Apnea del sueño: nuevo estudio revela daño en vasos sanguíneos clave

La apnea del sueño es una afección que a menudo pasa desapercibida, pero sus consecuencias se manifiestan de manera repetida. Se trata de un trastorno en el cual la respiración se detiene y se reanuda durante el descanso. En su variante obstructiva, la más común, la causa es el colapso parcial o total de las vías respiratorias superiores.

De acuerdo con la Universidad de Utah, esos episodios fragmentan el sueño, reducen la oxigenación y activan mecanismos de alerta mientras el cuerpo intenta restablecer la respiración. Los ronquidos fuertes, los jadeos y los despertares breves figuran entre las señales típicas, aunque la persona no las recuerde al despertar.

Si bien el problema se presenta por la noche, su relevancia médica trasciende la calidad del descanso. Diversas investigaciones ya habían señalado la conexión con problemas cardiovasculares. Ahora, un estudio difundido por la American Heart Association (AHA) aporta un detalle más específico: vincula los casos severos con alteraciones en arterias fundamentales y con un envejecimiento vascular prematuro.

La apnea obstructiva del sueño se produce por el colapso parcial o total de las vías respiratorias superiores durante el sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

El efecto sobre los vasos sanguíneos clave

El análisis, publicado en Journal of the American Heart Association, se centró en la relación entre la apnea obstructiva del sueño y el envejecimiento vascular acelerado. Según la institución, este fenómeno se refiere al engrosamiento o endurecimiento de algunos vasos sanguíneos, con modificaciones en su estructura y función. Para ello, los investigadores examinaron datos de 8615 individuos sin antecedentes de enfermedad cardiovascular, provenientes de dos amplios estudios europeos.

Los resultados mostraron que las personas con apnea del sueño presentaban un envejecimiento arterial más acelerado en comparación con individuos similares sin el trastorno. Quentin Lisan, coautor del trabajo, explicó que los adultos afectados tenían un riesgo 214% mayor de presentar un diámetro carotídeo aumentado, un indicador estructural de envejecimiento vascular. La arteria carótida, que transporta sangre al cerebro, es clave en la evaluación del estado cardiovascular.

Lisan, cirujano de cabeza y cuello, señaló que estos hallazgos podrían ayudar a entender parte del exceso de mortalidad y de enfermedad cardiovascular observado en quienes padecen apnea. También recomendó, según la AHA, adoptar una postura más proactiva para valorar el envejecimiento vascular en estos pacientes, especialmente porque las pruebas pueden realizarse de forma no invasiva y con bajo costo.

Un estudio de la American Heart Association vinculó los cuadros graves de apnea del sueño con envejecimiento vascular acelerado y cambios en arterias clave (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio reconoció ciertas limitaciones. El diagnóstico se estableció mediante cuestionarios, no con estudios del sueño, lo que reduce la contundencia de las conclusiones. No obstante, los autores subrayaron que el hallazgo sigue siendo una señal relevante de asociación con daño vascular.

Una revisión publicada en Sleep Medicine complementa esos datos: reunió evidencias sobre lesiones vasculares ligadas al síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño. Según ese trabajo, el trastorno puede afectar diversos territorios vasculares mediante mecanismos como hipoxia intermitente, inflamación vascular, estrés oxidativo, alteraciones metabólicas y disfunción endotelial.

Repercusiones cardiovasculares y otros efectos en la salud

La relación con la salud cardiovascular ya había sido advertida por múltiples fuentes médicas. La Universidad de Utah indicó que la falta repetida de oxígeno durante los episodios de apnea puede activar hormonas del estrés y elevar la presión arterial, lo que supone una mayor exigencia para el corazón.

Además, se calcula que alrededor de 30 millones de adultos en Estados Unidos padecen apnea del sueño, aunque solo unos 6 millones han recibido un diagnóstico formal.

La misma fuente señaló que esta condición incrementa el riesgo de insuficiencia cardíaca en un 140%, el de accidente cerebrovascular en un 60% y el de enfermedad coronaria en un 30%. Sin embargo, los expertos indicaron que no está completamente claro si la apnea causa directamente la insuficiencia cardíaca o si ambas afecciones comparten mecanismos subyacentes.

Un buen descanso tiene efectos positivos en la salud cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mayo Clinic distingue dos formas principales de la apnea. La obstructiva se origina por una obstrucción de las vías respiratorias, mientras que la central se debe a fallas en las señales cerebrales que controlan la respiración. Ambas pueden reducir el oxígeno en la sangre, aumentar la presión arterial y sobrecargar el corazón, aunque la central presenta un vínculo particular con la insuficiencia cardíaca y suele aparecer en personas con cuadros cardíacos más complicados.

La revisión de Sleep Medicine amplió el espectro y describió asociaciones con lesiones cerebrovasculares, microvasculares, renales, pulmonares, retinianas y reproductivas. El trabajo encontró vínculos con una mayor frecuencia de enfermedad renal crónica, hipertensión pulmonar, tromboembolismo venoso, alteraciones en los vasos retinianos y daño cerebrovascular.

La investigación también advirtió que los mecanismos propuestos son múltiples y que no todos los estudios permiten establecer una causalidad directa. Entre las limitaciones mencionadas figuran tamaños de muestra reducidos, la presencia de factores de confusión y diferencias en los criterios diagnósticos.

Aun con estas reservas, el conjunto de datos refuerza la idea de que la apnea del sueño no se limita a un problema de descanso, sino que se asocia con cambios vasculares y cardiovasculares de gran alcance que siguen siendo analizados.

Fuente: Infobae

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