Las autoridades españolas y marroquíes han puesto en marcha un amplio operativo de seguridad en la frontera de Ceuta, ante el temor de una nueva entrada masiva de migrantes. Las convocatorias virales en redes sociales, que circulan desde finales de julio, han llevado a que ambos países refuercen sus dispositivos para evitar que se repita la crisis migratoria del mes pasado. El sábado 15 de agosto ha sido señalado como una jornada crítica, luego de que mensajes engañosos aseguraran que España había “abierto” sus fronteras.

Del lado marroquí, cientos de agentes de policía y unidades militares han sido movilizados, especialmente en la localidad fronteriza de Castillejos (Fnideq). Allí se han establecido controles de carretera exhaustivos para impedir la llegada de autobuses o grupos organizados desde otras provincias. Además, se han instalado vallas de hasta cuatro metros de altura en puntos sensibles como la frontera de Benzú, y embarcaciones de la Marina Real de Marruecos realizan barridos constantes frente a las playas para disuadir los intentos de cruce por mar.
Por su parte, el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, ha destacado la relación “estrecha, leal y basada en la confianza” con Marruecos para contener las redes de tráfico de migrantes. Marlaska ha descartado que la crisis genere un riesgo de amenaza terrorista o radicalización, y ha informado que unas 5.000 personas permanecen en Ceuta tras el cruce masivo de julio, entre ellas 1.898 menores ya identificados.

En el lado español, el despliegue terrestre recae sobre las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional, con 225 agentes desplegados, a los que se suman 45 efectivos de la UPR procedentes de la península, 6 de la UCER y 20 funcionarios de la Brigada Central de Extranjería y Fronteras para agilizar las expulsiones. Además, la Guardia Civil ha reforzado la vigilancia en el perímetro fronterizo con 60 agentes dedicados al control de la valla y otros 160 destinados a seguridad ciudadana. En el mar, patrulleras del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, apoyadas por el buque Duque de Ahumada y los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), custodian la franja costera entre Castillejos y los espigones de Benzú y El Tarajal. Se han instalado nuevas barreras flotantes para evitar que se bordeén los espigones a nado, y dotar de seguridad jurídica a los agentes para aplicar el rechazo en frontera.

El dispositivo se completa desde el aire con helicópteros y drones de gran alcance con visión nocturna. Cruz Roja y Protección Civil mantienen prealertados a sus equipos de respuesta inmediata ante emergencias (ERIE) para prestar asistencia en caso de rescates.
En el ámbito sanitario, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) ha activado el Plan de Catástrofes Externas en el Hospital Universitario de Ceuta, ampliando el número de camas de 175 a 212 para ingresos de urgencia, de las cuales la mitad están ocupadas. Se han movilizado las Unidades Móviles de Emergencia (UME), Soporte Vital Básico del 061 y ambulancias de Cruz Roja. Además, el Ministerio de Igualdad ha activado el Centro de Crisis 24 horas para la protección de mujeres y menores.

El origen de este despliegue responde a una campaña de desinformación. Tras una sentencia del Tribunal Supremo del pasado 8 de julio sobre rechazos en frontera, cuentas con más de 90.000 seguidores difundieron el bulo de que España había “abierto” sus fronteras, con lemas como “Quien quiera entrar, bienvenido”. A pesar de la salida paulatina de miles de personas, los llamamientos se reanudaron y los organizadores trasladaron la coordinación a canales privados de WhatsApp y Telegram para fijar el 15 de agosto como nuevo objetivo. Ante esto, la Guardia Civil ha lanzado una campaña en redes sociales para advertir del peligro:
“No te dejes engañar. Si te lanzas al mar, probablemente morirás”.
Fuente: Infobae