En el extremo sur de Fuerteventura, dentro del archipiélago canario, se encuentra Cofete, una playa que no se descubre por casualidad. Sus 13 kilómetros de arena dorada se extienden en la costa de barlovento de la península de Jandía, y para llegar hay que recorrer 18 kilómetros de pista sin asfaltar desde Morro Jable. Este camino sinuoso atraviesa la cadena montañosa del Parque Natural de Jandía y, antes de revelar la playa, regala una de las panorámicas más sobrias y contundentes de las Islas Canarias.
El paisaje que espera al final del trayecto compensa el esfuerzo. Por un lado, las paredes de la sierra de Jandía se elevan más de 800 metros sobre el nivel del mar, cayendo abruptamente hacia la costa. Por el otro, el océano Atlántico golpea con fuerza una franja de arena que va desde el islote de las Siete Viudas, al norte, hasta el roque del Morro, al sur. La sensación de aislamiento es real: no hay hamacas, chiringuitos ni duchas; tampoco cobertura garantizada. Cofete es, en la práctica, un arenal sin servicios, y eso precisamente forma parte de su atractivo.
El acceso en coche convencional es posible: el trayecto desde Morro Jable dura aproximadamente 50 minutos. Quienes no dispongan de vehículo pueden usar el autobús todoterreno que conecta ambos puntos, con dos salidas diarias y un precio de 8,70 euros por trayecto. A unos dos kilómetros del desvío, el mirador del barranco Agua Oveja ofrece la primera visión del conjunto: un espectáculo que justifica por sí solo la excursión.
Una vez en la playa, la extensión del arenal obliga a elegir dirección. Hacia el norte, el islote de las Siete Viudas queda a cinco kilómetros; hacia el sur, el roque del Morro a 2,7 kilómetros. La arena, de tonalidades que van del dorado al ocre volcánico, permanece en gran parte vacía incluso en temporada alta. El viento es constante y el oleaje, fuerte. El baño está desaconsejado por las corrientes y la intensidad de las olas, aunque esas mismas condiciones convierten a Cofete en un escenario propicio para el surf y el bodyboard.
Un poblado, un cementerio y una mansión con secretos
A medio kilómetro del aparcamiento se encuentra la aldea de Cofete, un puñado de viviendas de piedra cuyos orígenes se remontan a principios del siglo XIX. Sus primeros habitantes eran campesinos que subsistían de la pesca, el marisqueo, la ganadería caprina y la recolección de plantas costeras para elaborar tintes.
Junto al aparcamiento, en plena playa, se halla uno de los cementerios más singulares de Canarias. El camposanto fue levantado en el siglo XIX por los lugareños para evitar el traslado de sus muertos en dromedario hasta la iglesia de Pájara, a 40 kilómetros. Un muro bajo de poco más de 40 centímetros delimita el recinto, por el que se cuela sin pausa la arena. En su interior, cientos de cruces de madera marcan las sepulturas, y una lápida junto a la puerta de acceso recoge los nombres de los difuntos.
Y a un kilómetro de la aldea se alza Villa Winter, la construcción que más tinta ha generado en la historia reciente de Fuerteventura. La mansión fue levantada por el ingeniero alemán Gustav Winter —nacido en 1893 en la región de la Selva Negra— en la posguerra, aunque la fecha exacta sigue en disputa: las fuentes oficiales apuntan a 1946, mientras que el propio Winter sostuvo hasta su muerte que la construyó en 1958. Lo que no admite debate es que Winter nunca llegó a vivir en ella.

Qué llevar y cuándo ir
La visita a Cofete requiere preparación básica. Al no existir ningún servicio en la playa, conviene llevar agua, comida, protección solar, un cortavientos y calzado cómodo. La arena suelta en algunas zonas del aparcamiento puede atrapar vehículos, por lo que se recomienda no mover el coche una vez estacionado.
En cuanto a la época del año, los meses de septiembre a noviembre y de abril a principios de junio combinan temperaturas agradables —entre 15 y 28 grados— con menor afluencia de visitantes. La playa de Cofete pertenece al municipio de Pájara y está protegida por el Parque Natural de Jandía. Las normas de uso del espacio natural prohíben dejar residuos, recoger piedras o elementos del entorno, encender fuego fuera de las zonas habilitadas y caminar por áreas no señalizadas.
Fuente: Infobae