La mejora de la calificación crediticia de Ecuador de “B-” a “B” por parte de S&P Global Ratings refleja avances en las cuentas fiscales, pero también evidencia los desafíos que persisten para la economía de los hogares. El déficit fiscal, que llegó al 7,5% del PIB en 2020, se reduciría al 1,6% en 2026, mientras las reservas internacionales alcanzaron unos $11.300 millones.
Estos resultados fueron impulsados por medidas como el aumento del IVA, la reducción de subsidios a combustibles y el ajuste del gasto público. Sin embargo, el crecimiento económico proyectado para 2026 es de apenas 1,5% y la inversión extranjera directa representa solo el 0,5% del PIB.
Además, el PIB per cápita, estimado en $7.400, muestra un crecimiento limitado frente a los $6.400 registrados en 2014. El reto ahora es convertir la estabilidad fiscal en empleo, inversión y mejores condiciones de vida, mediante sectores como minería, energía y producción, además de combatir la inseguridad.
LA NACIÓN