría del Tesoro. Sus declaraciones fueron contundentes:
“El presidente Trump ha desmantelado las capacidades militares de Irán, destruido casi el 100 por ciento de sus fábricas militares y enterrado su programa nuclear.
Ahora estamos entrando en el juego final. Al amanecer comienza un D-Day económico: la mayor ofensiva financiera jamás desplegada contra un adversario.
La República Islámica ha subsistido disfrazando la extorsión como garantías de seguridad. Se ha fortalecido mediante un cálculo que considera segura la represalia iraní y negociable la aplicación de la ley por parte de Estados Unidos.
Bajo el presidente Trump, esa era terminó. Y quienes temen el peligro de desafiar a Teherán no deberían descontar el costo de poner a prueba a Washington.
El Presidente ha creado las condiciones para aprovechar cada agencia, cada autoridad y cada acción que muchos asumieron que nunca convocaríamos.
Nuestro objetivo es cortar cada línea de salvamento económico que sostiene al régimen tiránico hasta que Teherán quede completamente aislado.”

Las sanciones que se avecinan buscan cortar el flujo de divisas proveniente de China, a través de empresas y cuentas bancarias que mueven millones de dólares en el sistema global. La Secretaría del Tesoro también evalúa aplicar aranceles a terceros países que mantengan comercio con Irán, estableciendo un bloqueo comercial sin precedentes que debilite la economía iraní como nunca antes.
El objetivo final de Trump es que Irán no disponga de recursos financieros para sostener su esfuerzo militar ni mantener su sistema económico doméstico.

Sin embargo, esta ofensiva podría desencadenar una réplica militar directa de Irán contra los aliados árabes de Washington en Medio Oriente. Mohsen Rezaee, representante del líder religioso Mojtaba Khamenei en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, advirtió que la Guardia Revolucionaria atacará a los países del Golfo si Estados Unidos inicia el bloqueo. Sus palabras fueron:
“Cualquier país que se convierta en socio en la creación de restricciones económicas contra nosotros será considerado por nosotros como un enemigo”
Rezaee, un general de la línea dura iraní, subrayó la amenaza directa.

El estrecho de Ormuz es una vía clave para el tráfico global de petróleo, y su control por parte de Irán le permite influir en el paso de barcos desde el golfo Pérsico hacia el golfo de Omán. Desde el inicio de las hostilidades, el 28 de febrero, el precio del barril de petróleo ha aumentado entre un 16 y un 21 por ciento.
Ese incremento ha impactado los precios domésticos en Estados Unidos y ha desgastado la imagen pública de Trump, quien busca ratificar su agenda política con un triunfo en los comicios de noviembre. El presidente necesita que Irán abra Ormuz para reducir los precios del petróleo, y por ahora ha descartado la vía militar para lograrlo.
En ese contexto, Trump encargó a Bessent diseñar una batería de sanciones que conduzca a nuevas negociaciones indirectas para garantizar la libre navegación del estrecho. No obstante, Irán no muestra intención de negociar si mantiene el bloqueo de Ormuz y además enfrenta medidas económicas para aislarlo internacionalmente.
Los aliados árabes de la Casa Blanca han planteado a Trump que no comparten la idea de resolver las diferencias con Teherán mediante una ofensiva bélica constante, ya que serían los primeros perjudicados ante una eventual respuesta militar iraní. Por ello, el presidente republicano optó por suspender los planes del Pentágono y privilegiar las sanciones económicas que se anunciarán hoy.
No obstante, la coincidencia con los aliados árabes podría estallar si Irán responde con ataques selectivos a Qatar, Emiratos, Bahréin y Arabia Saudita ante las próximas medidas. Para Trump, esto sería un problema extra a pocas semanas de los comicios de medio término, ya que la opinión pública mayoritaria en Estados Unidos rechaza la guerra con Irán y exige una baja inmediata del precio de la nafta.
En la conferencia de prensa prevista para las 14:00 (hora del este), Bessent informará sobre las medidas económicas y financieras que lanzará en el denominado Día D de la guerra que Estados Unidos libra contra Irán.
Fuente: Infobae