El esperado regreso de Rosalía a tierras mexicanas trajo consigo una de las sorpresas más comentadas de la noche. Durante su primera presentación en Guadalajara, la cantante española invitó al escenario a la influencer Yeri Mua, quien participó en la sección conocida como “Confesionario”. Lo que comenzó como una dinámica divertida derivó en una historia sentimental que rápidamente se tornó explosiva.
Todo inició cuando Rosalía animó a Yeri a exteriorizar algo que llevara dentro. La influencer aceptó el desafío y lanzó una declaración que desató tanto risas como aplausos entre el público:
“Bueno, Rosalía. Yo me enamoré de un chacal”
. La cantante, curiosa, preguntó el significado de ese término, a lo que Yeri aclaró: “Un chico malo”.
La anécdota amorosa, sin embargo, no tardó en tomar un giro polémico. Yeri detalló que aquella relación estuvo marcada por los celos, supuestas infidelidades y la música. En su relato no faltaron teléfonos revisados, equipos destruidos y una venganza que provocó tanto abucheos como carcajadas entre los asistentes al evento.
Así inició la historia con el “chacal”

Durante el confesionario, Yeri Mua narró que ese hombre no solo fue su pareja, sino que también la impulsó en su faceta artística. “Y ese chacal, la verdad, me enseñó a cantar”, confesó ante Rosalía, quien le respondió que su voz era natural y que ya la poseía desde pequeña.
La influencer describió el vínculo como una experiencia intensa: “Nos enamoramos a través de la música y fue algo muy intenso”. No obstante, señaló que el romance escondía un problema significativo, pues su acompañante aparentemente no se contentaba con una sola relación. “Pero este chacal no tenía ojos solo para mí”, aseguró.
Para explicar la situación, Yeri utilizó una comparación que no pasó desapercibida: “Digamos que le gustaba tener distintas capillas. No solo la catedral”. También agregó que él era “bastante fiestero”, una característica con la que, según su versión, tuvo que lidiar durante todo el tiempo que duró el noviazgo.
Teléfonos rotos y una venganza que subió de tono

La historia alcanzó su punto crítico cuando, de acuerdo con Yeri, su entonces pareja decidió revisar su celular. La influencer respondió con una pregunta que desató aplausos en el recinto: “Y bueno, si él podía tener varias capillas, ¿por qué yo no?”. Luego, resumió su postura con una frase que provocó risas generalizadas: “Las put@s aman también, Rosalía”.
Según su relato, ambos terminaron destapando información comprometedora en los dispositivos del otro. “Él me encontró cosas en el teléfono y luego yo le revisé su teléfono y le encontré el triple”, afirmó. Rosalía, con su característico humor, señaló que aquello parecía más un proceso de fiscalización que un romance: “Eso no era una relación, eso era una auditoría”.
La disputa escaló hasta los mismos teléfonos. Yeri sostuvo: “Hubo tanta igualdad que me rompió mi teléfono y yo le rompí el suyo para quedar igual”. Ante la pregunta de Rosalía sobre cómo destruyó el aparato, respondió: “Lo aventé por la ventana y se quebró por completo”.
El desenlace: un cuchillo y llantas ponchadas

Tras el enfrentamiento, Yeri contó que él supuestamente quiso retirarse y le dijo: “Estás loca, bye”. Según su versión, ella respondió que no se marcharía tan fácilmente. La conversación cambió de tono cuando confesó: “Pero yo agarré un cuchillo”, lo que generó abucheos entre los asistentes.
Yeri explicó entonces el uso que le dio al objeto: “Y le ponché las llantas”. Rosalía, asombrada, preguntó si había sido una sola, pero la influencer aclaró: “No, todas”. Al confirmar que habían sido las cuatro llantas, el público reaccionó con una mezcla de risas, aplausos y abucheos.
Esta peculiar confesión tuvo lugar durante la primera fecha de Rosalía en Guadalajara, como parte de una gira que incluye presentaciones en Monterrey y la Ciudad de México. Sin duda, el episodio convirtió al “Confesionario” en uno de los instantes más comentados de la noche, dejando una historia que, entre humor y controversia, Yeri Mua decidió compartir con la artista española y el público mexicano.
Fuente: Infobae