La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ha dado a conocer nuevas fotografías del cráter generado por el choque de un cohete de SpaceX contra la Luna a principios de agosto. Las imágenes fueron capturadas por el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) entre el 11 y 12 de agosto, y muestran la huella dejada por la etapa superior de un Falcon 9 al impactar la superficie lunar el 5 de agosto.
El equipo científico de la agencia estadounidense determinó que el cráter mide 18 metros de diámetro (60 pies) y una profundidad inferior a 3 metros (10 pies), según la sombra observada en las imágenes. El Falcon 9 había sido lanzado en enero de 2025 con el objetivo de transportar el aterrizador lunar Blue Ghost 1 de Firefly Aerospace, una misión privada que logró un alunizaje controlado.
Estas no son las primeras imágenes del sitio del impacto. La agencia espacial de Corea del Sur divulgó el 6 de agosto fotografías tomadas por el Korea Pathfinder Lunar Orbiter (KPLO), también conocido como Danuri.

El LRO, en órbita lunar desde 2009, circunvala la Luna de polo a polo cada dos horas. Para obtener la imagen, la NASA esperó seis días hasta que el lugar del impacto quedó visible y ajustó la inclinación del orbitador para capturar el cráter desde 96 kilómetros (60 millas) de altura.
“Si la cámara disparaba incluso 10 segundos antes o después, el objetivo se desviaría del centro por 16 kilómetros (10 millas)”, precisó la NASA.
Las tomas desde diferentes ángulos permitieron distinguir estelas más claras y más oscuras alrededor del cráter. La agencia explicó que las marcas oscuras corresponden a polvo y rocas superficiales alteradas por el viento solar, rayos cósmicos galácticos e impactos de micrometeoritos, expulsadas desde 0,5 metros (1,5 pies) bajo la superficie. Las zonas claras próximas al borde del cráter corresponden a material reciente de capas más profundas.

La localización del sitio de impacto implicó un trabajo conjunto de especialistas y entusiastas de todo el mundo. El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA ajustó progresivamente la trayectoria hasta precisar el punto de impacto, que fue compartido con el equipo de Danuri en Corea. Los datos de la sonda surcoreana permitieron afinar la secuencia de imágenes del LRO.
Misión CADRE: tres robots autónomos para explorar la Luna en 2026
La misión CADRE (Cooperative Autonomous Distributed Robotic Exploration) busca transformar la exploración lunar con el envío de tres pequeños rovers autónomos capaces de trabajar en equipo y tomar decisiones propias en la superficie de la Luna. Este proyecto, previsto para finales de 2026, plantea que la cooperación entre máquinas autónomas puede revolucionar el estudio de terrenos extremos y la recolección de datos en ambientes hostiles.
El desarrollo de CADRE responde a la necesidad de superar los límites de la exploración robótica tradicional, que depende del control humano a distancia y enfrenta obstáculos como la falta de comunicación constante y la complejidad del terreno lunar. Cada rover, de tamaño similar a un equipaje de mano, contará con paneles solares, cámaras estéreo, sensores de navegación y un radar especial para explorar el subsuelo lunar. Los tres robots utilizarán una red de radio tipo malla para conectarse entre sí y con una base central ubicada en el módulo de aterrizaje.

El sistema permitirá que los rovers compartan información en tiempo real y coordinen tareas aunque alguno pierda conexión momentáneamente.
“Los rovers demostrarán cómo varios robots pueden tomar datos al mismo tiempo, algo que una sola máquina no puede lograr”, comunicó la NASA.
Cada vehículo podrá asumir el rol de líder, repartir tareas y ajustar la organización si uno de ellos tiene poca batería, lo que representa un avance respecto a proyectos previos como el A-PUFFER del Jet Propulsion Laboratory (JPL).
Durante las pruebas en la Tierra, los ingenieros comprobaron que los rovers eran capaces de elegir rutas, advertir sobre obstáculos y detenerse si necesitaban recargar energía. Gracias a este método, será posible generar mapas tridimensionales del subsuelo lunar y obtener datos de distintos puntos simultáneamente, lo que incrementará la cantidad y calidad de la información científica.
La superficie lunar plantea retos considerables, con temperaturas que pueden alcanzar 140 °C durante el día y descender hasta −171 °C en la noche. Además, la duración de un día lunar equivale a unos 14 días terrestres. El software autónomo, denominado Strategic Planner y desarrollado junto al equipo de inteligencia artificial del JPL, ajusta en tiempo real el cronograma de actividades de los rovers según el ambiente, la energía disponible y las tareas previstas.
Fuente: Infobae