La selfie fatal con tiburones: heridas, amputaciones y muertes por una obsesión viral

La presión por conseguir la imagen perfecta en redes sociales ha llevado a turistas y creadores de contenido a realizar prácticas extremas que preocupan profundamente a biólogos, científicos y autoridades locales. En los últimos meses, una peligrosa tendencia ha cobrado fuerza: interactuar con tiburones para obtener una fotografía impactante. Para lograrlo, los aventureros no dudan en nadar a escasa distancia del animal, tocarlo e incluso intentar montar sobre él, una conducta que ya ha dejado graves consecuencias.

El alcalde de Bay Head, en Nueva Jersey, Bill Curtis, ha denunciado esta situación luego de que se difundiera un video donde pescadores y aficionados utilizan drones o kayaks para lanzar carnada y atraer a los escualos a aguas poco profundas, todo con el objetivo de obtener la foto deseada. “Poner comida en el agua para que los peces se alimenten solo los atrae más cerca de la orilla”, advirtió el funcionario, alertando sobre el riesgo para los bañistas.

Casos que alarman: del muslo desgarrado a la muerte

Uno de los incidentes más sonados fue el de Tayane Dalazen, una abogada e influencer brasileña de 37 años. En abril pasado, la mujer se unió a una excursión de buceo en la costa de Brasil que terminó en tragedia. Mientras nadaba, un tiburón nodriza —especie considerada dócil— de más de dos metros de longitud le mordió el muslo y la mantuvo bajo el agua durante varios segundos. Meses después, Dalazen relató para la BBC el horror vivido:

“Cuando el tiburón me mordió, el dolor fue muy fuerte. Me mantuve tranquila porque sabía que no podía pelear con el animal”.

La influencer sufrió laceraciones profundas en el muslo y reveló que los organizadores del tour estaban alimentando a los tiburones para facilitar la interacción con los turistas, una práctica que ella desconocía. Pero su caso no es aislado. La lista de víctimas incluye:

  • En febrero del año pasado, un turista en el Caribe perdió ambas manos tras ser atacado por un tiburón toro mientras intentaba fotografiarlo desde la orilla.
  • Dos meses después, un snorkelista en Israel falleció tras ser atacado mortalmente mientras usaba un palo de selfie para grabar a los escualos.
  • En diciembre de 2025, una creadora de contenido china fue mordida en las Maldivas mientras grababa un video submarino, episodio que quedó registrado y aumentó su popularidad.
  • El 18 de julio pasado, el influencer neozelandés Henry Gibbs casi pierde una pierna durante un ataque en Fiyi.

Un influencer registró el momento en que un tiburón mordió su pierna. (Créditos: Henry Gibbs)

Gibbs sufrió una mordedura en la pantorrilla derecha, seguida de un death roll (giro sobre su eje) que le desgarró tejido muscular. En sus redes sociales, el joven relató:

“Empezó a hacer semicírculos muy cerrados debajo de nosotros, se volvió cada vez más agitado e incluso se lanzó hacia el bote. Ahora que lo pienso, esa debió ser una señal suficiente para terminar la inmersión. Sabía que venía por mí”.

Gibbs sobrevivió gracias al rápido rescate de sus compañeros y requirió cuatro cirugías y un injerto de piel. A pesar del trauma, declaró: “No le guardo rencor al tiburón. Yo estaba en su entorno, cazando su comida”.

El científico especializado en tiburones Kristian Parton subraya la gravedad de la situación: “Estamos hablando de un verdadero superdepredador, un animal salvaje muy grande. No entrarías al Serengeti a intentar poner tu mano en la cara de un león”. Además del peligro humano, los expertos recuerdan que estas conductas también dañan gravemente a los propios animales.

Tiburón blanco bajo el agua, isla de Guadalupe, México. (WWF)

El costo ecológico: estrés, desplazamiento y alteración del hábitat

Un estudio liderado por el biólogo Joel Harrison Gayford, de la Universidad de James Cook en Queensland, documentó que incluso una interacción mínima —como mantener una distancia de apenas dos metros— puede modificar significativamente el comportamiento de los tiburones. A diferencia de otros vertebrados, estos animales no producen cortisol de forma natural; su principal corticosteroide es la 1α-hidroxicorticosterona (1α-OHB), que regula la osmósis y la respuesta al estrés. Ante la presencia de turistas, los tiburones muestran movimientos más rápidos, trayectorias erráticas y giros bruscos, similares a conductas de huida.

Este estado alterado implica un alto costo energético: las maniobras requieren un esfuerzo físico considerable y obligan a los tiburones a alejarse de sus áreas de alimentación habituales. En especies como el tiburón ballena, el ecoturismo se ha vinculado a un aumento de la tasa metabólica, mientras que en lugares sin alimentación artificial se observa una reducción en el éxito de forrajeo. Esto afecta funciones vitales como las migraciones de larga distancia y la reproducción.

Un tiburón martillo nada de frente a un buzo junto a un arrecife de coral con peces de colores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Fundación Save Our Seas ha denunciado impactos concretos en el tiburón de puntas blancas (Triaenodon obesus), una especie que descansa durante el día en cuevas de coral. El acceso de buceadores a estos refugios ha alterado su residencia local, disminuyendo su abundancia y perturbando sus patrones de uso del espacio y otras funciones críticas.

En los arrecifes del Caribe, un estudio liderado por el investigador neerlandés Twan Stoffers —financiado por el Ministerio de Asuntos Económicos de los Países Bajos— mostró que la cantidad de tiburones Carcharhinus perezi disminuye drásticamente en zonas con alta densidad de edificaciones costeras y actividad de buceo recreativo, incluso cuando el hábitat natural es ideal. El buceo sostenido actúa como un disturbio crónico que provoca la evasión permanente de estos animales.

El desplazamiento de especies migratorias las expone a mayores riesgos fuera de las áreas marinas protegidas, aumentando la probabilidad de colisiones con embarcaciones o captura pesquera, según destaca Gayford. Además, la ausencia de grandes predadores en los arrecifes puede interrumpir procesos ecológicos clave, como el transporte de nutrientes entre ecosistemas.

Fuente: Infobae

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