La incorporación de la inteligencia artificial en el día a día de las personas mayores se está afianzando en las urbes, transformando la manera en que cuidan su salud, se relacionan con la tecnología y preservan su independencia. Este fenómeno, observable en varios países y con un crecimiento notable en Argentina, evidencia un cambio profundo en los hábitos y la conexión de los adultos mayores con el entorno digital.
El uso masivo de teléfonos inteligentes por parte de este grupo etario se ha disparado. Emmanuel Ferrario, columnista del programa Infobae A las Nueve, señaló que la idea de que la tecnología es solo para jóvenes ya no se ajusta a la realidad. La inteligencia artificial se aplica hoy en plataformas, redes sociales, algoritmos y asistentes conversacionales, simplificando tareas diarias y el acceso a la información.
De acuerdo con Ferrario, el 80% de los adultos mayores tiene conocimiento sobre la inteligencia artificial y una porción considerable ya la utiliza. Un 30% la emplea para cuestiones de salud y asistencia, mientras que otro 30% recurre a ella para obtener recetas o consejos saludables.
La salud y la autonomía, pilares del cambio
La inteligencia artificial ha revolucionado la gestión de la salud entre los adultos mayores. Ferrario explicó que existen asistentes y bots que recuerdan la toma de medicamentos, lo que disminuye olvidos y duplicaciones. Mencionó un estudio en Estados Unidos que indica que este tipo de apoyo puede incrementar la efectividad de los tratamientos hasta en un 20%.
Además, la IA ha permitido detectar enfermedades como el Alzheimer en fases iniciales. Ferrario citó aplicaciones que, mediante el análisis de la voz y la repetición de palabras, logran un alto porcentaje de acierto en la identificación de deterioros cognitivos. El uso de estas herramientas contribuye a mejorar la calidad de vida y a reforzar la independencia de las personas mayores.
Los beneficios van más allá de lo sanitario. La inteligencia artificial ofrece compañía frente a la soledad no deseada y facilita la interacción social, especialmente para quienes tienen problemas de movilidad o discapacidad visual. Ferrario puso como ejemplo el caso de una persona ciega que, desde que usa un asistente conversacional, recuperó rutinas y autonomía en su vida cotidiana.

Acceso simplificado y reducción de la brecha digital
La inteligencia artificial ha acortado la distancia digital entre los adultos mayores y las generaciones más jóvenes. En Argentina, según Ferrario, el 90% de los adultos mayores utiliza celulares, pero solo el 20% emplea computadoras. La diferencia radica en la confianza y la facilidad de uso que ofrecen los dispositivos móviles.
Ferrario subrayó que los asistentes por voz simplifican el acceso a la tecnología. Ya no es necesario escribir o navegar por internet para resolver tareas cotidianas; las órdenes verbales permiten obtener respuestas inmediatas y gestionar actividades sin intermediarios, lo que genera mayor autonomía y seguridad.
Este fenómeno no es exclusivo de Argentina. En países como China, Reino Unido y Estados Unidos, los adultos mayores usan el celular entre cuatro y cinco horas diarias, cifra que, sumada al tiempo frente al televisor, supera el promedio de la generación Z. Este dato ilustra el cambio de hábitos y el creciente papel de la tecnología en la vida de los mayores.

Desafíos y riesgos de la integración tecnológica
A pesar de los avances, Ferrario advirtió sobre desafíos que acompañan la expansión de la IA entre los adultos mayores. Mencionó el sedentarismo, los problemas para dormir, las estafas virtuales y la desinformación como riesgos presentes. Señaló que, aunque los fraudes digitales afectan a todas las edades, las consecuencias económicas pueden ser más graves para quienes ya no generan ingresos activos.
El analista destacó que las ciudades deben adaptar su diseño y servicios a una población que envejece. Indicó que el 22% de la población de la ciudad de Buenos Aires corresponde a adultos mayores, una proporción que también crece en Córdoba y Rosario. La tendencia se repite en toda la región y obliga a repensar el urbanismo y la accesibilidad.

Necesidad de políticas inclusivas y diseño urbano adaptado
La expansión de la inteligencia artificial en la vida de los adultos mayores demanda nuevas políticas y servicios inclusivos. Ferrario planteó la importancia de facilitar la presencia física en trámites y servicios, ya que no todas las personas logran adaptarse al entorno digital sin apoyo.
El rediseño de espacios públicos, la mejora de la accesibilidad en el transporte y la atención a las necesidades de personas con discapacidad figuran entre los ejes señalados por Ferrario para lograr ciudades más amigables. La tecnología puede ser una aliada para la autonomía, pero requiere acompañamiento humano y adaptación constante.
La prioridad debe ser acortar la brecha digital y favorecer la inclusión. La inteligencia artificial, entendida como herramienta de integración y bienestar, abre oportunidades para que los adultos mayores mantengan su autonomía y participación social, siempre que existan condiciones de seguridad y acompañamiento adecuado.
Fuente: Infobae