La diplomática ecuatoriana Ivonne Baki oficializó su candidatura para convertirse en la próxima secretaria general de las Naciones Unidas, tras ser nominada formalmente por el Reino de Tonga. Con su incorporación, Baki se convierte en la octava candidata en la carrera para suceder a António Guterres, cuyo segundo y último mandato al frente de la ONU concluirá el 31 de diciembre de 2026.
“Me siento humilde y honrada de anunciar que ahora soy una candidata oficial para el cargo de Secretaria General de las Naciones Unidas”, señaló Baki al confirmar la postulación. La ecuatoriana agradeció al rey Tupou VI, al primer ministro de Tonga, Lord Fakafānua, y a las autoridades de ese país por respaldar una candidatura que, según explicó, propone impulsar una renovación institucional de la ONU y orientar su gestión hacia resultados concretos para sus 193 Estados miembros.
En la carta de nominación, el representante permanente de Tonga ante Naciones Unidas, Viliami Va’inga Tone, sostuvo que la organización atraviesa un momento crítico de transición y requiere un liderazgo con experiencia, capacidad de diálogo y vocación integradora. El diplomático afirmó que Baki cuenta con la experiencia, las capacidades diplomáticas y la integridad necesarias para fortalecer el multilateralismo y movilizar a la comunidad internacional en torno a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Baki, nacida en Guayaquil y de ascendencia libanesa, ha ocupado cargos como ministra de Comercio Exterior, presidenta del Parlamento Andino y embajadora de Ecuador en Estados Unidos, Catar y Francia. Su trayectoria también estuvo vinculada al proceso que culminó con la firma del Acta de Brasilia de 1998, que selló la paz entre Ecuador y Perú. En su lanzamiento, la diplomática destacó precisamente su experiencia en procesos de paz y su vínculo cultural con América Latina y Medio Oriente como elementos centrales de su propuesta.
La ecuatoriana planteó que, de llegar al cargo, buscará que la ONU pase de una estructura concentrada en procesos a una organización orientada a obtener “resultados reales y medibles”. Baki ha señalado además previamente que su candidatura cuenta con respaldo en Estados Unidos y ha hecho públicas sus relaciones con el presidente estadounidense Donald Trump y el expresidente Bill Clinton, aunque la elección dependerá finalmente del complejo equilibrio entre los miembros del Consejo de Seguridad.
Con Baki son dos las ecuatorianas que participan en la contienda: también se encuentra entre las postulantes la excanciller y expresidenta de la Asamblea General de la ONU María Fernanda Espinosa. La lista incluye además a la costarricense Rebeca Grynspan, al argentino Rafael Grossi, a la expresidenta chilena Michelle Bachelet, al expresidente senegalés Macky Sall, a la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y al diplomático ugandés Olara Otunnu. Un primer sondeo informal realizado en julio dentro del Consejo de Seguridad ubicó a Grynspan como la candidata con mayor respaldo inicial.
El próximo secretario general debe ser recomendado por el Consejo de Seguridad y posteriormente nombrado por la Asamblea General de la ONU. En la práctica, el aspirante necesita evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes del Consejo —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido—. Está previsto que los sondeos informales continúen durante las próximas semanas y el proceso podría extenderse hasta finales de septiembre o comienzos de octubre si no se alcanza rápidamente un consenso.
El Telégrafo
LV