Técnicas ancestrales peruanas contra sismos: lecciones de Caral e Incas

El terremoto de 7.2 grados que sacudió Ayacucho la tarde del jueves 20 de agosto no es un hecho aislado. Aunque eventos de esa magnitud no ocurren a diario, los pueblos que habitaron el actual territorio peruano han convivido con movimientos telúricos desde tiempos prehispánicos. Más de 550 sismos se registraron solo en 2026, lo que evidencia un riesgo sísmico constante. Para enfrentarlo, las culturas antiguas desarrollaron soluciones que hoy sorprenden a la ingeniería moderna.

El ingenio de Caral: las shicras como base antisísmica

Los constructores de la Civilización Caral, considerada la primera de América, idearon un sistema basado en las shicras. Se trataba de bolsas tejidas con fibras vegetales —como junco y totora— que rellenaban con piedras y colocaban en los cimientos y plataformas de sus edificaciones. Estas bolsas permitían distribuir las cargas y disipar la energía de los sismos, otorgando estabilidad a las estructuras. La directora de la Zona Arqueológica Caral, Ruth Shady Solís, explicó a la Agencia Andina:

“Las shicras proporcionan mayor estabilidad a las estructuras, disminuyen los empujes y aumentan el amortiguamiento y la ductilidad. Individualmente y en conjunto controlan los desplazamientos producidos por las fuerzas de inercia sísmica”.

Habitantes de la Civilización Caral recolectan fibras vegetales y elaboran shicras, bolsas de junco y totora que forman parte de su sistema constructivo sismorresistente ancestral en Perú. (Foto: Zona Arqueológica Caral)

Con el paso del tiempo, este conocimiento evolucionó hacia las megashicras, bolsas de mayor tamaño empleadas en ciudades como Vichama. Esta mejora demuestra que el saber ingenieril se transmitió y perfeccionó entre generaciones, adaptándose a nuevos desafíos ambientales.

Validación científica y vigencia del legado

Investigaciones modernas han confirmado la efectividad de este método. El ingeniero Julio Vargas Neumann, citado por la Agencia Andina, realizó experimentos que demostraron que una vivienda de adobe reforzada con shicras resistió mejor los movimientos sísmicos que otra sin ese refuerzo, la cual sufrió daños graves. El estudio, desarrollado junto al arquitecto Roberto Prieto en 2017 para el Ministerio de Vivienda, concluyó que esta tecnología puede mejorar la seguridad de las viviendas rurales y reducir el riesgo de humedad en los muros.

El sistema constructivo de Caral destaca además por emplear materiales locales y tener bajo impacto ambiental. Aunque la arquitectura actual usa otros materiales y normas, el análisis de estas técnicas antiguas ofrece lecciones valiosas para la prevención y reducción de riesgos en zonas sísmicas.

Un diagrama ilustra la evolución constructiva de las edificaciones piramidales de Caral y la incorporación de shicras como tecnología sismorresistente ancestral. (Foto: Zona Arqueológica Caral)

Resiliencia incaica: arquitectura que desafía el tiempo

Las culturas andinas continuaron perfeccionando estrategias antisísmicas. Según la arquitecta e investigadora Caroline Amstutz, en una publicación del 25 de marzo de 2026 en el portal de la Society of Architectural Historians, la arquitectura incaica sobresale por su resistencia y longevidad. Amstutz señala que los incas “no destruían las edificaciones anteriores sino que las integraban y reforzaban, reconociendo el valor de lo que ya había resistido siglos”. En Rumiqolqa, por ejemplo, los incas añadieron una capa de grandes bloques de piedra perfectamente ensamblados sobre un antiguo acueducto de la cultura Wari, respetando la geometría original y aumentando su solidez.

Sismo - Sah.org

En los sismos históricos que devastaron Cusco, como el de 1650, las fundaciones incas permanecieron intactas mientras las construcciones coloniales colapsaron. Amstutz relata que los incas optaban por incorporar las irregularidades del terreno en sus edificaciones, anclando muros a la roca madre y adaptando la estructura a las condiciones naturales, en lugar de eliminar obstáculos.

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Geometría y espacio para la durabilidad

La investigación de Amstutz también detalla que los incas emplearon muros trapezoidales, inclinados hacia el interior, y bloques de piedra irregulares que encajan perfectamente. Esta “irregularidad productiva”, como la define la arquitecta, permitía distribuir las fuerzas sísmicas y evitar puntos de quiebre en las paredes. En sitios como Sacsayhuamán, los muros presentan un diseño zigzagueante y grandes bloques redondeados en las esquinas, lo que incrementa la capacidad de resistencia estructural.

Además, los incas diseñaban sus ciudades con canales hidráulicos que protegían las bases de las construcciones y aprovechaban la orientación solar para reforzar la estabilidad y longevidad de los edificios. Amstutz sostiene que estas estrategias, integradas a la cosmovisión andina, son responsables de que muchas edificaciones incas sigan en pie tras siglos de actividad sísmica.

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Un legado de prevención para el presente

El análisis de estas tecnologías ancestrales no solo permite comprender cómo las culturas prehispánicas sobrevivieron en un entorno hostil, sino que también impulsa la investigación de soluciones adaptadas a las condiciones actuales de riesgo sísmico. Las autoridades recomiendan fortalecer la cultura de prevención, cumplir las normas de construcción y participar en simulacros para reducir el impacto de futuros movimientos telúricos.

Cinco mil años después, los sistemas sismorresistentes desarrollados en Caral y por los incas permanecen como referencia para la ingeniería moderna, destacando la vigencia de un conocimiento científico y técnico que sigue orientando la búsqueda de sociedades más seguras y resilientes.

Fuente: Infobae

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