El libro póstumo de Hayden Panettiere destapó aspectos sombríos de su vida: abusos sufridos, lucha contra las drogas, depresión tras el parto y la dura entrega de la tutela de su hija.
Su obra, denominada This Is Me: A Reckoning, salió a la venta el pasado 19 de mayo en el Reino Unido y Estados Unidos. En sus páginas, la intérprete ofrece un testimonio crudo de sus episodios más difíciles.
Reconocida por sus actuaciones en Héroes y Triunfos robados, la artista falleció a los 36 años, solo tres meses después del lanzamiento de esta publicación.
La vez que la trataron como una “prostituta de lujo”
Una de las anécdotas más escalofriantes ocurrió en 2009, cuando Panettiere tenía apenas 19 años. Una amiga la invitó al sur de Francia y la subió a un superyate alquilado por una semana.

Un día, esa misma amiga la condujo a un camarote donde había “un famoso cantautor británico treintañero tumbado en una cama”, sin camisa y cubierto de la cintura hacia abajo con sábanas. La amiga le susurró que quería que se acostara con él. Panettiere obedeció, pero antes de que pasara algo, su corazón comenzó a latir con fuerza. Le dijo al hombre: “Mira… no sé qué te habrá dicho ella, pero esto no va a pasar». Saltó de la cama, corrió a su habitación, reservó un hotel y se marchó.
Sobre su amiga, escribió: “Me había confiado sus secretos, me había mimado y me había tratado como a su mejor amiga; luego me trató como a una prostituta de lujo”.

El ganador del Oscar que se exhibió ante ella
Meses antes del incidente del yate, también a los 19, Hayden Panettiere vivió otro momento que calificó de perturbador. En una fiesta privada organizada por la misma amiga, conversaba con un grupo de hombres “de 45 años” cuando sintió sus miradas sobre ella y decidió irse. Mientras se ponía el abrigo, uno de ellos se le acercó con el pretexto de tener “un gran trozo de chicle en los pantalones”.
La actriz bajó la vista y escribió en el libro: “Miré hacia abajo y me estremecí. Los testículos de ese respetado actor premiado asomaban por la cremallera abierta de su pantalón”. No identificó al hombre, a quien describió únicamente como “actor y director ganador del Oscar”.

Siete transfusiones de sangre y una depresión posparto
Las memorias también relatan lo que ocurrió tras el nacimiento de su hija Kaya en 2014. El parto estuvo marcado por una hemorragia que exigió siete transfusiones de sangre y una intervención quirúrgica. En los meses siguientes, la actriz —que entonces tenía 25 años— no logró establecer el vínculo que esperaba con su bebé. “Siempre había escuchado que las madres sienten un amor instantáneo en el momento en que ven a su bebé, pero yo no sentí nada”, escribió. Describió ese estado como “un apagón total de emociones, como si mi alma estuviera muerta. No era yo misma, pero el problema era que no sabía quién se suponía que debía ser”.

Rehabilitación por adicciones
Diagnosticada con depresión posparto cuando Kaya tenía cuatro meses, Hayden Panettiere inició un tratamiento que trajo nuevas complicaciones. Explicó que la medicación apenas la sostenía: “Para ayudarme con el insomnio tenía medicamentos, del tipo realmente potente que me habían recetado en el tratamiento”. El resultado era un círculo vicioso: si no los tomaba, no podía dormir; si los tomaba, dormía demasiado. “Entré a rehabilitación adicta a una sustancia y salí completamente dependiente de otra”, relató.

Alcoholismo como rutina
El alcohol se convirtió en el mecanismo con el que Panettiere intentó sobrellevar su estado. El problema se agudizó cuando retomó su papel en la serie Nashville. “Son las 6 de la mañana y estoy intentando emborracharme”, escribió. “Lo primero en lo que pensé al despertar fue en el alcohol. No en mi hija, no en mi trabajo, ni en el resto de mi vida”. Años después, ya en recuperación, reflexionó sobre el costo de esa etapa: “Siempre me he esforzado por ser una persona positiva, pero lloro todas las horas que pierdo a causa de la adicción, mis relaciones rotas y mis seres queridos que ya no están”.
La custodia de su hija cedida a su expareja
En 2018, la actriz cedió la custodia de Kaya —que entonces tenía tres años— a su exprometido, el exboxeador ucraniano Wladimir Klitschko, de 50 años. La niña había vivido con su padre desde pequeña, mientras la actriz libraba sus batallas contra la adicción y los problemas de salud mental.

“Recuerdo cada segundo de ese día. Cada maldito segundo. Ninguna madre puede olvidar ni un solo detalle del día en que firmó la entrega de su hijo”, escribió.
Panettiere aclaró en el libro que no culpa a Klitschko por sus errores: “Quiero dejar claro que no culpo a Wlad de ninguno de mis fallos; asumo toda la responsabilidad de mi parte en nuestra relación y de mis carencias como madre. Wlad es una de las personas más valientes que he conocido y un verdadero héroe en muchos sentidos”.
Sobre la vida sin su hija bajo el mismo techo, escribió: “No vivir con ella cada día ha sido la experiencia más desgarradora de mi vida. Extraño a Kaya tanto que me duele el corazón, pero sé lo afortunada que soy de ser su mamá”.
Fuente: Infobae