Ecuador, segundo en morosidad crediticia en América Latina con 4,5%

Ecuador aparece en un lugar poco deseado cuando se mira el mapa de las deudas en América Latina. El país ocupa el segundo puesto en morosidad crediticia de la región, únicamente detrás de Argentina, con un indicador agregado de 4,5%.

La cifra pone a Ecuador por encima de Perú (4%), Brasil (3,9%), Bolivia (3,1%) y Colombia (3%). En el otro extremo aparecen Nicaragua (1%), Uruguay (1,5%) y El Salvador (1,7%), con niveles considerablemente menores.

El ranking, elaborado con base en información del Banco Mundial, llama la atención. Pero, como suele ocurrir con los promedios, detrás de ese 4,5% hay una historia bastante más compleja. No todos los actores del sistema financiero ecuatoriano están enfrentando el mismo nivel de dificultades para cobrar sus créditos.

¿Qué significa realmente la morosidad en el sistema financiero de un país como Ecuador?
En términos sencillos, la morosidad mide qué parte de los créditos otorgados no está siendo pagada a tiempo. Es una especie de termómetro que permite saber cuánto se están retrasando los clientes en el cumplimiento de sus obligaciones con las entidades financieras.

Por ejemplo, si una institución tiene $100 millones en créditos y $5 millones corresponden a operaciones que están en situación de mora, su indicador de morosidad sería del 5%.

La fórmula básica es: Morosidad = cartera en mora ÷ cartera total de créditos × 100

Es importante no confundirla con la deuda total. Una persona puede tener un crédito vigente y estar pagando normalmente; esa deuda forma parte de la cartera, pero no de la cartera morosa. La morosidad aparece cuando el pago se retrasa más allá del plazo establecido por las reglas aplicables a cada tipo de crédito.

¿Y por qué importa tanto? Porque cuando la morosidad aumenta, las entidades financieras enfrentan mayores dificultades para recuperar el dinero que prestaron. Eso puede obligarlas a constituir más provisiones, reducir su capacidad para colocar nuevos créditos y endurecer las condiciones para quienes buscan financiamiento.

En otras palabras: una morosidad alta es una señal de alerta sobre la capacidad de pago de los hogares y empresas y, al mismo tiempo, sobre la salud de las instituciones que prestaron ese dinero.

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El 4,5% de morosidad en Ecuador esconde realidades muy distintas entre bancos, cooperativas y banca pública
El 4,5% atribuido a Ecuador es un promedio general del sistema y reúne a distintos actores financieros. Ahí aparece una de las claves para entender por qué el dato general de morosidad puede contar una historia diferente cuando se mira institución por institución.

Banca privada: Registró una tasa de morosidad de apenas 3,1% a julio de 2026, significativamente por debajo del promedio atribuido al país. El dato refleja indicadores de salud financiera considerablemente más sólidos.

Cooperativas (Segmento 1): Las entidades de mayor tamaño dentro del sector cooperativo registraron una morosidad de 8,3% a junio, una tasa muy superior a la de la banca privada.

Banca pública: También mantiene niveles superiores de impago y es el segmento que más presiona al alza el indicador nacional.

La diferencia es importante porque muestra que ese 4,5% no significa que cuatro o cinco de cada 100 dólares prestados por todos los bancos y cooperativas del país estén necesariamente en problemas de pago. El indicador agregado mezcla realidades financieras muy distintas.

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Según explica el periodista y analista económico independiente Sebastián Angulo, la cifra del Banco Mundial «coloca a Ecuador en una posición alta dentro de la comparación regional, pero no describe por sí solo la salud de todo el sistema financiero».

Angulo destaca precisamente esa diferencia: mientras la banca privada mantiene niveles de morosidad controlados, las secuelas económicas de la recesión de 2024 todavía golpean con mayor fuerza a las cooperativas y, sobre todo, a la banca pública.

Así, detrás del número que colocó a Ecuador en el ‘podio’ regional hay dos fotografías distintas. Una muestra un indicador nacional de 4,5%, que genera preocupación cuando se lo compara con otros países. La otra, más de cerca, revela un sistema financiero desigual, en el que la banca privada presenta una morosidad de 3,1%, mientras las cooperativas del Segmento 1 llegan a 8,3% y la banca pública mantiene niveles elevados.

La diferencia entre ambas imágenes es justamente la que permite entender que el problema de la morosidad en Ecuador no se reparte por igual: hay segmentos que están resistiendo mejor y otros que todavía cargan con buena parte del peso de las dificultades económicas de los últimos años.

 

 

 

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