El búnker alpino para millonarios: túneles bajo los Alpes para proteger fortunas

A más de 100 metros bajo la superficie del macizo de Brünig, en el municipio de Lungern (cantón de Obwalden, Suiza), una compañía está perforando una red de túneles para crear las cámaras acorazadas más inaccesibles del planeta. El proyecto, denominado Brünig Mega Safe, es impulsado por el empresario Thomas Gasser, cuya firma familiar cuenta con 300 empleados y una trayectoria de décadas en operaciones subterráneas, canteras y uso de explosivos. Cada espacio en estas bóvedas tiene un costo mínimo de 1 millón de euros.

La idea no surgió de la noche a la mañana. Desde inicios de los años 90, Gasser operaba una galería en Lungern como taller y almacén, y obtuvo un contrato de alquiler subterráneo por 99 años sobre el terreno. Con el paso del tiempo, ese lugar comenzó a albergar otras actividades: un restaurante y salón de eventos llamado Cantina Caverna, un campo de tiro y un centro de entrenamiento para bomberos que simulaba incendios en túneles. La transformación en bóvedas de alta seguridad para grandes fortunas fue la evolución natural.

Primeras imágenes de la construcción de bóvedas bajo los Alpes para que millonarios guarden su fortuna. (RTS/Brünig Mega Safe)

En 2020, Gasser presentó el proyecto a la prensa económica suiza. Las labores de construcción de Brünig Mega Safe arrancaron a principios de 2026 y los primeros espacios estarán listos para su entrega en 2027, según reportó la cadena pública alemana n-tv. La instalación, que incluye alrededor de un centenar de bóvedas, se encuentra bajo más de cien metros de roca alpina, una protección que los promotores consideran suficiente incluso frente a ataques con drones.

Máxima seguridad

El origen de la demanda que sostiene este proyecto es claro. “Durante mucho tiempo, Dubái se consideró un lugar seguro. Hoy, esa seguridad se pone en duda. La gente simplemente quiere proteger parte de su patrimonio”, declaró Gasser a la RTS, la televisión pública suiza, que visitó las instalaciones. El contexto geopolítico mundial ha disparado el interés por este tipo de activos; entre los clientes ya captados hay personas de Suiza, Alemania, Suecia y los Emiratos Árabes Unidos.

Primeras imágenes de la construcción de bóvedas bajo los Alpes para que millonarios guarden su fortuna. (RTS/Brünig Mega Safe)

Cada bóveda se comercializa con un contrato de arrendamiento por 99 años. El precio base ronda el millón de euros, aunque fuentes suizas indican que la horquilla de entrada podría estar entre 500.000 y 775.000 francos suizos, según los acabados y el equipamiento. Hace cuatro años, cuando el proyecto fue presentado por primera vez, el costo inicial era la mitad. La cámara acorazada más grande proyectada tiene el tamaño de un campo de fútbol, y en ella se pueden almacenar:

  • Vinos de colección
  • Coches de lujo
  • Joyas
  • Obras de arte
  • Datos sensibles

La estructura legal del producto es uno de sus principales atractivos comerciales. “El cliente es propietario de la unidad. Tiene su propio número de parcela en el registro de la propiedad e incluso puede hipotecarla”, subrayó Gasser. En cuanto a la seguridad, el sistema permanece en el más alto secreto. El acceso se realiza mediante un proceso de control de varias etapas que incluye el paso por una esclusa de aire, donde los clientes deben dejar sus vehículos antes de someterse a diversas verificaciones que los promotores se niegan a detallar públicamente. Gasser compara el nivel de protección con el de las reservas del Banco Nacional Suizo.

División entre los vecinos

Suiza no es un escenario casual para este tipo de iniciativa. Más de un quinto de todo el patrimonio transfronterizo del mundo pasa por entidades financieras suizas. En 2024, los bancos del país gestionaron activos por valor de 9,3 billones de francos suizos (aproximadamente 10,1 billones de euros), la mitad de ellos procedentes del extranjero, según datos de Präsenz Schweiz, organismo dependiente del Departamento Federal de Asuntos Exteriores.

El proyecto, sin embargo, divide a los habitantes de Lungern. Mientras algunos critican que se construya una infraestructura pensada para quienes ya acumulan grandes fortunas, otros ven con buenos ojos la llegada de tráfico de lujo al municipio.

Fuente: Infobae

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