Cada día, un colibrí puede consumir hasta el doble de su peso corporal en néctar e insectos. Sin embargo, tener un bebedero en el balcón no garantiza que el ave lo visite. Según el Manual breve de los colibríes. Guardianes alados del territorio, publicado por la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), existen cuatro causas principales por las que los colibríes ignoran el bebedero:
- El néctar está mal preparado o fermentado.
- Las flores del jardín son exóticas y no producen néctar aprovechable.
- Los pesticidas eliminan los insectos que el ave necesita.
- El entorno presenta amenazas que el colibrí detecta antes de acercarse.

Preparación y mantenimiento del néctar
El agua azucarada fermenta rápidamente, sobre todo en climas cálidos. El manual advierte que un bebedero mal mantenido puede albergar Trichomonas gallinae, un protozoario que causa infecciones en el tracto digestivo del ave. El uso de colorantes artificiales o proporciones incorrectas de azúcar agrava el riesgo.

Las autoridades establecen la fórmula exacta: una parte de azúcar blanca refinada por cuatro partes de agua potable hervida. El recipiente debe lavarse y el néctar cambiarse cada uno o dos días. Un bebedero que no cumple esas condiciones no atrae colibríes; los aleja.
Rachel Vannette, ecóloga comunitaria de la Universidad de California en Davis, advirtió en un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B que, si se usan bebederos,
“las mejores prácticas implican una limpieza rutinaria y minuciosa”.

Plantas que atraen colibríes y las que solo decoran
Los colibríes y ciertas plantas nativas desarrollaron una relación de millones de años. Las flores de salvia, muicle, toronjil o penacho de fuego tienen forma, profundidad y composición adaptadas al pico y la lengua de estas aves, según el manual. Las plantas exóticas o meramente ornamentales pueden ser vistosas y aun así producir poco o ningún néctar aprovechable.

Un jardín con flores de color pero sin especies que les ofrezcan néctar necesario puede frenar las visitas. El bebedero instalado en ese jardín tampoco compensa: el ave puede descartar el sitio antes de acercarse.
Plaguicidas en el jardín: una amenaza documentada
El uso de plaguicidas reduce la presencia de insectos pequeños, que representan una parte de la dieta que ningún bebedero sustituye. Las autoridades señalan que estas sustancias pueden bioacumularse en las plantas y afectar directamente al ave.

María del Coro Arizmendi Arriaga, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, identificó los insecticidas como el principal riesgo para los colibríes y otros polinizadores, en el portal UNAM Global.
Cómo hacer que el espacio sea seguro para el ave
El manual documenta que los choques contra ventanas son una causa frecuente de muerte en colibríes urbanos. Un ave que detecta ese riesgo no regresa. Los gatos en exteriores representan una amenaza similar: su presencia basta para que el colibrí descarte el sitio.

El manual detalla las medidas: pegar calcomanías o instalar mallas en las ventanas para evitar choques fatales, mantener a gatos y perros dentro de casa durante las horas de mayor actividad del ave, y eliminar cualquier superficie reflectante que el colibrí pueda confundir con cielo abierto. Las autoridades recomiendan además combinar plantas nativas con distintas épocas de floración para garantizar néctar disponible todo el año.

Un estudio del Centro de Investigación Colibrí Gorriazul, disponible en Dialnet, confirmó que los colibríes visitan menos los bebederos con concentraciones de azúcar muy altas o muy bajas. Además, se descubrió que aumentan sus visitas cuando la solución se acerca al 20%, que es la concentración habitual del néctar en flores nativas.
Fuente: Infobae