El fenómeno de Soy Luna, la serie juvenil que conquistó a millones en Latinoamérica, se convirtió en un antes y después en la vida de Karol Sevilla. La actriz, que vivió un ascenso vertiginoso, compartió en el espacio Otro día perdido de El Trece cómo la fama desencadenó una crisis emocional profunda.
En diálogo con Mario Pergolini, Sevilla habló sin filtros sobre el descontrol que le generó la popularidad repentina.
“Yo sí me perdí bastante. Nadie te prepara para ser tan famosa. Lo que viví fue gigante y es normal que pierdas los pies en la tierra”
, confesó, mostrando una faceta vulnerable que pocas veces se ve en figuras públicas de su edad.
La intérprete recordó con claridad cómo su propia personalidad se fue desdibujando entre reflectores y exigencias.
“Yo me volví insoportable. Era un nivel fuerte, lo admito, porque es interesante cómo pasé por eso. Cuando llegué a México, me di cuenta de que estaba completamente perdida. No era yo, perdí mi identidad”
, relató ante las cámaras.
La presión por cumplir con lo que otros esperaban y la desconexión con su interior la sumergieron en una etapa oscura.
“Pasé por una depresión bastante complicada. Me perdí mucho, me deprimí horrible. Veía una tela negra frente a mí y no tenía personalidad”
, expresó, sorprendiendo al conductor con su honestidad.
En el punto más crítico, Sevilla tomó una decisión radical. Detalló el instante en que todo la superó:
“Iba a empezar un tour, colapsé y le dije al equipo que me retiraba, que no quería y que necesitaba parar”
. Reconocer sus propios límites fue, según sus palabras, el primer paso hacia la recuperación.

Los riesgos ocultos de la fama temprana
La historia de la actriz pone sobre la mesa los peligros emocionales que conlleva el éxito a una edad temprana. Sevilla describió cómo el entorno puede alejar a una persona de su esencia, mientras la presión mediática y el ritmo profesional impiden asimilar los cambios personales.
Al ser consultada sobre qué la ayudó a salir adelante, Karol cerró la charla con una reflexión poderosa:
“Me di cuenta de que un personaje no vende más que tu personalidad”
. Esa frase se convirtió en su brújula para reconstruir su autoestima y reencontrarse con su verdadero yo después del colapso.
El testimonio de Karol Sevilla en televisión reabrió el debate sobre el costo humano de la exposición pública y la salud mental en la industria del entretenimiento. Su relato demuestra que alcanzar el éxito no garantiza el bienestar emocional y que, en ocasiones, la búsqueda de reconocimiento puede dejar secuelas profundas y silenciosas.

Durante la transmisión, Mario Pergolini quedó visiblemente impactado por la sinceridad con la que la actriz compartió su historia. El intercambio entre ambos permitió visibilizar la importancia de hablar de los momentos difíciles y buscar apoyo cuando la presión se vuelve insostenible.
El relato de Karol Sevilla ofrece una mirada íntima a los desafíos que enfrentan los artistas jóvenes hoy en día. Su caso subraya la urgencia de conversar abiertamente sobre salud mental, el peso de la industria del espectáculo y la necesidad de crear redes de contención para quienes atraviesan situaciones parecidas.
La participación de Sevilla en Otro día perdido dejó una lección clara: más allá de los personajes y el reconocimiento, lo fundamental es no perder el contacto con la propia autenticidad y no dejarse llevar por el ruido de la fama. Como ella misma aprendió, “un personaje no vende más que tu personalidad”, una frase que resume el duro aprendizaje tras una etapa de sombras y búsqueda personal.
Fuente: Infobae