Hace exactamente tres décadas, Nokia comenzó a vender el 9000 Communicator, un dispositivo diseñado para ejecutivos que es considerado por muchos como el primer smartphone de la historia. Este equipo anticipó funciones que hoy son comunes mucho antes de la llegada del iPhone, como la navegación web, el correo electrónico, la gestión de contactos y agenda, y la mensajería de texto vía SMS.
El lanzamiento comercial ocurrió el 15 de agosto de 1996, cinco meses después de que el modelo fuera presentado en la feria CeBIT de Hannover, en Alemania. Aquella presentación se realizó 11 años antes de que Apple lanzara el primer iPhone, el dispositivo que transformó la industria con sus pantallas táctiles y su ecosistema de aplicaciones.
Diseñado como una herramienta de trabajo, el Nokia 9000 Communicator tenía un precio cercano a los 10.000 marcos finlandeses, equivalentes en la actualidad a unos 2.200 euros o 2.550 dólares. Ese costo lo colocaba en el rango de una computadora personal de gama media, lo que limitó su alcance comercial.

La compañía finlandesa promocionó el equipo con el eslogan “la oficina en el bolsillo trasero”. Esa frase resumía su propuesta: enviar fax y correos electrónicos, conectarse a internet mediante un módem integrado, y utilizar aplicaciones similares a las de un ordenador personal, como hoja de cálculo, agenda electrónica y procesador de textos.
Así era el diseño del Nokia 9000 Communicator
El Nokia 9000 Communicator medía cuatro centímetros de grosor y pesaba casi 400 gramos, aproximadamente el doble que un smartphone moderno. Su diseño plegable permitía abrirlo y convertirlo en un dispositivo con teclado completo, pantalla monocromática de 4,5 pulgadas y botones dedicados a las funciones principales.
Ese formato sentó las bases de una familia de dispositivos que luego integraría la serie 9000. El modelo original recibió varias mejoras de diseño y rendimiento, incluyendo pantalla a color, menos peso, mayor capacidad de procesamiento y la primera versión del sistema operativo Symbian.

Años después, el entonces vicepresidente ejecutivo y responsable de Soluciones Móviles de Nokia, Anssi Vanjoki, resumió el legado del equipo con una frase que quedó grabada en la historia:
“El Nokia 9000 Communicator fue el primer ‘smartphone’ del mercado antes siquiera de que se hubiera acuñado el término ‘smartphone’”.
La importancia del modelo no radicó en sus ventas masivas, sino en el rumbo que señaló. El Communicator demostró que un teléfono podía funcionar como plataforma de productividad, una idea que luego se convertiría en el núcleo del negocio de los celulares.
Cómo Nokia dominó el mercado global antes del auge del iPhone
Mientras sorprendía con celulares de alta gama, la compañía también impactaba el mercado con terminales para distintos niveles de precio, con el objetivo de ampliar el acceso a la tecnología. Esa combinación de innovación y escala impulsó su ascenso global.

En 1998, apenas dos años después del lanzamiento del Communicator, Nokia desplazó a Motorola como el mayor fabricante mundial de celulares. Mantendría esa posición hasta 2012, cuando fue superada por Samsung.
El punto más alto de esa trayectoria llegó en 2007. Ese año se vendieron por primera vez más de 1.000 millones de celulares en el mundo y el 40% llevaba la marca Nokia. Ese mismo año, Apple presentó el iPhone y cambió las reglas del juego.
La expansión de iOS y la rápida respuesta de Google con Android abrieron el mercado a nuevos protagonistas, entre ellos Apple y Google, y aceleraron el crecimiento de fabricantes asiáticos como Samsung, Xiaomi y HTC.
Consecuencias de la llegada del iPhone y las pantallas táctiles
La nueva era de celulares táctiles dejó atrás a varios pioneros históricos. Nokia, Motorola, Ericsson y la canadiense BlackBerry (entonces llamada RIM) no lograron adaptarse a la revolución de la telefonía inteligente.
En el caso de Nokia, pesaron la convicción de que seguía por delante de todos, la incapacidad de construir un ecosistema propio que pudiera competir con el iPhone y los modelos Android, y la apuesta de su dirección por Windows Phone de Microsoft, un sistema operativo tardío que nunca consiguió despegar.
La paradoja quedó expuesta con el paso del tiempo: la empresa que había enseñado antes que muchas otras hacia dónde iba el teléfono personal no consiguió acompañar ese cambio cuando se volvió masivo.
Fuente: Infobae