Las uñas pueden actuar como un indicador del estado general del organismo. Cuando se vuelven quebradizas, alteran su color o desarrollan líneas y manchas, la alimentación y el equilibrio nutricional juegan un papel determinante en su salud, de acuerdo con especialistas consultados.
La médica de familia certificada Brynna Connor señaló que los problemas en las uñas no siempre responden únicamente a la estética. La especialista indicó que estas transformaciones también pueden estar asociadas con infecciones micóticas, patologías cardíacas, cirrosis, trastornos renales e incluso melanoma. Entre los signos a considerar mencionó alteraciones cromáticas, padrastros, estrías blancas, fragilidad, adelgazamiento, forma cóncava y líneas transversales amarillentas.
Una dieta balanceada proporciona nutrientes que intervienen en la conformación de la uña, en el traslado de oxígeno a los tejidos y en la elaboración de proteínas como la queratina y el colágeno. Con base en ello, se recopilaron las opiniones de médicas y nutricionistas para determinar cuáles son los componentes más vinculados al fortalecimiento ungueal.
Biotina

La biotina se ubica entre los nutrientes más referidos al hablar de uñas quebradizas. La nutricionista registrada Bree Phillips explicó que esta vitamina participa en la generación de queratina, la proteína que constituye las uñas; cuando hay deficiencia, pueden presentarse debilidad y fragilidad.
Según los datos reportados, la ingesta adecuada para adultos es de 30 microgramos diarios. Las fuentes alimenticias comprenden yema de huevo, vísceras, lácteos, salmón, palta y frutos secos.
Phillips agregó que numerosos suplementos comercializados para uñas incluyen este nutriente. La carencia también puede evidenciarse con pérdida de cabello y erupciones cutáneas, conforme a los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.
Hierro
El hierro desempeña una función vinculada al desarrollo de la uña porque facilita el transporte de oxígeno hacia la matriz ungueal. Phillips señaló que una insuficiencia puede manifestarse en fragilidad, surcos verticales o una forma cóncava conocida como coiloniquia.
La recomendación diaria varía según edad y sexo. En mujeres de 19 a 50 años, la cifra sugerida es de 18 miligramos por día, mientras que a partir de los 51 años se reduce a 8 miligramos. El embarazo y la lactancia alteran esos requerimientos.
Entre los alimentos con hierro destacan carnes, vegetales de hoja verde oscura, legumbres y granos fortificados. La misma especialista indicó que combinar estos alimentos con vitamina C puede potenciar la absorción.
Vitamina B12

La vitamina B12 también tiene un rol en la salud de las uñas debido a su participación en la producción de glóbulos rojos, encargados de llevar oxígeno a los tejidos. Phillips sostuvo que una ingesta insuficiente puede reflejarse en fragilidad o en la aparición de estrías en la superficie ungueal.
Entre las principales fuentes alimentarias se encuentran carne, pescado, lácteos, levadura nutricional y productos vegetales fortificados. La recomendación para personas de 14 años o más es de 2,4 microgramos diarios. Durante el embarazo asciende a 2,6 microgramos y en la lactancia a 2,8 microgramos.
Zinc
El zinc forma parte de otro grupo de minerales asociados a la estructura de las uñas. Connor afirmó que la falta de este nutriente puede provocar manchas blancas, crecimiento lento o adelgazamiento de la lámina ungueal.
Las mujeres mayores de 19 años necesitan 8 miligramos diarios, con requerimientos más elevados durante el embarazo y la lactancia, donde la cifra se ubica entre 11 y 12 miligramos. Las fuentes más comunes son carne roja, aves, germen de trigo, semillas y frutos secos como castañas de cajú y almendras.
Magnesio

El magnesio suele asociarse con el sueño, el estrés y la salud ósea, aunque también interviene en procesos vinculados a las uñas. Phillips explicó que este mineral participa en la síntesis de proteínas, una reacción necesaria para producir queratina.
La ingesta recomendada para mujeres de 31 años o más es de 320 miligramos por día, con un valor mayor durante el embarazo y la lactancia. Entre las fuentes de magnesio aparecen legumbres, frutos secos, semillas, cereales integrales y vegetales de hoja verde como la espinaca.
Vitamina C
La vitamina C interviene en la producción de colágeno, una proteína que participa en el crecimiento y la resistencia de tejidos como el cabello, los dientes y las uñas. Además, actúa como antioxidante.
Las frutas cítricas, los tomates, las papas, los pimientos rojos y verdes, el brócoli y las frutillas figuran entre los alimentos más ricos en este nutriente. Las mujeres de 19 años o más deberían consumir 75 miligramos diarios, mientras que durante el embarazo la cifra asciende a 85 miligramos y en la lactancia llega a 120 miligramos.
Calcio

El calcio suele relacionarse con huesos y dientes, aunque la falta de este mineral también puede manifestarse en uñas secas, quebradizas o partidas. Este nutriente también colabora en funciones nerviosas, musculares y hormonales.
La mayoría de los adultos requiere entre 1.000 y 1.200 miligramos al día, según la edad y otras condiciones. Entre las fuentes mencionadas figuran verduras de hoja verde como kale y berza, yogur, brócoli, conservas de pescado y queso cottage.
Vitamina E
La vitamina E fue descrita por Connor como un antioxidante que ayuda a proteger las uñas del estrés oxidativo y del daño ambiental. La médica añadió que también puede mejorar la circulación hacia el lecho ungueal y favorecer la retención de humedad, un factor ligado a la prevención de la sequedad y la fragilidad.
La recomendación para mujeres de 14 años o más se ubica en 15 miligramos diarios, con un valor mayor durante la lactancia. Los alimentos con mayor aporte incluyen frutos secos, semillas, vegetales de hoja verde, cereales fortificados y aceites vegetales.
Fuente: Infobae