Shein pierde su brillo: el gigante de la moda rápida enfrenta vientos en contra

El coloso de la moda ultrarrápida, que alguna vez dominó las tendencias de la Generación Z, ahora enfrenta un panorama muy distinto. Shein ya no es la empresa que generaba furor en redes sociales con sus vestidos de malla a 10 dólares y tops a 5. Después de años de crecimiento explosivo, el viento ha cambiado drásticamente.

Un modelo que pierde fuelle

Shein revolucionó el sector al identificar lo que querían los jóvenes y convertirlo en prendas ultrabaratas en cuestión de días. Su rotación de estilos era incesante, y el fenómeno #Sheinhaul se viralizó en TikTok. Llegó a superar a competidores como Zara y H&M, planificó una oferta pública inicial y alcanzó una valoración de casi 100.000 millones de dólares (98.200 millones, para ser exactos). Sin embargo, hoy ese furor se ha desvanecido.

La empresa está cerca de salir a bolsa, pero con una valoración muy inferior a la de su pico. Las ventas en Estados Unidos —su mercado más grande— han caído drásticamente. El motivo principal: tanto Estados Unidos como Europa han desmantelado las exenciones arancelarias que beneficiaban a sus productos de bajo costo.

“Para una empresa que generó tanta expectación durante tanto tiempo, al parecer la música se ha acabado”, afirmó Juozas Kaziukenas, analista independiente de comercio electrónico.

Los desafíos regulatorios

El año pasado, el presidente Donald Trump puso fin a la política que permitía que miles de millones en importaciones baratas entraran libres de impuestos a Estados Unidos. Shein comenzó a subir precios en mayo de 2025. En el primer trimestre de 2026, los ingresos netos en ese país cayeron un 14,3%, hasta los 2.000 millones de dólares.

Europa tampoco da tregua. El mes pasado, las autoridades europeas impusieron una tarifa plana de 3 euros para paquetes de comercio electrónico que antes ingresaban libres de impuestos. Shein advirtió en su prospecto que el impacto en el Viejo Continente “podría estar en consonancia con el observado en Estados Unidos o superarlo”.

El difícil camino a la bolsa

Shein intentó salir a bolsa en Nueva York y Londres, pero en ambos casos enfrentó un intenso escrutinio por parte de legisladores, ONG y manifestantes sobre su cadena de suministro y prácticas laborales. Tras desistir, el destino final fue Hong Kong, donde presentó un prospecto el mes pasado. No obstante, analistas consideran que su momento pudo haber pasado.

El giro hacia Hong Kong también la ha obligado a reasumir su identidad china. En China, la empresa ha sido criticada por “florecer en China pero dar frutos en el extranjero”. En febrero, el escurridizo fundador y director ejecutivo, Sky Xu Yangtian, apareció en la provincia de Cantón para anunciar una inversión de 1.400 millones de dólares en un centro de cadena de suministro. Declaró: “Cantón es la raíz de Shein”. La cobertura mediática de ese evento fue luego eliminada de internet por solicitud de la empresa.

¿Y ahora qué? Estrategias sin resultados claros

Shein intenta diversificarse. Incursiona en muebles, cosméticos, productos para mascotas y electrónica. Los artículos que no son prendas de vestir ya representan más de un tercio de los ingresos del primer trimestre. Además, ofrece su sistema logístico a otras marcas, pero el programa piloto, lanzado en 2023, apenas suma unas 20 marcas y genera menos del 1% de los ingresos netos totales de 2025.

Los expertos se muestran escépticos. Jianggan Li, fundador de Momentum Works, señaló que los posibles inversionistas perciben poco entusiasmo de los fundadores: “No siento que haya un fuerte deseo por parte de la gerencia de que la empresa cotice en bolsa, aparte del hecho de que los inversionistas quieren salir”.

Por su parte, Sucharita Kodali, de Forrester, afirmó: “No está claro qué más serán capaces de generar, aparte de moda ultrarrápida a precios muy bajos”.

En su mejor momento, Shein lanzaba 4.700 nuevos estilos al día (frente a los 20.000 anuales de Zara). Su secreto era un sistema algorítmico combinado con un ecosistema industrial en Cantón, donde podía hacer pedidos de solo 100 piezas y producirlos en días. Pero replicar ese modelo en países como Turquía o Vietnam ha resultado difícil, mientras que competidores como Temu llegan con precios aún más bajos.

El analista Juozas Kaziukenas revisó el prospecto de Shein en busca de una pregunta clave: “¿Cuál es el futuro de Shein?”. Concluyó: “No creo que hayamos obtenido esa respuesta”.

Fuente: Infobae

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