Delgadez extrema en redes sociales: amenaza para adolescentes

En los últimos años, el debate sobre los estereotipos físicos y la salud mental en la juventud se ha intensificado en el mundo digital. Aunque se ha promovido una mayor diversidad corporal, las imágenes que exaltan la delgadez extrema siguen generando preocupación social. Este fenómeno golpea con fuerza a los adolescentes, quienes se enfrentan diariamente a modelos inalcanzables.

Ante esta realidad, surge una interrogante clave: ¿cómo tratar este problema sin emitir juicios sobre la apariencia de quienes atraviesan transformaciones físicas?

La Dra. Perla Leal Galicia, especialista de la Universidad Iberoamericana, sostiene que la conversación debería enfocarse en lo que transmiten los medios y las plataformas digitales, y no en opinar sobre cuerpos ajenos.

Su propuesta es preventiva: evitar opiniones sobre la salud o el físico de individuos concretos y centrar el diálogo en los patrones aspiracionales que circulan en la publicidad y en internet. De esta manera, se busca proteger el bienestar colectivo sin fomentar conductas invasivas o estigmatizantes.

El peso de los ideales de belleza

El principio «De los cuerpos no se habla» establece un límite ante la costumbre de opinar libremente sobre los cambios corporales de los demás. Sin embargo, es vital abrir este debate cuando una tendencia puede afectar la salud pública.

Si una moda representa un riesgo para el bienestar, corresponde advertir sobre sus peligros. El verdadero inconveniente no es la apariencia de una persona en una fotografía, sino la creación de estándares que se muestran como esenciales para ser aceptado o admirado.

La exposición permanente a ciertas imágenes distorsiona la percepción de uno mismo y refuerza la idea de que solo hay un tipo de cuerpo válido.

«Estas imágenes que vemos repetitivamente en iconos que las personas jóvenes idealizan funcionan como un espejo: veo esto y quisiera parecerme a esa persona», señaló la académica.

La infografía detalla los riesgos de los ideales de belleza y ofrece claves para una autoimagen saludable, incluyendo la importancia de cuidar el contenido digital y buscar ayuda profesional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La principal recomendación es concentrar los esfuerzos en tener un cuerpo sano y funcional, en lugar de perseguir figuras irreales que promueven las redes sociales. Esta visión contribuye a resistir la presión de modelos cambiantes y a priorizar la salud mental y física.

La mayoría de los sitios web fortalecen estas ideas al mostrar transformaciones y rutinas que no reflejan la realidad de la mayoría de las personas. Quienes difunden estos contenidos suelen invertir mucho tiempo en su imagen, algo inaccesible para quienes tienen otras obligaciones.

Consecuencias psicológicas y estrategias de autocuidado

Cuando la comparación entre cuerpos se vuelve constante y comienza a desdibujar la identidad, aparecen señales de alerta: abandono de intereses personales, cambios en los valores o una autoestima que depende del peso o la apariencia. Esta dinámica puede desencadenar pensamientos obsesivos, ansiedad, trastornos del sueño y trastornos alimentarios.

En casos extremos, como la anorexia, los efectos van más allá de lo estético y pueden dañar órganos vitales, advirtió la especialista. Por eso, es esencial estar atentos a las señales de malestar y buscar ayuda profesional cuando sea necesario.

Una medida preventiva es elegir con conciencia el contenido que se consume en internet. Si ciertos perfiles o publicaciones generan malestar o rechazo hacia el propio cuerpo, lo mejor es dejar de seguirlos para romper el ciclo de insatisfacción.

«Si identificas que un contenido te genera ansiedad porque no tienes determinado peso corporal, deja de verlo. Le quitas lo más importante que le estás dando: tu atención», recomendó Leal Galicia.

Fuente: Infobae

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