Miles de viajeros europeos colman aeropuertos, playas y hoteles en los destinos más concurridos del continente. Italia, España, Grecia, Alemania y Francia acaparan la atención, pero existen rincones de Europa que permanecen prácticamente ignorados por el turismo masivo. De acuerdo con el informe más reciente de Eurostat sobre intensidad turística —que mide la relación entre pernoctaciones en alojamientos turísticos y población residente—, correspondiente a 2024, tres regiones se destacan por su baja afluencia: la isla francesa de Mayotte, el área polaca de Mazovia (Mazowiecki Regionalny) y la zona rumana de Muntenia, al sur del país. Estos territorios registran apenas 0,5, 0,7 y 0,8 pernoctaciones por habitante al año, respectivamente. En contraste, la media de la Unión Europea se sitúa en 6,7 pernoctaciones por habitante.

En el extremo opuesto del ranking, la región griega de Notio Aigaio —que reúne las islas de Rodas, Cos y Mikonos— alcanzó en 2022 las 127,2 pernoctaciones por habitante, seguida por la también helénica Ionia Nisia (102,6) y la provincia italiana autónoma de Bolzano/Bozen (68,9). La diferencia entre los polos turísticos europeos supera las 250 veces.
Mayotte: un paraíso natural asediado por crisis múltiples
El caso de Mayotte resulta el más llamativo. Este archipiélago francés, ubicado en el canal de Mozambique, entre Madagascar y el continente africano, posee uno de los lagos más extensos del mundo y una biodiversidad excepcional. Sin embargo, atrae a menos de 60.000 visitantes al año —frente a los 500.000 que recibe la vecina isla de La Reunión—, y la mayoría son viajeros de afinidad, es decir, personas que acuden para visitar a familiares.

Las causas del fracaso turístico de Mayotte son diversas y persistentes. La inseguridad, las restricciones de agua recurrentes y una imagen de inestabilidad social alejan a los turistas. Durante 2024, la región sufrió una crisis hídrica severa, bloqueos territoriales prolongados y una epidemia de cólera, todo ello agravado por el impacto del ciclón Chido, que en diciembre de ese año devastó gran parte de las infraestructuras de la isla. Según datos del Instituto de Emisión de los Departamentos de Ultramar (IEDOM), el número de pernoctaciones en alquileres vacacionales cayó respecto a 2023, y la tasa de ocupación hotelera descendió del 78% al 72,8%.
Incluso en épocas sin crisis, el turismo no logra despegar. Un vuelo ida y vuelta desde la Francia metropolitana cuesta alrededor de 1.000 euros, la oferta de operadores turísticos locales es casi inexistente, la gastronomía disponible es limitada y la isla carece de infraestructura para recibir cruceros.
Polonia y Rumanía: regiones industriales sin atractivo turístico diferenciado

La situación de Mazovia —denominada Mazowiecki Regionalny en polaco— es diferente. Esta región, que rodea a Varsovia pero excluye a la capital, es una zona predominantemente rural e industrial, sin atractivos turísticos reconocidos a nivel europeo. Los propios documentos estratégicos regionales admiten que Mazowiecki carece de valores naturales, de paisajes fácilmente promocionables y de una oferta turística estructurada. La conectividad interna entre sus comarcas es deficiente, y la cercanía a Varsovia, que concentra el turismo de la zona, actúa como un efecto aspirador que deja al resto del territorio sin visitantes.
Sud-Muntenia, en el sur de Rumanía, comparte varios de estos problemas. Esta región, una de las más industrializadas del país, registra una baja atracción turística tanto en zonas urbanas como rurales. Según un análisis del Banco Mundial, el 61% de las áreas urbanas de Rumanía presenta un nivel de atractivo turístico bajo o muy bajo. El sector turístico rumano arrastra, además, dificultades estructurales: escasa colaboración entre los sectores público y privado, falta de mano de obra especializada y ausencia de estrategias específicas para los territorios con mayor potencial.
De hecho, la presión turística en Europa se concentra en pocas regiones. En 2024, el total de pernoctaciones en la Unión Europea superó los 3.000 millones, una cifra histórica. España, Italia, Francia y Alemania acumularon el 61,6% de todas las noches registradas en establecimientos turísticos de la UE.
A escala nacional, Croacia encabezó la intensidad turística con 24,2 pernoctaciones por habitante, seguida de Malta (20,1) y Chipre (18,5). Estas cifras, ya elevadas, quedan muy lejos de las de regiones como Notio Aigaio: en agosto, el mes de mayor afluencia, se registran 896 pernoctaciones de turistas por cada 1.000 habitantes en un solo día.

Fuente: Infobae