En la segunda jornada del juicio federal que analiza el impacto de Facebook e Instagram en la salud mental de adolescentes y menores de 13 años, el exdirector de ingeniería de Meta, Arturo Bejar, ofreció un testimonio contundente. Según sus declaraciones, la firma tecnológica relegó la seguridad de los niños frente a sus objetivos de crecimiento y rentabilidad.

La demanda ha sido interpuesta por los estados de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, buscando no solo una sanción económica, sino también forzar cambios sustanciales en las plataformas de la compañía. Bejar fue el primer testigo citado por los demandantes.
El ingeniero señaló directamente a Mark Zuckerberg como la figura central en las decisiones relacionadas con el diseño y la protección de los usuarios más jóvenes. Su testimonio describe una cultura empresarial donde las modificaciones relevantes en los productos solo prosperaban si el director ejecutivo las establecía como una prioridad, según informó Reuters.
“Si Mark convierte algo en prioridad, las montañas se mueven en meses”, afirmó Bejar ante la corte.
Además, rechazó de manera categórica la respuesta pública de Zuckerberg en octubre de 2021 a las denuncias de Frances Haugen, exempleada de la empresa que acusó a Meta de conocer los riesgos para los menores y de no actuar para protegerlos. Mientras el CEO aseguraba que se investigaba constantemente para mejorar, Bejar sentenció: “Es completamente falso, todo. No se puede confiar en Mark Zuckerberg con los niños”.
Cabe destacar que este no es el primer proceso judicial en el que participa Bejar. En ocasiones anteriores, una de esas acciones resultó en una indemnización de USD 942 millones y en la orden de implementar cambios específicos en los servicios de la empresa en esa jurisdicción.
La prioridad en la ganancia y la permanencia de usuarios
Arturo Bejar formó parte del equipo de Facebook entre 2009 y 2015, y regresó como contratista independiente de 2019 a 2021, enfocado en la seguridad y el bienestar de los adolescentes en Instagram, de acuerdo con Associated Press.
El exempleado explicó que durante su labor como externo no tenía relación directa con Zuckerberg ni acceso a ciertos recursos de la empresa. En ese contexto, el testimonio revela que “la seguridad era algo secundario”, en un ambiente donde el desempeño de los equipos se medía principalmente por el volumen de usuarios y el tiempo que pasaban en las plataformas.
“Si se alejan del producto, no van a ganar dinero”, relató Bejar, subrayando que la interacción y los ingresos prevalecían sobre la protección infantil.

La política sobre menores de 13 años
Meta mantiene una política oficial que exige que los usuarios tengan al menos 13 años para crear una cuenta, en línea con la legislación federal de privacidad infantil de Estados Unidos. Sin embargo, Bejar reveló que en Instagram impera un enfoque de “no preguntar, no decir” respecto a los niños por debajo de esa edad, según precisó Reuters.
Durante su investigación, el exingeniero detectó “decenas de miles” de cuentas de menores de 13 años en Instagram, y detalló que la empresa estaba al tanto de su existencia. A pesar de que la compañía posee una infraestructura técnica avanzada para detectar cuentas falsas y marcar perfiles sospechosos para exigir verificación, no existen objetivos ni indicadores para identificar activamente a esos usuarios.
Para Bejar, esta omisión responde a un motivo comercial: “Donde están los niños más pequeños es donde estarán los usuarios en el futuro”.

Asimismo, expresó que era de “conocimiento general” en la compañía que la mayoría de los padres carecían de tiempo para comprender tanto los productos de Meta como la forma en que sus hijos los utilizaban.
Según Associated Press, la empresa introdujo herramientas como “Take a Break” para proteger a los jóvenes. No obstante, el testigo argumentó que esta función estaba “diseñada para fallar”, ya que no viene activada por defecto y sus avisos se pueden descartar fácilmente. Bejar comparó este diseño con un airbag que el conductor tuviera que encender cada vez que sube al auto.
En la misma línea, criticó que varias funciones fueron creadas para adultos y resultan “intrínsecamente inseguras para los adolescentes”. Entre ellas mencionó la reproducción automática de videos y los contadores de “me gusta”, vistas, comentarios y seguidores.
Fuente: Infobae