La fidelidad que frustró la última fuga del Chapo Guzmán

El 8 de enero de 2016, un grupo de agentes mexicanos enfrentó una prueba decisiva al interceptar a Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa. A pesar de las promesas de millones de pesos, autos de lujo y mansiones, sumadas a amenazas de muerte contra sus familias y una posible guerra armada, los policías se mantuvieron firmes. Este acto de lealtad marcó el fin de la carrera delictiva del capo, quien luego fue condenado a cadena perpetua en Estados Unidos.

Tras escapar por un sistema de drenaje en Los Mochis, Guzmán intentó comprar a los uniformados que lo detuvieron. Sin embargo, la integridad de estos oficiales prevaleció. La persecución se extendió por varios kilómetros, mientras los agentes escuchaban por radio que 30 camionetas con sicarios se aproximaban. Para evitar interferencias, pidieron refuerzos por teléfono y, al calcular que no llegarían a su cuartel a tiempo, optaron por esconderse con los detenidos en un motel.

A las 9:08 de la mañana, Guzmán y Orso Iván Gastélum Cruz salieron de una alcantarilla, cubiertos de agua y lodo. Gastélum portaba un arma, y ambos robaron un Jetta blanco y luego un Focus rojo para desorientar a la policía. Los dueños de los vehículos alertaron a las autoridades, describiendo a los agresores como “dos tipos en ropa interior”.

La huida terminó en la carretera Los Mochis-Navojoa, donde dos agentes federales detectaron el Focus. Gastélum no obedeció la orden de detenerse, y los policías bloquearon el paso. Guzmán iba agachado en el asiento trasero; al bajarlos, los oficiales vieron que Gastélum tenía un arma, pero no logró disparar. En ese instante, Guzmán preguntó si sabían quién era. Uno respondió que sí, y Gastélum advirtió que un grupo armado venía a rescatarlos, amenazando con matar a los agentes si no los liberaban. La respuesta fue una orden de silencio.

'El Chapo' fue presentado ante los medios tras su último arresto en 2016. (Gobierno de México)

Durante el traslado en la patrulla, Guzmán pidió ayuda para llegar a Chemoris y prometió cambiarles la vida para siempre. Ya en el motel, sentado al borde de una cama, repitió sus ofrecimientos: empresas, casas, negocios y dinero. Los propios policías confesaron después que sentían miedo, recordando el ataque de mayo de 2015 contra un helicóptero Cougar, donde murieron nueve efectivos federales. Ese recuerdo los hizo reflexionar sobre los miles de civiles y 130 mil desaparecidos que ha dejado el crimen organizado.

La orden de los superiores fue tomar una foto de Guzmán para validar su captura. Esa imagen llegó al comisionado nacional de Seguridad, Renato Sales, y luego al secretario de Gobernación. Con una segunda patrulla de refuerzo, el grupo buscó un lugar seguro y eligió el motel Doux, donde ocultaron las unidades en el garaje. Ocuparon las habitaciones 51 y 19, esta última con acceso a la azotea. Dos agentes subieron con armas largas y hasta vieron un helicóptero de la Marina, al que hicieron señas sin éxito. Los otros dos permanecieron con Guzmán en la habitación 51, mientras Gastélum quedó esposado en una patrulla.

Veinte minutos después, llegaron marinos y soldados. Un mando que ya había detenido a Guzmán en 2014 le dijo: “Se te acabaron tus vacaciones de seis meses”. El capo respondió: “Sí, se me acabaron”.

El operativo Cisne Negro y sus consecuencias

La acción que llevó a la tercera captura de Guzmán comenzó alrededor de las 4:00 de la mañana, cuando Fuerzas Especiales de la Semar irrumpieron en un inmueble de Los Mochis, basándose en inteligencia que ubicaba a un alto miembro del Cártel de Sinaloa. El operativo, denominado Cisne Negro, derivó en enfrentamientos con seis muertos y cinco detenidos. La lluvia elevó el nivel del agua en los túneles de drenaje, forzando a Guzmán y Gastélum a salir a la superficie.

La operación estuvo a cargo de Marco Antonio Ortega Siu, jefe de la Unidad de Operaciones Especiales de la Marina, y se prolongó cerca de seis horas. La captura final ocurrió alrededor de las 10:30 de la mañana. Gastélum, conocido como “El Cholo Iván”, era un objetivo de alto nivel: lugarteniente del Cártel de Sinaloa en la zona norte de Sinaloa, especialmente en Guamúchil. Era buscado desde que se fugó de un penal de Culiacán durante una fiesta, y ya había escapado antes, en 2009. Su importancia creció tras la segunda fuga de Guzmán en julio de 2015, participando en el traslado del capo.

  • Guzmán fue recapturado el 8 de enero de 2016 tras huir por el drenaje y ser interceptado en la carretera Los Mochis-Navojoa.
  • Ya detenido, ofreció dinero, casas, empresas y negocios a los agentes, además de advertir que vendría un rescate armado.
  • Los policías lo escondieron en el motel Doux hasta la llegada de Marina y Ejército; después, Guzmán fue sentenciado en Estados Unidos a cadena perpetua.

Fuente: Infobae

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