NASA revela alarmantes niveles de contaminación en Adís Abeba

La contaminación atmosférica representa un peligro significativo tanto para la salud humana como para el equilibrio ambiental. La NASA mantiene una vigilancia constante de la calidad del aire mediante instrumentos ubicados en satélites, aeronaves y estaciones de monitoreo terrestre.

Según la agencia espacial estadounidense, la información recolectada permite a los científicos que reciben fondos de la NASA identificar las fuentes emisoras, medir las concentraciones y seguir el movimiento de los contaminantes más dañinos a través de la atmósfera.

Estos datos se ponen a disposición de administradores y autoridades gubernamentales como observaciones terrestres, con el objetivo de apoyar decisiones sobre calidad del aire que tengan repercusiones positivas en la economía y la salud pública.

En este contexto, una red respaldada por la NASA logró documentar en Adís Abeba, la capital de Etiopía, los niveles de partículas finas denominadas PM2.5 y de carbono negro. Este trabajo constituye una de las series de datos más completas y de largo plazo sobre contaminación atmosférica en ese país africano.

La agencia espacial indicó que el estudio analizó información recolectada entre 2022 y 2025 por 10 estaciones de monitoreo instaladas como parte del proyecto MAIA. La investigación también documentó cómo varía la polución durante el día y a lo largo del año, con incrementos notables asociados al tráfico en horas pico y a celebraciones que incluyen hogueras.

El estudio en Etiopía registró picos de contaminación atmosférica ligados al tráfico en hora punta y a festividades con hogueras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El artículo, divulgado en la revista ES&T: Air, se enfoca en partículas de 2,5 micrómetros o menos de diámetro. El texto cita el Informe sobre el Estado del Aire Global de 2025, que vincula la exposición a PM2.5 con aproximadamente 4,9 millones de muertes anuales en todo el planeta.

La concentración promedio de PM2.5 en la capital etíope durante tres años alcanzó los 30 microgramos por metro cúbico, una cifra que triplica el estándar anual basado en la salud establecido por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Además, los sensores terrestres de MAIA detectaron niveles medios de carbono negro entre cuatro y nueve veces superiores a los registrados en las tres áreas metropolitanas estadounidenses que la misión monitorea.

Puntos críticos por tráfico, combustibles y festividades

“Hasta donde sabemos, este es el primer estudio a largo plazo y en múltiples ubicaciones que realiza mediciones continuas de PM2.5 y carbono negro en Etiopía”, declaró Sina Hasheminassab, investigador principal adjunto de MAIA en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en el sur de California. “Muchas ciudades de rápido crecimiento tienen un monitoreo a largo plazo limitado, por lo que estas mediciones proporcionan una base importante para comprender cómo cambia la contaminación en el espacio y el tiempo”.

La publicación explica que la composición y las fuentes de PM2.5 difieren de una ciudad a otra según la geografía, el transporte, la actividad industrial y otros elementos. En este panorama, las mediciones superficiales continuas siguen siendo escasas en numerosas regiones del mundo.

La misión MAIA de la NASA combinará sensores terrestres y observaciones satelitales para mapear aerosoles PM2.5 y estudiar sus efectos en la salud pública. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El área metropolitana de Adís Abeba alberga a casi 6 millones de personas y, según proyecciones de Naciones Unidas citadas en el estudio, superará los 10 millones para 2050. Este crecimiento convierte a la capital etíope en un caso relevante para analizar la evolución de la calidad del aire en urbes de rápida expansión.

“Es una ciudad cosmopolita con muchas comunidades internacionales”, afirmó Araya Asfaw de la Universidad de Addis Abeba, coautor del artículo y principal colaborador etíope del proyecto. “Piensen en ello como la versión africana de Bruselas, donde tiene su sede la Unión Europea”.

Asfaw agregó que la contaminación no desaparece cuando disminuye el flujo vehicular. “Incluso de noche, cuando disminuye el tráfico, se observan altas emisiones procedentes de la quema de carbón vegetal y otros combustibles”.

La red de sensores también detectó incrementos de carbono negro durante dos festividades importantes locales que involucran hogueras. Las mediciones permitieron distinguir las partículas generadas por esas fogatas de aquellas emitidas por la combustión de combustibles fósiles.

El estudio llega en un momento en que Etiopía ha comenzado a implementar medidas para mejorar la calidad del aire. La NASA sostiene que estos registros pueden servir a gestores públicos y responsables políticos para fundamentar decisiones con efectos sanitarios y económicos.

Los datos de la NASA sobre contaminación atmosférica respaldan decisiones de gestores y responsables políticos con impacto en la salud y la economía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La NASA respalda la investigación de MAIA en una docena de áreas metropolitanas alrededor del mundo, incluyendo Los Ángeles, Atlanta y Boston en Estados Unidos. La misión combina una red terrestre de sensores ya activa con un observatorio espacial equipado con una cámara construida por el JPL.

Esa cámara será lanzada por la Agencia Espacial Italiana a bordo de un satélite de la ASI, con fecha prevista no antes de finales de 2027. Su diseño está orientado a identificar distintos tipos de aerosoles PM2.5 mediante la forma en que reflejan la luz, permitiendo mapear la concentración de partículas en cada ciudad estudiada.

Montada sobre un cardán, la cámara captará datos desde múltiples ángulos utilizando tecnologías desarrolladas por el JPL que resaltan las partículas sobre el fondo de la superficie. Esta información proporcionará más detalles sobre la forma y el tamaño de los aerosoles.

La misión MAIA es el primer proyecto de la NASA que incorpora investigadores de salud pública en su equipo. Estos especialistas utilizarán los mapas de concentración de PM2.5 junto con datos sanitarios para investigar posibles relaciones entre distintos tipos de partículas y los resultados en la salud.

“Este artículo demuestra lo valiosos que son los datos de los sensores atmosféricos por sí solos, pero la combinación de la red de sensores y las observaciones satelitales supondrá un cambio radical”, afirmó Kyan Shlipak, autor principal del artículo, quien participó en la investigación durante una pasantía en el JPL.

Fuente: Infobae

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