¿El aspecto físico de una persona puede determinar su inclinación política? Esta pregunta fue lanzada por Juan Camilo Pardo Niño, economista y autor del blog Colombianomics, en un video de Instagram donde presentó las conclusiones de un estudio académico realizado en Estados Unidos y las confrontó con la realidad colombiana.
De acuerdo con el video, las personas físicamente atractivas tienden a identificarse con posiciones conservadoras y a sentir que entienden mejor la política, según una investigación publicada en la revista Politics & Life Sciences por los científicos Rolfe Daus Peterson (Universidad de Susquehanna) y Carl L. Palmer (Universidad Estatal de Illinois).
A partir de esos hallazgos, Pardo Niño cuestionó si esa correlación podría observarse en el contexto colombiano. El estudio, detalló, analizó la relación entre atractivo físico y comportamiento político en múltiples encuestas.
La conclusión central del trabajo es que las personas más atractivas tienen mayor probabilidad de identificarse como conservadoras, de afiliarse al Partido Republicano en Estados Unidos y de reportar niveles más altos de eficacia política, es decir, la sensación de que comprenden y pueden influir en el sistema político.
Razones sociales detrás de la tendencia
La explicación que ofrecen Peterson y Palmer no es biológica, sino social. Las personas percibidas como atractivas enfrentan, en promedio, menos obstáculos en su vida diaria: consiguen mejores empleos con mayor facilidad, reciben un trato más favorable en interacciones sociales y acumulan experiencias que les generan una visión menos adversarial del mundo.
Esa trayectoria, según los investigadores, produce un ‘punto ciego’: al no haber experimentado las mismas barreras que otros ciudadanos, las personas atractivas tienden a no percibir la necesidad de que el Estado intervenga para corregir desigualdades. «Cuando nos tratan de manera diferente, empezamos a percibir el mundo de manera diferente», señaló Peterson.

El fenómeno también opera en sentido inverso. Quienes han enfrentado más dificultades en su entorno social tienden a percibir el mundo como un lugar más injusto, lo que los inclina hacia posturas que priorizan la redistribución y la corrección de asimetrías, características asociadas a la izquierda política.
El aura de competencia política
Un segundo hallazgo del equipo de Palmer y Peterson, publicado previamente en la revista Political Research Quarterly, agrega otra dimensión. Las personas atractivas no solo se sienten más capaces de entender la política: los demás también las perciben así.
Los datos de la Encuesta Nacional Electoral de Estados Unidos mostraron que los entrevistadores calificaban a los encuestados más atractivos como más conocedores, independientemente de su nivel real de información. Además, esos individuos reportaban con más frecuencia haber intentado persuadir a otros sobre temas políticos, incluso cuando su conocimiento objetivo era limitado.
¿Se aplica en Colombia?
Pardo Niño trasladó el marco teórico al contexto colombiano sin afirmar que el estudio lo respalde de forma directa.

Su interrogante apunta a si las dinámicas descritas —atractivo físico como factor de socialización diferencial, percepción de injusticia como motor ideológico— operan de manera similar en una sociedad con niveles de desigualdad y polarización distintos a los de Estados Unidos.
El estudio original fue diseñado y validado con datos estadounidenses, por lo que su extrapolación a otros países requeriría investigación específica. Lo que sí establece con claridad es que la apariencia física no es un factor neutral en la formación de creencias políticas, al menos en el contexto donde fue medido.
La publicación del economista no pasó desapercibida, pues sus seguidores dejaron sus opiniones con mensajes como:
«No es solo el físico, es la forma en que visten, tienen eso mucho más definido»;
«Interesante, jamás imaginé ese tipo de métricas»;
«Claramente no es carreta, es pura evidencia»;
«¿Será que tus videos sufren de sesgo de confirmación?», entre otros.
Fuente: Infobae