Andrés Gil revela cómo la paternidad transformó su vida: ‘Te sensibilizás mucho’

El 14 de noviembre de 2024, Cande Vetrano y Andrés Gil vivieron un antes y un después con el nacimiento de su primer hijo, Pino. Desde entonces, el actor no deja de compartir cómo esa experiencia lo ha transformado por completo. En una entrevista con Sebastián Wainraich en el programa Una vuelta y media (Urbana Play), Gil habló abiertamente sobre el caos, la entrega total, la falta de sueño y esa sensación de empezar de nuevo que, según confesó, aún no termina de definir.

Cuando Wainraich le preguntó cuánto había cambiado su existencia, Gil fue contundente: “Toda la vida”. Y agregó que la magnitud del cambio superó cualquier expectativa. “Más allá de lo que uno me podía imaginar. Sigue cambiando”, explicó. Para describir ese caos cotidiano, encontró una imagen poderosa: “Es como una entrega tan grande que no hice nunca. Es tan dispar la relación. Nunca tuve una relación así con alguien de te doy todo y a cambio recibo piñas”.

Con humor, Wainraich completó: “Y no me deja dormir”. Gil sumó detalles físicos: “Las patadas que en la cara, todo”. Pero su conclusión fue otra: “Se agradece, es increíble. Es volver a vivir de alguna manera, no sé. No me quiero poner muy cliché, pero es un flash”.

Pino tiene un año y diez meses. “No sé qué viene después”, admitió Gil con sinceridad. Wainraich, desde su experiencia como padre, le adelantó que la etapa de los tres a los siete u ocho años es muy disfrutable, aunque con una advertencia: “En un momento pierden cierta inocencia, no sé cómo explicarlo”. El actor lo interpretó a su manera: “Se cae todo”. Luego matizó: “Eso es más tipo adolescente, ¿no? A los ocho ya te eligen, eligen a sus amigos”. Antes de cerrar el tema con una frase que sonó a alivio: “Recién arranco”.

La conversación derivó hacia la relación entre la paternidad y su trabajo actoral. Wainraich le preguntó si su método para encarar la actuación y la crianza tenían algo en común. Gil no trazó una equivalencia directa, pero señaló que la experiencia lo sensibilizó y afinó su percepción del tiempo. “Te sensibilizás mucho, como que tomás más conciencia del paso del tiempo”, afirmó.

Para ilustrarlo, puso un ejemplo concreto: se fue al Mundial y al volver, Pino “decía palabras nuevas”. Esa imagen de un hijo que crece en la ausencia concentró todo el peso de lo que intentaba explicar. La distancia no es solo geográfica, también temporal, y la paternidad vuelve esa dimensión más tangible.

El pequeño ya está cerca de cumplir los dos años (Instagram)

El balance final fue el de alguien que reorganizó sus prioridades sin planearlo del todo. “Te ponés más maduro en algunas cuestiones y te das cuenta que otras cosas eran boludeces”, dijo Gil.

Días atrás, viajaron a la Patagonia para las primeras vacaciones de invierno del pequeño. El resultado fue una serie de imágenes que combinaron paisajes nevados, momentos familiares al borde del lago y escenas de pista, todo atravesado por el humor y la calidez que caracterizan al actor en redes sociales.

La postal más tierna mostró a Cande tomando de la mano a Pino a orillas de un lago patagónico, con montañas nevadas y cielo azul de fondo. El niño, con su gorro naranja, se inclinó curioso hacia las piedras. Ella, con campera multicolor y brazos abiertos en gesto de celebración, sostuvo al pequeño mientras él descubría el agua fría. La imagen concentró la emoción del estreno y la complicidad entre madre e hijo.

Andrés también se fotografió en interiores, relajado y sonriente, con un buff verde al cuello y posando frente a un gran dibujo de un oso polar en la pared. El pelo revuelto y la expresión distendida completaron una imagen con tono descontracturado, coherente con el pie de foto donde incluyó frases como “Afterski”, “Menos mal tengo datos” y el remate “Culopating”. Lejos de la solemnidad, el actor eligió mostrar el viaje con humor y sin filtros.

Fuente: Infobae

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