Ewan McGregor atravesó uno de los momentos más complejos de su trayectoria actoral al encarnar a Obi-Wan Kenobi en la trilogía precuela de Star Wars. Aunque el proyecto dirigido por George Lucas despertó una enorme expectativa mundial, su estreno desencadenó una avalancha de críticas que impactaron a todo el elenco y al equipo de producción.
En una conversación reciente con el diario The Independent, el intérprete reveló cómo logró sortear esa etapa y compartió el proceso interno que luego le facilitó retornar a la franquicia años después.
El vendaval de críticas que sacudió a la saga y sus actores
El lanzamiento de La Amenaza Fantasma, El Ataque de los Clones y La Venganza de los Sith generó una discusión inmediata. Según el sitio VidaExtra, “las críticas no apuntaron solo a George Lucas, sino también a las historias de Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi y Padmé Amidala”.
Los comentarios desfavorables se multiplicaron en foros virtuales, medios de comunicación y redes sociales, dañando tanto el prestigio de la franquicia como la reputación de sus protagonistas, entre ellos Hayden Christensen, Natalie Portman y el propio McGregor.

En su entrevista con The Independent, McGregor reconoció que la situación lo obligó a reformular su actitud frente a las opiniones ajenas. “Aprendí a que me importara una mierda”, declaró el actor, citado por VidaExtra. De acuerdo con sus palabras, esa postura resultó esencial para superar el rechazo inicial que acompañó a las precuelas.
Presión profesional en un ambiente hostil
La tensión hacia los actores principales fue considerable. Las altas expectativas que pesaban sobre McGregor tras su consagración con Trainspotting se convirtieron en escepticismo y señalamientos luego de que se sumara al universo creado por Lucas. “Había defectos que muchos espectadores señalaban y parte del equipo de producción también sufrió esa oleada de quejas”, precisó VidaExtra.

El ambiente resultó particularmente difícil para Christensen y Portman, quienes interpretaron a Anakin Skywalker y Padmé Amidala. La percepción pública alrededor de sus personajes y actuaciones quedó fuertemente condicionada por la desaprobación generalizada.
A pesar de que la actuación de McGregor como Kenobi fue una de las más aplaudidas, el actor no quedó exento de la controversia.
La evolución de la mirada hacia las precuelas
Con el transcurso del tiempo, la percepción de la trilogía cambió de forma notable. De acuerdo con VidaExtra, “las tres películas pasaron de una recepción muy negativa a una valoración más favorable entre la comunidad”.
Una nueva generación de fanáticos, que creció viendo las precuelas, empezó a revalorizar aspectos narrativos y visuales que antes eran motivo de crítica.

La transformación no solo se reflejó en la acogida de los filmes, sino también en la imagen de los actores. El propio McGregor admitió que su paso por Star Wars terminó siendo formativo y le permitió enfrentar nuevos desafíos, tanto dentro como fuera del mundo del cine.
El retorno como el maestro Jedi
El regreso de McGregor al universo de Star Wars, ahora con la serie Kenobi de Disney+, afianzó un giro en la tendencia. VidaExtra señala que “el actor también recuperó popularidad al volver a interpretar al maestro Jedi”, en un momento en que el público mostraba mayor empatía hacia las precuelas y sus intérpretes.

La producción de Disney+ le permitió a McGregor reencontrarse con su personaje y con una comunidad de seguidores que, tras años de debates y revisiones, aceptó la trilogía desde una óptica renovada. El fenómeno, observado por varios medios, evidenció cómo la valoración de una obra puede transformarse con el tiempo y con la llegada de nuevas audiencias.
Un legado reinterpretado
Hoy en día, las precuelas de Star Wars ocupan un sitio distinto en la cultura popular. La trilogía, que durante años fue emblema de polarización, encontró reconocimiento entre quienes la vieron en su infancia y ahora la defienden en redes y eventos.
La trayectoria de McGregor y sus colegas ilustra cómo la industria del cine y la apreciación del público pueden mutar con los años.

La historia de las precuelas y de quienes las protagonizaron demuestra que el tiempo y la distancia permiten resignificar tanto las obras como los recorridos individuales.
Fuente: Infobae