La balsa ecuatoriana forma parte de cadenas productivas internacionales vinculadas a la transición energética. Para fortalecer su competitividad y responder a las nuevas exigencias de los mercados, el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo (MDEP), trabaja en la construcción de una Estrategia Nacional de la Balsa.
Según datos de la Asociación Ecuatoriana de la Industria Forestal y de la Madera (AIMA), la balsa representa aproximadamente el 40% de las exportaciones de la industria maderera nacional y es utilizada en la fabricación de componentes de las aspas de aerogeneradores que llegan a mercados como China y Europa. Su demanda internacional continúa creciendo: en 2025, las exportaciones mundiales de manufacturas de balsa alcanzaron USD 301,3 millones, un 38% más que en 2024, de acuerdo a información proporcionada por AIMA.
En este contexto, las nuevas exigencias de la Unión Europea, establecidas en el Reglamento sobre productos libres de deforestación (EUDR), requieren fortalecer la capacidad de las cadenas productivas para demostrar el origen y la trazabilidad de sus productos.
Ecuador trabaja para que la balsa producida en el país pueda demostrar de dónde proviene, dónde fue producida y bajo qué condiciones, fortaleciendo mecanismos de trazabilidad, georreferenciación, legalidad y sostenibilidad. Esto permitirá a productores, transformadores y exportadores estar mejor preparados para mantener y ampliar su acceso a mercados internacionales.
Como parte de este proceso esta cartera de Estado, con el apoyo de la Cooperación Alemana Ecuador (GIZ), desarrolló, un taller técnico con exportadores, gremios y productores de balsa de Los Ríos, Guayas, Manabí, Santo Domingo de los Tsáchilas y Esmeraldas, el pasado 12 de agosto, en la ciudad de Guayaquil. El propósito fue identificar brechas, riesgos y oportunidades, y definir acciones prioritarias que serán consideradas en la construcción de la Estrategia Nacional de la Balsa.
La estrategia busca fortalecer toda la cadena, desde el productor hasta el exportador, generar mayor confianza sobre el origen de la balsa ecuatoriana y consolidar su posición en mercados estratégicos.
Ecuador apuesta por una balsa trazable, sostenible y competitiva, capaz de responder a las nuevas reglas del comercio internacional y seguir siendo parte de las cadenas productivas que impulsan la transición energética mundial.