Este domingo, las fuerzas militares rusas bombardearon terminales portuarias y embarcaciones en la ciudad ucraniana de Odesa y sus alrededores, luego de haber desestimado la propuesta de Kiev de establecer una pausa en las operaciones bélicas sobre el mar Negro.
Según informó el Ministerio de Defensa de Rusia, el ataque impactó contra tres buques comerciales y dos petroleros que, según su versión, transportaban equipos militares y combustible para las fuerzas ucranianas. Además, una nave que llevaba armamento de origen occidental fue destruida en aguas al este del puerto de Odesa.
Drones rusos también atacaron patrulleras ucranianas que estaban ancladas a unos 138 kilómetros al suroeste de Odesa, así como una planta de ensamblaje de drones acuáticos situada a unos 40 kilómetros de esa misma ciudad.
“Las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa continúan realizando ataques contra la infraestructura portuaria y los barcos que operan en interés del ejército ucraniano”, señala el comunicado castrense.
El bombardeo a Odesa ocurrió días después de que Ucrania atacara la principal base naval rusa en el mar Negro, ubicada en Novorossiysk. El Servicio de Seguridad ucraniano (SBU) calificó esa operación como de “importancia estratégica”. Según el presidente Volodímir Zelensky, el ataque con drones y misiles alcanzó dos fragatas, un gran buque de desembarco, una corbeta y otras naves, además de dañar infraestructura petrolera y de granos esencial para las exportaciones rusas. Imágenes satelitales difundidas posteriormente evidenciaron los daños, forzando la suspensión de operaciones en dos importantes terminales de granos. Cabe recordar que Rusia había trasladado gran parte de su flota a Novorossiysk después de que Ucrania atacara repetidamente la base naval de Sebastopol, en Crimea, durante fases anteriores del conflicto.
Una tregua rechazada y su impacto en las exportaciones de grano
El Ministerio de Exteriores de Rusia descartó esta semana una posible tregua en el mar Negro que, según reportes internacionales, Ucrania había planteado a través de Turquía, debido al efecto que los ataques rusos a los puertos tienen sobre las exportaciones de grano.
“No vemos ningún indicio de que la situación esté mejorando y, por consiguiente, no vemos motivos para adoptar medidas a medias que simplemente darán al régimen de Kiev un respiro temporal”, afirmó María Zakharova, vocera de la cancillería rusa.
La Organización de las Naciones Unidas alertó a finales de julio que los precios del trigo se habían incrementado un 20% desde principios de ese mes, alcanzando los niveles más altos desde marzo de 2024, lo cual representa una amenaza para la seguridad alimentaria a nivel global.
De hecho, las exportaciones de grano ruso cayeron un 22% en los primeros diez días de agosto, según la Unión Cerealista de Rusia (UCR). A esto se suma que en julio ya habían descendido un 26,6% en comparación con el mes anterior. La UCR también admitió que actualmente no cuenta con recursos para la siembra de invierno, ya que los productores están vendiendo el grano con pérdidas significativas.
Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, señaló el viernes que Turquía y Estados Unidos nunca han condenado públicamente los ataques ucranianos contra buques o instalaciones del oleoducto del Caspio en el mar Negro, cuyo consorcio operador incluye a compañías occidentales. Asimismo, descartó un cese al fuego en el frente, indicando que solo sería posible “cuando se llegue a un arreglo duradero, fiable y sólido”.
Una de las mayores ofensivas aéreas de la guerra
El ataque a Odesa se produjo en medio de una jornada de bombardeos cruzados de gran envergadura, que dejaron al menos 12 fallecidos entre Rusia y Ucrania. Kiev lanzó cientos de drones sobre territorio ruso, en una de las ofensivas aéreas más grandes del conflicto, y afirmó haber dejado fuera de servicio siete de los diez centros logísticos más grandes de Wildberries, el gigante del comercio electrónico ruso, tras un nuevo ataque con drones contra la región de Moscú.
El Ministerio de Defensa ruso informó que destruyó 822 drones durante la noche, mientras que el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, indicó que aproximadamente 600 drones se dirigían hacia la capital rusa. Un hombre de 83 años perdió la vida cuando un dron impactó su vivienda en la zona de Moscú. Además, una andanada de más de 150 drones sobre la región de Rostov causó la muerte de cinco personas, dañó casas y una estación de tren, y provocó un incendio forestal, según el gobernador local, Yuri Slusar.
Del lado ucraniano, un ataque con misiles rusos sobre Kryvyi Rih dejó dos muertos y catorce heridos, según Zelensky, quien agregó que otra persona falleció en Sumy. La planta de ArcelorMittal Kryvyi Rih, el mayor productor de acero de Ucrania, confirmó que uno de sus sitios fue alcanzado y debió suspender parcialmente sus operaciones. En Zaporiyia, un hombre y una mujer murieron cuando su vivienda fue impactada, según el jefe de la administración militar local, Iván Fedorov. En Kiev, un incendio arrasó con el emblemático mercado de libros de Pochaina. “Dondequiera que los rusos puedan alcanzar con sus misiles balísticos, atacan infraestructura civil”, declaró Zelenski.
Fuente: Infobae