Una sola lluvia en Guayaquil superó el promedio histórico de agosto: ¿seguirán las precipitaciones en la urbe?

Una lluvia poco habitual sorprendió este lunes, 17 de agosto, a Guayaquil y a otros sectores de la Costa ecuatoriana.

En la ciudad, las estaciones del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) registraron hasta 35 milímetros de precipitación en el sector de Sergio Toral.

La cifra contrasta con el comportamiento habitual de agosto.

Según Vladimir Arriaga, director de Pronósticos y Alertas del Inamhi, el promedio mensual de lluvia para Guayaquil durante este mes se ubica entre 2 y 3 milímetros. Es decir, los 35 mm registrados en Sergio Toral representan entre 12 y 18 veces ese promedio mensual.

A su vez, la lluvia alcanzó apenas los 0,4 en la estación aeropuerto, que se toma en cuenta en los promedios históricos.

En otros sectores del oeste de Guayaquil y en la vía a la costa también se registraron acumulados importantes, de entre 28 y 30 milímetros.

Las precipitaciones se prolongaron durante aproximadamente tres y cuatro horas en varios puntos de la ciudad.

Un cambio en los vientos llevó humedad hasta la Costa

Arriaga explicó que la lluvia tuvo como principal detonante un cambio en la circulación de los vientos registrado durante los últimos días.

Esa modificación permitió que una masa de humedad ubicada sobre el occidente de Colombia ingresara hacia Ecuador.

La humedad alcanzó principalmente a las provincias de Esmeraldas, Los Ríos, Manabí y Guayas.

Indicó que al encontrarse con las condiciones cálidas que actualmente predominan en la región Litoral, esa humedad favoreció la formación de nubosidad y activó las precipitaciones.

En Guayaquil, el proceso alcanzó su mayor intensidad durante la tarde.

Las condiciones atmosféricas generaron lluvias entre moderadas y fuertes, con algunos eventos de mayor intensidad. La concentración de agua en pocas horas provocó además anegaciones en distintos puntos de la ciudad.

El especialista recalcó que este episodio responde a una combinación de humedad, circulación de vientos y temperaturas elevadas. Por ahora, esa combinación no permite atribuir directamente la lluvia al fenómeno del Niño, explicó el experto.

¿Por qué esta lluvia todavía no es el Niño?

La diferencia está en la duración y en la interacción entre la atmósfera y el océano.

Arriaga explicó que un evento puntual de variabilidad meteorológica, como el registrado en Guayaquil, puede producir lluvias intensas durante algunas horas sin que eso signifique que el fenómeno del Niño ya se encuentre plenamente establecido.

Para asociar las precipitaciones directamente con el Niño, el Inamhi espera observar un acoplamiento entre las condiciones oceánicas y atmosféricas.

Esa interacción produciría una formación más continua de nubosidad y, por tanto, episodios de lluvia más prolongados y recurrentes.

La diferencia también se observaría en la duración de las precipitaciones.

Mientras la lluvia registrada en Guayaquil se extendió entre tres y cuatro horas, bajo condiciones consolidadas del Niño los episodios podrían prolongarse durante más de 10 horas continuas, señaló Arriaga.

Los acumulados también podrían aumentar considerablemente. Arriaga recordó que durante algunos episodios históricos asociados con el Niño, Guayaquil soportó lluvias superiores a 100, 120 e incluso 130 milímetros.

Otro elemento que los especialistas seguirán de cerca será la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT), un sistema atmosférico determinante para la temporada lluviosa de la Costa. Normalmente, su influencia aumenta hacia diciembre, pero el Inamhi considera que este año podría adelantarse y comenzar a observarse desde noviembre.

Agosto debería ser seco, pero las temperaturas cambiaron el escenario

La lluvia resulta particularmente llamativa porque agosto y septiembre suelen encontrarse entre los meses más secos de la región Litoral, comenta Arriaga.

Durante esta época, la influencia de la corriente fría de Humboldt normalmente reduce las temperaturas y limita las condiciones favorables para la formación de lluvias.

Sin embargo, ese patrón cambió este año. Arriaga explicó que las temperaturas actuales se encuentran entre 2 y 3 °C por encima del promedio esperado para esta época.

El especialista relacionó este comportamiento con el desarrollo del actual evento cálido del Niño, que ya genera efectos sobre las temperaturas de Ecuador.

En este escenario, el calor acumulado en la región Litoral facilita que, cuando ingresa humedad, se genere una mayor activación de nubosidad y precipitaciones.

“Por eso, una lluvia intensa en agosto no significa automáticamente que cada episodio corresponda al Niño. La diferencia estará en la persistencia de las condiciones atmosféricas y oceánicas y en la evolución de los sistemas que controlan la temporada de lluvias”, detalló.

El Inamhi prevé más lluvias en los próximos días

La situación no terminará necesariamente con el episodio registrado en Guayaquil.

Arriaga anticipó que durante el próximo fin de semana podría producirse un nuevo ingreso importante de humedad hacia distintos sectores de la Costa ecuatoriana.

Ese escenario podría provocar nuevamente lluvias en provincias del Litoral, especialmente mientras continúen las temperaturas elevadas.

El Inamhi también prevé que durante septiembre y octubre puedan presentarse episodios de precipitación que, aunque poco habituales para la época seca, respondan a estos ingresos de humedad. (I)

Fuente: El Universo

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